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Mueren 17 en desalojo violento de campesinos en Paraguay

17 campesinos y policías murieron ayer en el noreste de Paraguay, en el desalojo violento de campesinos en tierras bajo litigio que éstos cultivaban, pero que reclama un empresario y político opositor. El presidente Fernando Lugo destituyó al Ministro del Interior.

Reconocimiento. Campesinos de Curuguaty buscan a sus muertos.

Reconocimiento. Campesinos de Curuguaty buscan a sus muertos.

La Razón / Alfredo Grieco / La Paz

02:11 / 16 de junio de 2012

Junto con el ministro del Interior, Carlos Filizzola, cayó también el comandante de la Policía, Paulino Rojas. Las dos cámaras del Congreso estaban reunidas anoche en Asunción, para discutir sobre el Estado de excepción. La Corte Suprema también estaba reunida.

Hay muchas versiones encontradas y diferentes sobre cómo ocurrieron los hechos. No se ha explicado con claridad cómo fue el enfrentamiento, cuántas personas participaron ni cuántas resultaron heridas, aunque los heridos ya computados suman 100, y los muertos son nueve campesinos y ocho policías.

Las muertes y la violencia se dieron durante el operativo de desalojo que se realizó en una propiedad, de unas 2.000 hectáreas, situada en el kilómetro 35 de la ruta 10, Las Residentas, Colonia Ybyrá Pytâ, distrito de Curuguaty, departamento de Canindeyú, del que se atribuye la propiedad el empresario y político colorado Blas N. Riquelme. El partido Colorado, que gobernó el país durante una centuria, era el del exdictador Alfredo Stroessner.     

“La falta de respuestas del Gobierno a la necesidad de una reforma agraria integral que incorpore a la producción a campesinos sin tierra es una de las razones de fondo de la masacre de Curuguaty. Los campesinos de la Liga de Carperos vienen reclamando la restitución de 2 mil hectáreas que son del Estado y fueron apropiadas por el empresario y ex senador colorado Blas N. Riquelme. Para ello ocuparon las tierras”, comenta a La Razón desde el lugar de los hechos el periodista y analista Jorge Zárate.

A la salida de la reunión ministerial de urgencia que llamó el presidente Fernando Lugo, el ministro de Educación, Víctor Ríos, anunció que "se darán a conocer los nombres de las personas que ocuparán el Ministerio del Interior y la jefatura de Policía”.

Guerrilla.  Antes de renunciar, en declaraciones reproducidas por los medios paraguayos, Filizzola dijo desconocer que haya vínculos de los campesinos con el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), una guerrilla fantasma a la que los ganaderos y agroindustriales acusan de secuestros,  de vínculos con el narcotráfico y de conexiones directas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). “La Policía controló la situación. Lamentamos que hayan fallecido policías en servicio. No tenemos constancia de que haya sido el EPP el que haya actuado en el lugar.

Tenemos identificadas algunas personas que ya habían atropellado a la fiscalía, ya invadieron antes este mismo lugar. No tenemos datos de que haya sido el EPP”, explicó Filizzola. A los mismos medios, el empresario Riquelme aseguró que en el hecho intervino el EPP y que hace 22 días atrás radicó una denuncia de que ingresaron a la casa de la estancia portando armas.

Una batalla política se viene en Paraguay. Según Zárate, la “derecha aprovechará esta situación para intentar derrocar a Lugo”. El presidente carece de mayoría propia en el Congreso, y está al frente de una coalición amplia y diversa.

La tierra, en pocas manos

En Paraguay, el 88% de las tierras está en manos del 3% de los terratenientes, según el censo 2008. El país tiene ya más de 100 muertos en la lucha por la tierra desde el advenimiento de la democracia en 1989.   A pesar del éxodo rural a las ciudades, un fenómeno global, Paraguay sigue siendo un país predominantemente agrario. Existen al  menos 300 mil campesinos sin tierra.

La larga dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989) vendió tierras y repartió otras a aliados políticos, y en todos los casos buscó asegurar títulos de propiedad legales, ya que no legítimos, a sus propietarios. La Reforma Agraria sigue siendo el sueño de un país que hoy, contra la imagen estereotípica, planta mucha más soja transgénica que naranjas. La colonización brasileña en el norte del país, y en el este, es un problema económico, pero también social y cultural.

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