Mundo

Hollande pide a sus ministros que no aireen sus diferencias sobre los gitanos

De esta forma, el Mandatario ha intentado zanjar la discordia alimentada por el responsable de Interior, Manuel Valls; el jefe del Ejecutivo, Jean-Marc Ayrault, y la ministra de Vivienda, la ecologista Cécile Duflot.

El presidente de Francia Francois Hollande. Foto: www.elmercurio.com.ec

El presidente de Francia Francois Hollande. Foto: www.elmercurio.com.ec

La Razón Digital / EFE / París

11:58 / 02 de octubre de 2013

El presidente de Francia, François Hollande, intentó hoy atajar divisiones en el Gobierno sobre la integración en la sociedad de los gitanos búlgaros y rumanos y pidió a sus ministros que se centren en la lucha contra el paro, que es lo que preocupa a sus votantes.

"Unidad, solidaridad y responsabilidad" son los ejes sobre los que debe funcionar el Gobierno, según apuntó Hollande en el consejo de ministros de hoy, después de que en los últimos días varios titulares y el jefe del Ejecutivo se hubieran enzarzado públicamente en un debate sobre la capacidad o no de los romanís de integrarse.

Así lo hizo saber a la prensa la portavoz del Gobierno, Najat Vallaud-Belkacem, quien agregó que Hollande recordó en la reunión semanal a los integrantes del Ejecutivo que los debates entre diferentes ministros deben "arbitrarse de manera interna por el presidente o por el primer ministro".

De esta forma, Hollande ha intentado zanjar la discordia alimentada por el responsable de Interior, Manuel Valls; el jefe del Ejecutivo, Jean-Marc Ayrault, y la ministra de Vivienda, la ecologista Cécile Duflot.

Valls, que mantiene la cota de popularidad más alta del Gobierno y no niega su ambición de llegar un día a dirigir él mismo el Palacio del Elíseo, dijo la pasada semana que los gitanos de esos países del este, salvo excepciones, no se integran en Francia, y defendió que los miembros de esa comunidad, unos 20.000 en Francia, sigan siendo deportados.

"La mayoría (de los gitanos) deben ser llevados hasta la frontera (...) Nuestro papel no es acoger a estas poblaciones", aseguró en la televisión "BFM-TV". Lo hizo un día después de haber levantado una gran polvareda política al afirmar que "los gitanos deben regresar a Rumanía y a Bulgaria", donde tienen que hacer "esfuerzos para su integración".

Se trata de un discurso que apoya el 77 por ciento de los franceses (94 % de los de derechas y 55 % de los de izquierdas), según un reciente sondeo, y que se alinea con la política del expresidente conservador Nicolas Sarkozy, muy criticado por la izquierda desde la oposición cuando en 2010 convirtió la cuestión de los gitanos de Europa del este en uno de sus estandartes.

Los desmantelamientos de campamentos y las deportaciones de romanís le valieron a Sarkozy no solo críticas de la izquierda francesa, sino también del Vaticano, la Comisión Europea y las Naciones Unidas.

"Esas expulsiones con (vuelos) chárter de gitanos son indignas" e "infundadas legalmente", dijo Martine Aubry, entonces máxima responsable del Partido Socialista francés. Aubry, alcaldesa de Lille, se queja ahora de la gran concentración de romanís del este en su municipalidad.

Tres años después, y con los socialistas en el poder, la cuestión de los gitanos sigue siendo un problema no resuelto que preocupa a los franceses, se ha continuado con las deportaciones -hasta 5.000 desde que Valls encabeza Interior- y en el Ejecutivo surgen desavenencias públicas sobre el asunto, a cinco meses de las elecciones municipales y con el ultraderechista Frente Nacional cotizando al alza en los sondeos.

"No podemos decir que hay categorías de población cuyo origen justificaría que no puedan integrarse y que sus prácticas y su modo de vida molestan a los vecinos", afirmó la ministra de Vivienda.

A sus palabras se suman las del primer ministro, que sí ve posible que los romanís se integren en la sociedad francesa, aunque defiende que Rumanía y Bulgaria no entren en el espacio Schengen, de libre circulación de personas.

La llamada al orden de Hollande, cuya cota de popularidad se sitúa en torno a un históricamente bajo 30 %, supone un nuevo capítulo en el historial de divisiones internas en el Ejecutivo socialista que terminan aireándose en los medios de comunicación.

Si Valls suele alimentar la polémica por la derecha (su penúltimo enfrentamiento fue con la ministra de Justicia por la reforma penal), su amigo y titular de Industria, Arnaud Montebourg, acostumbra a descolocar al Gobierno por la izquierda, planteándose incluso nacionalizaciones de plantas industriales.

Sin embargo, la única cabeza que ha cortado Hollande por airear discordias internas fue la de Delphine Batho, la ministra francesa de Ecología destituida el pasado julio tras criticar públicamente el recorte presupuestario a su departamento.

Según el diario "Le Monde", al intentar inculcar disciplina gubernamental a sus ministros, Hollande ha dejado notar que se le está acabando la paciencia ante los enfrentamientos fratricidas.

"Es la última vez", ha subrayado el presidente de Francia según el vespertino. Los miembros del Ejecutivo parecen haberse apuntado la lección y, a renglón seguido y en la Asamblea Nacional, el primer ministro ha asegurado que confía plenamente en el titular de Interior, que tiene una "tarea difícil" que requiere "tenacidad".

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia