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Fernández no cree en el suicidio de fiscal y denuncia un complot

AMIA. La Mandataria argentina fue criticada por la oposición por la muerte de Nisman

Conmoción. Argentinos salieron a las calles para exigir que se resuelva la muerte del fiscal Nisman.

Conmoción. Argentinos salieron a las calles para exigir que se resuelva la muerte del fiscal Nisman. EFE.

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Buenos Aires

01:03 / 23 de enero de 2015

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, sorprendió ayer cuando descartó que el fiscal Alberto Nisman se haya suicidado y enmarcó el polémico fallecimiento como parte de un complot contra su gobierno. Nisman, quien investigaba el atentado en 1994 a la mutual judía AMIA en Buenos Aires y acusó a Fernández de encubrir a Irán en el caso, fue hallado muerto de un tiro en la sien el domingo, un día antes de rendir declaración ante el Congreso. Primero, las autoridades dijeron que su muerte había sido un suicidio, pero luego se habló de “suicidio inducido” y de asesinato.

Pero en una nueva carta publicada ayer en su cuenta Facebook, la Mandataria descartó la tesis del suicidio. “El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio. Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible”, escribió sobre este caso que ha conmocionado a los argentinos. La misiva levantó una ola de críticas en la oposición, que desde un inicio sostiene la hipótesis del asesinato.

Atentado. Nisman había acusado a Fernández y a su canciller Héctor Timerman de “confabular” para encubrir a exfuncionarios iraníes imputados por el atentado a la AMIA, que dejó 85 muertos. Sin embargo, de acuerdo con la Presidenta, esa “acusación no solo se derrumba, sino que constituye un verdadero escándalo político y jurídico”.

Aseveró que Nisman no sabía de la “operación contra el Gobierno” que no era la denuncia en sí misma, sino que “la operación era la muerte del fiscal después de acusar a la Presidenta, a su canciller”. Sara Garfunkel, la madre del fiscal que lo halló muerto, igual descree de la hipótesis del suicidio, tanto como su exesposa y madre de las dos hijas de Nisman, de siete y 15 años.

La fiscal Viviana Fein dijo ayer que la causa de Nisman sigue caratulada como “muerte dudosa”. Aparte, la carta de Fernández provocó las críticas de la oposición. “Esto es gravísimo. Pasar de alentar la hipótesis del suicidio al asesinato, tiene que tener consecuencias”, sostuvo el senador Ernesto Sanz (de la socialdemócrata UCR).

En tanto, el diputado opositor Francisco de Narváez le espetó: “Usted no tiene el derecho de intervenir en la independencia de la Justicia con esta tragedia; le pido que deje de actuar como una adolescente que busca condicionar desde su cuenta de Facebook”.

Fernández solamente se ha expresado a través de la red social desde que Nisman dio a conocer su acusación la semana pasada, provocando un cimbronazo político en el inicio de este año en el que están previstas elecciones presidenciales en octubre.

La denuncia de Nisman contra la Presidenta y el canciller fue publicada por el juez Ariel Lijo el martes y enseguida la Secretaría de Inteligencia argentina desclasificó información que revelaba que los supuestos espías del Gobierno argentino en cuyos informes se basó la acusación no eran tales.

El informe de Nisman incluye escuchas telefónicas que implican a un dirigente de la comunidad musulmana argentina con un dirigente comunal aliado al Ejecutivo. En supuestas conversaciones sobre un acuerdo con Irán, éstas hacen referencia a “la jefa” o “la número 1”. El Gobierno considera que al fiscal le fueron dados falsos datos por el exjefe de operaciones de la Secretaría de Inteligencia, Antonio Jaime Stiusso, removido del cargo en diciembre.

La denuncia sostiene que el plan de encubrimiento pactado entre Buenos Aires y Teherán buscaba jugosos acuerdos comerciales para vender granos y carne a cambio de petróleo. Sin embargo, en Argentina descalificaron la denuncia por “inconsistente”.

Acusación rechazada

Interpol

Ronald Noble, exdirector de la Policía Internacional (Interpol), negó que el gobierno de Cristina Fernández le pidiera levantar las “alertas rojas” emitidas contra funcionarios iraníes acusados por el atentado contra la AMIA, como afirmó el fallecido fiscal Alberto Nisman.

Los cabos sueltos se multiplican en el caso

Las contradicciones y cabos sueltos alrededor de las circunstancias de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman se multiplican con el paso de las horas en una investigación judicial que cumple hoy su quinto día y avanza con más sombras que certezas.

Tras trascender el fallecimiento, el lunes, la Secretaría de Seguridad argentina emitió un comunicado en el que aseguraba que la puerta del apartamento del fiscal estaba cerrada con llave desde dentro cuando le hallaron muerto de un disparo en la cabeza.

Sin embargo, el cerrajero que franqueó el acceso a la vivienda de Nisman a su madre, Sara Garfunkel, informó que no abrió la puerta principal, como se pensaba hasta el momento, sino la puerta de servicio, que no estaba cerrada con llave y podía abrirse con facilidad “por cualquiera”.

Puerta. La fiscal Viviana Fein declaró ayer que, según Garfunkel, la puerta de servicio era blindada y contaba con dos cerraduras, una que estaba cerrada con llave y abrió con su copia y otra que no estaba cerrada pero tenía puestas por dentro las llaves, que fue la que abrió el cerrajero con ayuda de un alambre.

Aún así, los investigadores estudian si alguien pudo acceder a través de un tercer acceso que comunica la casa con un estrecho pasillo en el que se encuentran los aires acondicionados del edificio. Aunque Nisman estaba amenazado y contaba con una custodia de diez hombres de la Policía Federal, éstos declararon a la fiscal que no hacían guardia frente a su apartamento, sino en la acera del edificio y ni siquiera las 24 horas del día. Pese a las fuertes medidas de seguridad del edificio, las escaleras no cuentan con cámaras de seguridad.

Además, el personal de guardia no revisó las pertenencias del colaborador de Nisman Daniel Lagomarsino en su visita del sábado, cuando éste le entregó la pistola que el fiscal le había pedido prestada y que le provocó la muerte.

Un video aumenta la polémica

La difusión de las imágenes de la llegada al aeropuerto de Buenos Aires del fiscal Alberto Nisman antes de fallecer, y quien interrumpió sus vacaciones por motivos desconocidos dos días antes de poner su denuncia contra Cristina Fernández, aumentaron la polémica en torno a la extraña muerte.

En el video, procedente de las cámaras de seguridad del aeropuerto internacional de Ezeiza y difundido por el canal C5N, se ve a Nisman muy apresurado atravesando el control migratorio el lunes 12. A continuación, se le ve en la zona de las cintas transportadoras y mientras espera su equipaje mira de un lado a otro, revisa varias veces su teléfono móvil y hace llamadas. Minutos después, un individuo de traje no identificado y cuyo rostro aparece difuminado en las imágenes se encuentra con él y se saludan.

Medios apuntan la posibilidad de que sea un agente de los Servicios de Inteligencia argentinos. Nisman regresó tras interrumpir las vacaciones junto a su hija de 12 años, quien se quedó sola en el aeropuerto madrileño de Barajas durante tres horas a la espera de ser recogida por su madre.

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