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Felipe VI ofrece una monarquía renovada para un tiempo nuevo

División. El rey apuesta por mantener la unidad territorial de España

Celebración. Felipe VI, junto a su familia, en el balcón del Palacio Real luego de su proclamación, ayer.  Foto: AFP

Celebración. Felipe VI, junto a su familia, en el balcón del Palacio Real luego de su proclamación, ayer. Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Madrid

01:30 / 20 de junio de 2014

Felipe VI fue proclamado ayer nuevo rey de España y se ofreció a renovar la monarquía, a ser garante de la estabilidad institucional y a potenciar el papel internacional de un país que, dijo, puede mantener la unidad territorial dentro de su diversidad.

El Congreso de los Diputados acogió ayer el juramento por parte de Felipe VI de la Constitución y su proclamación como rey, en presencia de su esposa, Letizia, y sus dos hijas, la nueva princesa de Asturias y heredera de la Corona, Leonor, y la infanta Sofía.

El discurso que pronunció a continuación dio pistas de cómo piensa afrontar algunos de los temas que preocupan a los españoles: en primer lugar, la crisis económica. Al respecto, aunque diferentes indicadores señalan que lo peor quedó atrás, Felipe VI quiso mostrarse próximo a quienes no tienen trabajo y malas perspectivas.

“Quiero transmitir mi solidaridad a todos aquellos a los que la crisis económica ha golpeado duramente hasta verse heridos en su dignidad como personas. Tenemos el deber de trabajar para revertir esta situación y ofrecer protección a las personas y a las familias más vulnerables”, dijo el rey, quien pidió que la creación de empleo sea una prioridad.

Por otra parte, en un Estado en el que el encaje de sus territorios es un tema que suscita fuerte debate y donde en la actualidad los nacionalistas vascos y catalanes impulsan el objetivo de decidir sobre su territorio, el nuevo rey tuvo el gesto de dar las gracias en las cuatro lenguas oficiales: castellano, catalán, vasco y gallego. Pero también aprovechó para subrayar que España es “unida y diversa”, y que “en la solidaridad entre sus pueblos y en el respeto a la ley, cabemos todos; caben todos los sentimientos y sensibilidades, caben las distintas formas de sentirse español”.Corrupción. Otro de los asuntos que preocupan a los ciudadanos es la corrupción y el creciente alejamiento respecto a los políticos y sus instituciones. Ello incluye a la propia monarquía, sobre la que algunas fuerzas minoritarias pidieron en estas últimas semanas un referéndum para decidir si el pueblo quiere mantenerla o instaurar una república.

Esta corriente se ha visto impulsada por casos como la investigación al marido de la infanta Cristina, ausente en la ceremonia, por un supuesto caso de corrupción, o el hecho de que el propio Juan Carlos I tuviera que pedir disculpas públicamente cuando trascendió que estaba de cacería en Botswana en el peor momento de la crisis económica.

“La monarquía parlamentaria puede y debe seguir prestando un servicio fundamental a España”, proclamó hoy Felipe VI, quien goza de apoyo popular, según las encuestas, y que destacó como valores “la independencia de la Corona, su neutralidad política y su vocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas”, con el objetivo de contribuir a la estabilidad política.

 Pero las exigencias de la Corona no se agotan en el cumplimiento de sus funciones constitucionales, admitió el nuevo rey, consciente de que “ha de buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza; y para ello, velar por la dignidad de la institución”.

Un reino en crisis

CrecimientoLa recuperación económica de España es lenta y la sociedad ha quedado empobrecida.RetrocesoLa renta por habitante español ha retrocedido 16 años en comparación con la Unión Europea.

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