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Mataron al asesino antisemita

Un disparo en la cabeza acabó con el asesino de Toulouse, que permaneció 32 horas atrincherado en una casa que finalmente la Policía tomó por asalto. Los investigadores hallaron armas y la cámara con la que Mohamed Merah, de 23 años, filmó los siete asesinatos que cometió.

Infografía Mohamed

Infografía Mohamed

AFP / Toulouse (Francia)

02:22 / 23 de marzo de 2012

El islamista Mohamed Merah, autor de siete asesinatos en ocho días, murió ayer de un balazo en la cabeza al enfrentarse con la Policía de élite francesa que había irrumpido en el piso de Toulouse (sudoeste) donde permanecía atrincherado desde hacía 32 horas.  Francés de origen argelino de 23 años, Merah murió “de una bala en la cabeza” al tratar de abrirse paso con una pistola Colt .45 hasta una ventana de la vivienda situada en un primer piso, por la cual llegó a saltar, indicó el fiscal de París, François Molins.

“Cuando cayó, estaba muerto”, señaló una fuente policial, que precisó que el “yihadista” llevaba puesto un chaleco antibalas. Tres agentes del cuerpo de élite de la Policía (Raid) resultaron heridos en la furiosa balacera que duró cinco minutos y en la cual se gastaron unos 300 cartuchos. Otros dos policías habían resultado heridos en los tiroteos de las primeras horas del cerco de la vivienda.

La operación se inició a las 11H30 locales (10H30 GMT), cuando los policías entraron al apartamento situado en el barrio de la Côté Pavée de Toulouse. Avanzaron “paso a paso”, en prevención de eventuales explosivos, hasta topar con el joven que salió abriendo fuego desde el cuarto de baño, refirió el ministro anterior, Claude Guéant.  Los hombres del Raid habían recibido órdenes de hacer todo lo posible para detenerlo vivo.

Un hombre buscado

EEUU

Mohamed Merah estaba en la lista negra del FBI: no podía subir en un avión a EEUU.

Francia

Los servicios secretos lo tenían bajo una vigilancia que finalmente se mostró insuficiente.

Punto de vista de Mohamed

Mohamed Merah filmó el asesinato de tres militares y de cuatro miembros de la comunidad judía, entre ellos tres niños, en tres ataques llevados a cabo en Toulouse y en la vecina Montauban entre el 11 y el 19 de marzo. El fiscal Molins indicó que Merah había reivindicado todos los atentados y que la Policía estaba analizando las imágenes. “Se lo ve, durante su entrevista con el vendedor de motos (su primera víctima, el 11 de marzo), preguntarle si es militar y matarlo de dos balazos, mientras le decía: ‘Matas a mis hermanos, yo te mato a ti’”, indicó. 

También “se lo ve matar (el 15 de marzo) a los militares de Montauban, durante una escena sumamente violenta”, y darse a la fuga en su moto “gritando ‘Alá Akbar’”. Tres días después, se ve “la masacre en  la escuela judía de Toulouse”, agregó. Esa serie de crímenes sacudió el panorama político de Francia, que dentro de un mes —el 22 de abril— celebrará la primera vuelta de la elección presidencial en la que el actual mandatario, Nicolas Sarkozy, espera obtener un segundo mandato. “Estos crímenes son los de un fanático y de un monstruo”, declaró ayer el presidente en un mitin de campaña en Estrasburgo .

El enemigo público número uno - Alfredo Grieco

A Mohamed le gustaban los autos, las muchachas, las camisas Lacoste. Le gustaba pasarse horas en videojuegos violentos, en especial si incluían escenas de decapitación. Tenía un tatuaje en la mejilla derecha. No, una gruesa cicatriz. Tenía una mirada fría, cruel, de las que no se olvidan. Tenía el rostro limpio de un ángel bueno. Era un fundamentalista musulmán de estricta observancia. No, apenas si respetaba el ayuno del mes de Ramadán. Todas las anteriores son declaraciones de testigos, de abogados, de vecinos.

Las transmiten distintos medios franceses, o ellos mismos. Hay que desconfiar de los testigos, de los abogados, de los vecinos. En foto, este hombre de mil caras y 23 años parece un joven de la generación del Mundial 1998, cuando en el equipo de Francia descollaban negros y árabes hijos de argelinos, como él. La serie de fracasos escolares, deportivos, sociales, laborales, amorosos está en la brecha que separa a un Zinedine Zidane del enemigo público número uno abatido en Toulouse.

Alfredo Grieco es periodista en La Razón

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