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Merkel, reelegida en Alemania sin alcanzar mayoría absoluta

Opciones. La Canciller puede negociar para formar una coalición

Festejo. Correligionarios de Angela Merkel aguardan los resultados en el cuartel general de su partido, tras la votación de ayer en Alemania.

Festejo. Correligionarios de Angela Merkel aguardan los resultados en el cuartel general de su partido, tras la votación de ayer en Alemania. EFE.

AFP / Berlín

01:53 / 23 de septiembre de 2013

La canciller alemana, Angela Merkel, se apuntó un triunfo histórico en las elecciones legislativas de ayer, sin alcanzar la mayoría absoluta, y logró un tercer mandato de cuatro años. Su partido conservador CDU/CSU recabó el 41,5% de votos, según resultados oficiales provisionales.

Su aliado liberal FDP se queda fuera del Bundestag por primera vez en la historia de la República Federal Alemana al no alcanzar el mínimo de 5% de votos (4,8%), y el partido socialdemócrata SPD, con el que Merkel debería negociar lógicamente una “gran coalición”, consiguió el 25,7% de votos.

Los Verdes registran un descenso sensible al 8,3% (-2,3 puntos) y la izquierda radical Die Linke baja 3,3 puntos, a 8,6%. Un nuevo movimiento antieuro, Alternative für Deutscheland (AFD), sumó 4,7%, menos del 5% necesario para estar representado en la Cámara Baja del Parlamento. La participación fue del 71,5%, algo más alta que el 70,8% de 2009.

Los alemanes “no ofrecieron a la Canciller una victoria, sino un triunfo”, comentó el diario de centroizquierda Süddeutsche Zeitung. “La República Merkel”, titulaba la edición digital del Spiegel. “Deutschland es definitivamente Angela-Merkel-Land”.

Aunque no haya logrado la mayoría absoluta, Merkel está en posición de fuerza para negociar una “gran coalición” derecha-izquierda con la oposición socialdemócrata (SPD) o hipotéticamente con los Verdes.

Merkel saludó el resultado excelente de su partido en las legislativas y prometió “cuatro nuevos años de éxito”. “Juntos vamos a hacer todo para que los cuatro años que vienen sean cuatro nuevos años de éxito para Alemania”, declaró.

Dijo que es “muy temprano” para pronunciarse sobre lo que habrá que hacer en términos de alianzas. Prudente, declaró que es necesario “esperar los resultados definitivos”, aunque “ya tenemos derecho a festejar”.

La Canciller alemana, de 59 años, confirmó su estatuto de mujer más poderosa del mundo al permitir a su partido conservador lograr su mejor resultado desde la reunificación del país en 1990. Angela Merkel ha sido coronada como tal por la influyente revista Forbes hasta en siete ocasiones. Ninguno de sus homólogos en España, Francia, Italia, Portugal o Reino Unido logró ser reelegido desde el comienzo de la crisis financiera.

Al frente del país más poblado de Europa, Merkel, cariñosamente apodada Mutti (mamá) en su país, hizo una campaña basada en su popularidad personal y su balance.

“¡Ustedes saben quién soy yo! Ustedes me conocen, juntos hemos conseguido hacer que en 2013 haya un gran número de personas que están mejor que en 2009”, resaltó y luego subrayó el descenso del desempleo en Alemania hasta únicamente el 6,8% de la población activa.  Su principal adversario, Peer Steinbrück, atacó su balance en materia social. Alemania es uno de los países de Europa con la mayor proporción de salarios más bajos.

Compromiso después del triunfo

El presidente francés, François Hollande, felicitó a Merkel y ambos se prometieron por teléfono “continuar su estrecha cooperación” en la UE.

Los líderes del Consejo de la UE, Herman Van Rompuy, y de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, también se manifestaron.

El liderazgo que quieren los germanos

El País

Ganar elecciones se ha convertido en rutina para Angela Merkel, quien tres días antes no quiso romper su costumbre de ir de compras los viernes. Ayer compareció, tranquila como en el súper, en la ronda televisada con los líderes de los demás partidos que tendrán representación en la próxima legislatura.

Faltaban los liberales del FDP, por primera vez en décadas. Pero la democristiana no dio muchas señales de duelo por la pérdida de sus socios de Gobierno. El fracaso de su coalición no salpica a Merkel, que entre 2005 y 2009 aprendió desde la presidencia de una Gran Coalición entre CDU y socialdemócratas qué estilo de liderazgo quieren los ciudadanos alemanes en estos tiempos de crisis: pocos riesgos, nada de experimentos y una flexibilidad ideológica a prueba de bomba.

Merkel ocupa, ella sola, casi todo el espectro ideológico de los partidos democráticos alemanes. Se escapan algunos flecos, como la equiparación entre las uniones civiles entre personas del mismo sexo y los matrimonios tradicionales. El 74% de los alemanes la apoya y a Merkel no le gusta contradecir a mayorías tan amplias, pero de momento prefiere no enfrentarse al ala más conservadora de su partido.

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