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El Papa pide a la Iglesia que propicie un cambio social

Reclamo. Francisco demandó a los obispos que no tengan ‘psicología de príncipes’ y que no sean ambiciosos.

Asistencia. Una multitud participó en la misa que ofició el Papa.

Asistencia. Una multitud participó en la misa que ofició el Papa. AFP.

La Razón / EFE / Río de Janeiro

01:19 / 29 de julio de 2013

El Papa culminó ayer su visita a Brasil, el primer viaje internacional de su pontificado, con un llamamiento a la Iglesia para que sea agente de cambio social por “un mundo nuevo”, aunque evitó tocar temas más controvertidos, como el aborto, los abusos a menores y el matrimonio homosexual.

El Pontífice admitió las fallas de la propia Iglesia para esa misión, y pidió a los obispos que reconozcan por qué pierde fieles. Tal como ocurre por ejemplo en Brasil, donde el volumen de católicos ha caído en la última década, aunque sigue siendo el país con mayor número en el mundo. El propio Bergoglio se preguntó si la Iglesia no se ha convertido en “una reliquia del pasado”, “demasiado fría” y “prisionera de su propio lenguaje rígido”.

Fue un mensaje de renovación que transmitió no sólo con sus palabras, sino también con la forma en que condujo su visita de siete días a Brasil, que causó dolores de cabeza a los encargados de su seguridad. Francisco viajó en un papamóvil sin protección en los laterales, bebió del mate que le dieron peregrinos en la calle, besó innumerables niños y usó un vehículo corriente en lugar de un automóvil de lujo.

En ese vehículo hizo el recorrido entre el aeropuerto y la Catedral el día que llegó con la ventanilla abierta, pese a atravesar una zona de favelas; y tampoco la subió cuando por un error en la ruta su motorizado se quedó atrapado en el tráfico y rodeado de fieles que le intentaban tocar. Fueron gestos de un hombre que ha dicho que quiere una Iglesia que no sólo se dedique a los pobres, sino que sea pobre.

Interpelación. Antes de regresar a Roma, el papa Francisco interpeló a los obispos, recordándoles que su deber es conducir al rebaño, lo que no significa “mandonear” a los feligreses ni a quienes están bajo su responsabilidad. También los incitó a ser “hombres que no tengan psicología de príncipes, que no sean ambiciosos”.

Posteriormente, Francisco agregó que el sitio del obispo para estar con su pueblo es triple: “O delante para indicar el camino, o en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detrás para evitar que alguno se quede rezagado, pero también porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos”.

“Estamos un poquito retrasados en lo que a Conversión Pastoral se refiere. Conviene que nos ayudemos un poco más a dar los pasos que el Señor quiere para nosotros en este hoy de América Latina y el Caribe”, añadió. Refiriéndose a los prelados, Bergoglio subrayó que éstos deben ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre, pacientes y misericordiosos, “hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida”.

“Tienen que ser hombres que no tengan ‘psicología de príncipes’, que no sean ambiciosos, capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido: vigilar sobre su pueblo con atención sobre los eventuales peligros que lo amenacen, pero sobre todo para cuidar la esperanza”, manifestó.

El Sumo Pontífice enunció estas recomendaciones en el discurso que dirigió al comité de coordinación del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), formado por 45 obispos de América Latina, con los que se reunió en Río de Janeiro, tras clausurar la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, con una misa en la playa de Copacabana.

Líneas a seguir

Documento

Tras oficiar la misa de clausura en Río de Janeiro, el papa Bergoglio se refirió a la Misión Continental, documento elaborado en la V Reunión del Consejo Episcopal Latinoamericano, celebrada en 2007 en Aparecida (Brasil), donde se trazaron las líneas a seguir por la Iglesia latinoamericana para encarar el siglo XXI y la nueva evangelización.

El Pontífice insta a difundir el Evangelio

Durante la clausura de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, el papa Francisco instó ayer a los jóvenes peregrinos católicos a salir sin miedo a evangelizar, en una misa oficiada en la célebre playa de Copacabana, a la que asistieron 3 millones de personas, según estimaciones del Vaticano.

“El Evangelio no es para algunos sino para todos. No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente”, dijo el primer Papa latinoamericano de la historia, en portugués y en español.

Francisco, de 76 años, llegó a la misa en papamóvil descubierto, saludando a cientos de miles de jóvenes peregrinos que pasaron la noche en la playa, en una gigantesca vigilia. Decenas de personas se bañaron en el mar mientras escuchaban la misa.

Al llegar a la misa, el Sumo Pontífice estrechó manos de fieles varias veces y volvió a tomarse un mate que le ofreció un joven. “¡Viva el Papa!”, gritaba la gente, en delirio. Antes de la celebración, la multitud de jóvenes protagonizó un masivo espectáculo, con música y coreografías, al que se unieron miles de sacerdotes, obispos y cardenales. Al final, el ambiente en la playa era de carnaval: fiesta, tambores, ritmo de samba y mucho baile.

Francisco anunció que la próxima Jornada Mundial de la Juventud se realizará en Cracovia (Polonia) en 2016, tierra natal de Juan Pablo II (1920-2005), quien será proclamado santo este año por el papa Bergoglio.

Bergoglio le dijo a Evo Morales que ora por él

Gonzalo Jordán

Tras la misa en la playa de Copacabana que clausuró la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, el papa Francisco saludó a las presidentas de Brasil y Argentina, así como al Mandatario boliviano, quienes asistieron a la liturgia católica.

Según la Agencia Boliviana de Información (ABI), el Sumo Pontífice le manifestó su admiración y apoyo al presidente Morales durante el breve contacto que tuvieron, apenas finalizado el multitudinario oficio religioso. “Te tengo admiración y te acompaño con mis oraciones”, le dijo.

A su vez, siempre según la misma fuente, el gobernante boliviano resaltó el “mensaje de paz, hermandad y solidaridad, con justicia social” que postula Bergoglio. Además, aprovechó para anunciar su satisfacción por el origen latinoamericano del Papa. “A mí me encanta, como a todos, que (Francisco) sea argentino”, sostuvo.

Por último, Morales manifestó su agradecimiento con la Mandataria de Brasil, por invitarlo a presenciar el último oficio litúrgico del Pontífice en Río de Janeiro. “Agradezco a la presidenta Dilma por haberme invitado a la celebración de la última misa del papa Francisco en Brasil”, declaró el Jefe del Estado boliviano a ABI.

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