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Luis Almagro, el negociador pragmático que podría conducir la OEA

Almagro es un vegetariano por convicción, un modo de vida que adoptó cuando sirvió como embajador en China, y según allegados tiene orgullo de comentar que en su casa no se mata ningún animal.

canciller uruguayo Luis Almagro

El excanciller de Uruguay, Luis Almagro.

La Razón Digital / AFP / Washington

10:05 / 16 de marzo de 2015

El diplomático uruguayo Luis Almagro, un abogado de 51 años de hablar tranquilo pero firme, tiene en sus manos prácticamente todas las cartas para convertirse el miércoles en el próximo secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

La OEA realizará el miércoles una Asamblea General Extraordinaria para elegir al sucesor del chileno José Miguel Insulza, y Almagro llega a la instancia como candidato único, con el apoyo explícito de unos 20 países de los 34 que tienen derecho a voto.

El académico Almagro, un especialista en Derecho y Ciencias Sociales, gesticula constantemente y mira directamente a su interlocutor mientras habla pausadamente en las negociaciones, oportunidad en que exhibe un pragmatismo de una eficiencia reconocida por amigos y adversarios.

Fuera de las negociaciones, en tanto, "el Oso" Almagro es un hincha apasionado del fútbol y en especial del Club Nacional de Football de Montevideo, un conversador incansable y bienhumorado que se siente a voluntad en rondas regadas a buenas carcajadas.

Hasta hace poco jefe de la diplomacia de un país cuyo principal producto de exportación es la carne vacuna, Almagro es un vegetariano por convicción, un modo de vida que adoptó cuando sirvió como embajador en China, y según allegados tiene orgullo de comentar que en su casa no se mata ningún animal.

La vida familiar del canciller uruguayo es un reflejo de su vida de trotamundos defendiendo los intereses de su país: tiene siete hijos, de los cuales tres nacieron en Montevideo, y los cuatro restantes en Irán, Sudáfrica, Alemania y China.

Está casado en segundas nupcias con la diplomática sudafricana Marianne Birkholtz, a quien conoció durante negociaciones por contaminantes orgánicos. "No me ha ido mal en ninguna de las dos negociaciones", bromeó recientemente Almagro con relación a su esposa.

De acuerdo al propio canciller, Birkholtz habla el español, pero el idioma en la casa es el inglés. "Es el idioma en que nos conocimos. Pero me habla en afrikaaner cuando está muy enojada" (sic), dijo en una entrevista.

Al frente de la cancillería, Almagro dejó su impronta negociando la recepción en Uruguay de exdetenidos en la base militar estadounidense de Guantánamo, un acuerdo que quedó sellado en un encuentro entre Barack Obama y el popular José "Pepe" Mujica, en Washington.

De igual forma, Almagro negoció los detalles de la llegada de refugiados de la guerra civil en Siria.

Almagro ingresó al servicio diplomático uruguayo en 1987, y entre 1989 y en 1991 presidió el Comité de Cooperación Internacional de la Junta Nacional de Drogas. Seguidamente se desempeñó en la embajada de Uruguay en Irán, hasta 1996.

De 1998 a 2003 desempeñó tareas en la Embajada de Uruguay en Alemania, y de 2004 a 2007 trabajó en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. En el año 2007 Almagro fue designado embajador de Uruguay en China, cargo que mantuvo hasta 2010 cuando Mujica, entonces presidente electo, lo designó canciller.

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