Mundo

Ya son más de 300 los presos muertos en un incendio en una cárcel de Honduras

Más de 300 reos murieron calcinados y asfixiados en un horrendo incendio hoy en el penal de Comayagua, en el centro de Honduras, dijo a la AFP el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla.

Cientos de personas aglomeradas en las cercanías del penal

Cientos de personas aglomeradas en las cercanías del penal Foto: AFP

La Razón Digital / AFP / Comayagua (Honduras)

10:06 / 15 de febrero de 2012

Cuerpos calcinados abrazados a los barrotes, o cadáveres apilados en las puertas de las celdas es la escena descrita por reclusos sobrevivientes y por los equipos de forenses y autoridades que ingresaron al amanecer a la prisión, ubicada 90 km al norte de Tegucigalpa.

Al dar un balance de lo que ya constituye el peor incendio en una cárcel en todo el mundo en la última década, Bonilla dijo que "lamentablemente estamos hablando de una cifra arriba de 300 muertos" en la granja penal ubicada cerca de la base aérea militar estadounidense de Palmerola.

El comisionado de Derechos Humanos, Ramón Custodio, señaló que faltaban 357 reclusos aunque, señaló, "no significa que todos estén muertos", pues puede haber heridos y fugados. En el penal estaban alojados casi 900 internos, el doble de su capacidad.

Aterrados por las llamas, los reos debieron sortear disparos al aire de los guardias que, según testimonios, al parecer en un primer momento no abrieron las celdas y creyeron que se trataba de un intento de fuga del penal, en cuya entrada está inscrita la frase "Hágase justicia aunque el mundo perezca." 

"La gente quería salir por el portón, pero nadie nos abría, levantamos entre todos las láminas del techo y saltamos por el techo, y saltamos un muro", contó a la AFP Fabricio Contreras, de 34 años, a quien salvar su vida le costó un tobillo quebrado, en el hospital Santa Teresa, en Comayagua.

El siniestro habría comenzado a eso de las 22.50 locales del martes por causas aún desconocidas, y fue controlado por los bomberos unas tres horas después.

Honduras es considerado el país más violento del mundo, con una tasa de homicidios anual de 82 cada 100.000 habitantes. El narcotráfico lo ha transformado en ruta alternativa para el trasiego de droga hacia Estados Unidos y sufre el azote de las maras (pandillas).

En un mensaje al país en cadena de radio y televisión, el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, anunció este miércoles la separación temporal de las autoridades penitenciarias para garantizar una investigación eficaz de las causas del incendio.

"Haremos toda la investigación para determinar qué provocó esta lamentable e inaceptable tragedia, para dilucidar responsabilidades", manifestó el mandatario.

Las autoridades investigan dos posibles causas: la de un cortocircuito y la otra que uno de los reclusos habría prendido fuego a un colchón con aparentes fines suicidas.

Pero en cualquier caso también investigan las causas por las cuales los socorros demoraron tanto.

"A las 11 y 10 (23H10 locales, 05h10 GMT) recibí una llamada de un interno. Me dijo que otro reo había dicho: 'voy a meter fuego a esto y nos vamos a morir todos'. Y le metió fuego y nos estamos quemando, nos estamos muriendo todos", relató a la AFP la gobernadora del departamento hondureño de Comayagua, Paola Castro. 

Desesperados, unos 300 familiares, que denunciaron una reacción tardía de los bomberos y del resto de las autoridades, se enfrentaron con la policía a pedradas, clamando por infomación de los reclusos en las afueras del penal.

La histeria se desató al ser leída una lista de sobrevivientes: los familiares rompieron el cerco del penal y se agolparon en el patio frontal, lo que provocó el repliegue de los agentes, que controlaron los disturbios mediante disparos al aire.

Entendemos el dolor de los familiares, pero tenemos que seguir un proceso conforme a la ley. Hacemos un llamado a la calma. Es una situación muy difícil", dijo Bonilla. 

Una vez que los bomberos descartaron focos de incendio, equipos de forenses lograron ingresar para emprender las tareas de identificación de los cadáveres, que empezaron a ser trasladados en bolsas a Tegucigalpa este miércoles.

"Mi hermano Roberto Mejía estaba en el módulo seis. Me han dicho que los de la seis están todos muertos", afirmó bajo el efecto de la conmoción Glenda Mejía, interrogada por la AFP. 

La prisión es un complejo agrícola ubicado a 500 metros de la carretera que une San Pedro Sula, el corazón económico de Honduras, y la capital Tegucigalpa.

En esta cárcel los reclusos se dedican, entre otras actividades, al cultivo de hortalizas y la cría de gallinas y cerdos, y era considerada un modelo en el sistema penitenciario hondureño. 

En mayo de 2004, un centenar de reos murieron calcinados en un incendio en el presidio de San Pedro Sula, debido, según las autoridades, a problemas estructurales de la prisión. 

Honduras cuenta en la actualidad con 24 establecimientos penitenciarios con capacidad para albergar 8.000 personas, pero la población carcelaria sobrepasa las 13.000 para una población de 8 millones de habitantes. 

El secretario de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, pidió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el envío de una delegación a Honduras para investigar el incendio.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia