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Justicia indígena colombiana da 30 latigazos a guerrilleros

Ataque. FARC vuela un oleoducto y deja sin agua a comunidades

Expulsión. Unos 100 soldados colombianos fueron expulsados el martes a empujones de una base militar en Toribío por indígenas nasa.

Expulsión. Unos 100 soldados colombianos fueron expulsados el martes a empujones de una base militar en Toribío por indígenas nasa. Foto: EFE

La Razón / Svetlana Salvatierra - La Paz

00:00 / 23 de julio de 2012

El pueblo nasa de Colombia ejerció el sábado su derecho a la jurisdicción especial indígena y sometió a juicio a cuatro guerrilleros de las FARC, y mandó a que les den 30 latigazos. Ayer, la guerrilla voló el oleoducto Caño Limón-Coveñas, el más largo del país.

Una audiencia de un millar de integrantes de cabildos y resguardos nasa del convulso departamento del Cauca, en el suroeste de Colombia, tomó la decisión por unanimidad de someter a diez latigazos al procesado menor de edad y a 30 “fuetazos” a los otros tres subversivos adultos, informó la agencia EFE. Este proceso es reconocido por la Constitución colombiana de 1991.

“Por unanimidad entre los integrantes de la asamblea indígena se aplicó un remedio de 30 latigazos a tres adultos y diez a un joven. El remedio no es un castigo, sino una forma de expulsarle las malas energías a estos seres”, explicó a la AFP el gobernador del resguardo indígena de Toribío, Marcos Yule.

El adolescente de 16 años recibió solo cinco de los diez latigazos determinados. “Al menor se le aplicó un remedio menor porque él nos explicó que llevaba poco en las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), que ellos lo habían reclutado y obligado. Ahora se comprometió a buscar la forma de dejar ese grupo guerrillero”, dijo Yule a la AFP.

Además explicó que tras el castigo, los cuatro rebeldes fueron entregados a sus respectivas familias para que en breve decidan retirarse de las FARC o migrar hacia otra región donde no afecten a los indígenas. Estos hechos se enmarcan en el repunte del conflicto armado interno que vive el Cauca desde principios de mes, lo que colmó la paciencia de los nasas o paeces y les llevó a emprender la expulsión de sus territorios sagrados que afecta tanto a policías y militares como a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), recordó EFE.

El domingo en la madrugada, un ataque de las FARC al oleoducto Caño Limón-Coveñas, el más largo de Colombia, frenó su operación y causó un derrame de crudo que afectó a tres localidades del Arauca, en la frontera con Venezuela, informó EFE.

La estatal Ecopetrol, pidió a la comunidad “que se abstenga de usar agua de la Quebrada La Blanquita, afluente del Río Arauca”. Y el ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas, dijo que están trabajando para cercar la mancha, de forma tal “que no siga contaminando las aguas. No es el primer atentado de las FARC.

Ayer, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, visitó el sureño y selvático departamento del Caquetá, donde el pasado viernes las FARC dinamitaron un puente. “Todos los ataques terroristas que hemos visto en los últimos meses buscan desesperar a la gente, pero no tiene ninguna ventaja militar”, dijo. Los ataques en áreas rurales Cauca Está señalada como una importante zona de sembradíos de coca y marihuana, y estratégico corredor para la salida de drogas al océano Pacífico. Cubará Tras la voladura de un tramo del Caño Limón-Coveñas, unos 80 mil barriles diarios de petróleo dejaron de transportarse.

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