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El PRI retorna al poder en México de la mano de Enrique Peña Nieto

Presidenciales. El priísta le lleva diez puntos de ventaja en votos a López Obrador

Sufragio. Peña Nieto vota en Atlacomulco, acompañado por su esposa, la actriz Angélica Rivera.

Sufragio. Peña Nieto vota en Atlacomulco, acompañado por su esposa, la actriz Angélica Rivera. Foto: EFE

AFP / México

02:23 / 02 de julio de 2012

El PRI, que gobernó a México 71 años, retorna al poder tras 12 años en la oposición, al obtener ayer su candidato Enrique Peña Nieto alrededor de 42% del voto, unos diez puntos más que el izquierdista Andrés Manuel López Obrador, según sondeos a boca de urna de varios medios.

Más de seis medios —entre ellos El Universal, Tv Azteca y Reforma— coincidieron en que Peña Nieto, del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI), obtuvo un 42% de los sufragios, López Obrador un 31% y Josefina Vázquez, del oficialista Partido Acción Nacional, cerca de un 24%.

“Reconozco que las tendencia hasta este momento no me favorecen”, dijo Vázquez, al admitir su derrota sin mencionar al ganador.

En unas elecciones en las que un triunfo del PRI era anticipado por todas las encuestas, un total de 79,5 millones de mexicanos estaban llamados a elegir, en comicios sin segunda vuelta, al sustituto —por un periodo de seis años— del presidente Felipe Calderón y las dos cámaras del Congreso.

Una marea roja inundó la explanada de la sede —en el centro de Ciudad de México— del partido que gobernó ese país por más de 70 años hasta 2000, cuando el Partido de Acción Nacional (PAN) le sucedió por 12 años. Cientos de simpatizantes del PRI, acompañados de música, gritaban: “¡Ya ganamos, ya ganamos!”.

En la capital, la izquierda, que la gobierna desde 1997, conservará la Alcaldía al lograr su candidato, el exfiscal local Miguel Ángel Mancera, cerca de 60% de los votos de los comicios.

El Instituto Federal Electoral (IFE), que autorizó divulgar encuestas a boca de urna, anticipó una participación cercana al 60% del electorado. Los mexicanos votaron bajo fuertes medidas de seguridad, agobiados por la violencia del narcotráfico y la pobreza, que afecta a casi la mitad de sus 112 millones de habitantes.

Promesa. Rodeado de cientos de seguidores, en su poblado natal Atlacomulco, un sonriente Peña Nieto manifestó muy temprano al votar, desde ya con aire de victoria, que “sea el pueblo de México el triunfador”. Impulsado por la maquinaria del PRI, este abogado de 45 años prometió un “gobierno eficaz” que genere seguridad y empleos.

Segunda economía de América Latina, México vio crecer en 15 millones su población de pobres desde hace 12 años, signados bajo gobiernos del PAN, lo que pesó, de acuerdo con los analistas, en la decisión del electorado.

Tachado de autoritarista y corrupto, el PRI sentó supremacía en el poder de 1929 a 2000 con un régimen paternalista que acabó con las luchas de caudillos y dio estabilidad política al país tras la revolución de 1910.

Además de la presidencia, el PRI busca en estas elecciones recuperar la mayoría en las dos cámaras del Congreso (500 diputados y 128 senadores), y sumar más gobernaciones —de seis en disputa este domingo— a las 20 que ya tiene de 31 estados del país. 

Entre denuncias de compras de votos, sobre todo dirigidas contra el PRI, estos comicios son los más controlados de la historia de México con un modernizado sistema de cómputo y 700 observadores internacionales, según el Instituto Federal Electoral.

La derrota oficialista

Resignación

Josefina Vázquez Mota, candidata del Partido de Acción Nacional (PAN), comentó que “el nuevo gobierno tendrá la oportunidad, pero sobre todo tendrá la gran responsabilidad de actuar y cumplir sus promesas”.

Electores en busca de soluciones a la violencia

AFP - Helicópteros y policías vigilaron la populosa Ciudad de México durante la jornada electoral. Militares patrullaron los estados más violentos como Tamaulipas y Veracruz, Nuevo León y Guerrero, donde operan poderosos cárteles como Los Zetas y el de Sinaloa, que disputan a sangre y fuego las rutas de la droga.

Masacres, decapitaciones y balaceras son pan de cada día desde que Felipe Calderón, al llegar al poder en 2006, lanzó una guerra frontal contra los cárteles, que deja más de 50 mil muertos.  “Se han presentado algunos incidentes, pero son aislados”, aseguró ayer Calderón tras una reunión con el gabinete de Seguridad.

Expectativa. “La seguridad es lo más importante, fue lo que determinó mi voto”, dijo Gabriel González, maestro de 49 años, en Monterrey, capital de Nuevo León, cerca de un cuartel policial cerrado tras ser atacado a tiros a inicios de año.

“Voté esperando que se me respete el voto. Espero que acabe la violencia para vivir y trabajar tranquilo”, dijo Luis Sevilla, de 26 años, quien vende saltamontes asados en un mercado del centro de la capital.

Cientos de residentes en Estados Unidos viajaron en caravana de California hasta San Ysidro para cruzar la frontera y votar.

Peña Nieto es la imagen de la modernidad AFP - MÉXICO

Enrique Peña Nieto es el producto más telegénico del PRI, el partido que gobernó 71 años y que busca dar una imagen de modernidad, pese a ser tachado de un pasado autoritario y corrupto. Este licenciado en Derecho con una maestría en Administración de Empresas, de 45 años, venció la elección por amplio margen.

Nacido en Atlacomulco —municipio situado en el estado de México (centro) y base de un importante grupo de poder dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI)—, en el seno de una familia de larga tradición política, Peña Nieto llevaba años nutriendo una imagen de “presidenciable”. Tiene hasta tres parientes de distintos grados que fueron gobernadores del estado de México, todos ellos del PRI, al que se afilió a los 18 años.

De la mano de Arturo Montiel, quien lo precedió en la gubernatura de México y al que una vez en ese cargo exoneró de las acusaciones de corrupción que pesaban sobre él, fue escalando puestos en la formación política hasta llegar a secretario de Administración del gobierno de su mentor.

Formó su propio grupo político, los Golden Boys, y en 2003 logró su primer cargo de elección popular al obtener un escaño en el Congreso estatal. Duró un par de años ahí, pues en 2005 dejó el puesto para contender por la gubernatura de su estado natal, el más poblado del país.

Con su impecable copete y cara de galán de telenovela, tuvo que bregar durante su campaña para desmarcarse de la etiqueta de corrupto y autoritario que el PRI no logra dejar atrás, a pesar de haberle dado siete décadas de estabilidad a México.

Casado a los 28 años con Mónica Petrelini, con quien tuvo tres hijos, quedó viudo 13 años después. Luego inició una relación con Angélica Rivera, una actriz de telenovelas con la que se casó en 2010.

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