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Islamistas retoman protesta tras masacre de 600 egipcios

Orden. La Policía podrá emplear armas de fuego si es atacada

Giza. Islamistas tratan de volcar un camión durante los disturbios.

Giza. Islamistas tratan de volcar un camión durante los disturbios. EFE.

AFP / El Cairo

00:42 / 16 de agosto de 2013

La violencia se reanudó ayer en Egipto con el incendio de un edificio y la muerte de nueve policías y militares, un día después de los mortíferos enfrentamientos que dejaron al menos 600 víctimas fatales en todo el país.

Poco después de un ataque contra la sede gubernamental de la provincia de Giza, en las afueras de El Cairo, y la muerte de nueve policías y militares, cuya autoría fue atribuida a “islamistas”, el Ministerio del Interior anunció su decisión de permitir que la Policía use balas reales contra cualquier persona que ataque bienes públicos o a las fuerzas del orden.

Lejos de calmar los ánimos, ese anuncio hizo temer nuevos actos de violencia al día siguiente de la jornada más mortífera de la historia reciente de Egipto, que dejó al menos 600 muertos —según BBC 638— entre ellos más de 300 durante la arremetida de la Policía y del Ejército contra los partidarios del derrocado presidente islamista Mohamed Mursi en El Cairo.

Los Hermanos Musulmanes, el partido político de Mursi, hablan por su parte de una “masacre” con  2.200 muertos y más de 10.000 heridos. Tras el operativo que provocó enfrentamientos en todo el país, el Gobierno egipcio saludó la “gran moderación” de la Policía.

Condena. Por otra parte, hablando por primera vez en términos tan firmes contra Egipto, el gobernante estadounidense, Barack Obama, condenó “enérgicamente” la brutal represión contra manifestantes opositores y anunció la cancelación de ejercicios militares conjuntos entre su país y Egipto. Aunque omitió referirse a la ayuda de $us 1.500 millones anuales que proporciona Estados Unidos a Egipto, principalmente al Ejército egipcio.

A pesar de la violenta arremetida contra las acampadas de los pro Mursi, los Hermanos Musulmanes, movimiento del que procede Mohamed Mursi, convocaron a nuevas manifestaciones a pesar del estado de emergencia que rige en todo el país.

Pero al llegar la hora del toque de queda en la mitad de Egipto instaurado la víspera durante un mes, desde las 19.00 hasta las 06.00, ninguna marcha tenía lugar en El Cairo. Algunos manifestantes salieron, sin embargo, a las calles de Alejandría (norte) y en Beni Suecia, al sur de la capital.

Varias figuras emblemáticas egipcias se desmarcaron de la sangrienta operación de las fuerzas de seguridad. El vicepresidente Mohamed ElBaradei, premio Nobel de la Paz, que había aprobado el golpe militar contra Mursi, dimitió asegurando que rechaza “asumir decisiones con las que no estaba de acuerdo”.

Al contrario, la prensa egipcia, ampliamente afín al Ejército, saludaba ayer “el fin de la pesadilla de los Hermanos Musulmanes”, en expresión del progubernamental Al Ajbar, mientras el diario independiente Al Shuruq aludía a la “última batalla de los Hermanos”, al lado de fotos que muestran a manifestantes armados.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, pidió una investigación sobre la actuación de las fuerzas de seguridad en Egipto en los enfrentamientos del miércoles, que causaron al menos 600 muertos.

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, denunció la “matanza muy grave” en Egipto y pidió que el Consejo de Seguridad de la ONU se reúna para analizar la situación en ese país. El presidente francés, François Hollande, pidió hacer todo lo posible “para evitar la guerra civil” en Egipto. El Gobierno de Berlín también convocó al Embajador de Egipto en Alemania, al igual que las autoridades británicas, francesas e italianas.

El Papa aseguró que reza por las víctimas de la violencia en Egipto y “por la paz, el diálogo y la reconciliación” en ese país, mientras China también expresó su “gran preocupación” por la situación en el Estado norteafricano.

Cristianos sufren duras ‘represalias’

Después de dos días de ataques islamistas a iglesias y familias coptas, los cristianos de Egipto viven con el temor de una “guerra de represalias”, al día siguiente del mortífero asalto de las fuerzas del orden contra los partidarios del expresidente Mohamed Mursi.

Desde el miércoles en la noche, la ciudad de Sohag (centro) no es más que “un paisaje de desolación”, “una ciudad fantasma” en la que los asaltantes “sabían donde vivían los coptos” e incendiaron varias iglesias antes de atacar casas, según varios testigos que indican que los ataques fueron ejecutados por “islamistas”.

Después de la violenta dispersión de las manifestaciones de los partidarios de Mursi por parte de la Policía y el Ejército en El Cairo el miércoles, la comunidad copta, que representa el 10% de la población y es ya blanco de los islamistas, fue objeto de varios ataques.

El Maspero Youth Union, un movimiento copto de jóvenes, denunció una guerra de represalias” contra esa minoría porque su patriarca, Tawadros II, había apoyado al “Ejército cuando se produjo la destitución y la detención de Mursi, el 3 de julio. Según una ONG, desde el miércoles al menos 25 iglesias han sido incendiadas y numerosas escuelas, casas y comercios coptos fueron atacados en 10 de las 27 provincias de Egipto.

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