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El Papa celebra misa en Cuba

El papa Benedicto XVI llamó ayer a los cubanos a “construir una sociedad abierta y renovada” al oficiar su primera misa pública en la isla, en la Plaza de la Revolución de Santiago de Cuba.

Aniversario. Benedicto XVI oficia en la plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, al cumplirse 400 años del descubrimiento de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Aniversario. Benedicto XVI oficia en la plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, al cumplirse 400 años del descubrimiento de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre.

El País / Santiago (Cuba)

01:51 / 27 de marzo de 2012

Catorce años después de la histórica visita del papa Juan Pablo II, el papa Ratzinger pisó ayer por primera vez la isla, uno de los últimos baluartes del comunismo, donde fue recibido en Santiago, a los pies de la Sierra Maestra, sitio icónico de la Revolución liderada por Fidel Castro y por su hermano, el presidente Raúl Castro.

Cerca de 200 mil cubanos, según el portavoz vaticano, Federico Lombardi, muchos de ellos venidos desde el extranjero, acogieron a Su Santidad de manera muy calurosa y asistieron en la plaza Antonio Maceo de Santiago a la misa conmemorativa del 400 aniversario del hallazgo de la imagen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, en la que les exhortó a construir una sociedad abierta.

Ante la presencia de Castro, Benedicto XVI defendió la dignidad del ser humano y manifestó que Dios “ha encomendado a la familia, fundada en el matrimonio, la altísima misión de ser célula fundamental de la sociedad y verdadera Iglesia doméstica”.

En unos discursos muy medidos, Benedicto XVI tocó en su primer día de estancia todos los temas de la situación política, económica y social de Cuba, y reiteró la disponibilidad de la Iglesia para colaborar en la construcción de una sociedad fraternal y justa.

“Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza. Llevo en mi corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, donde quiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles”, dijo el Sumo Pontífice.

Benedicto XVI añadió que de manera especial pensaba en los jóvenes, los niños y los ancianos, los enfermos y los trabajadores, los presos y sus familiares, así como los pobres y necesitados. Así, y delante del presidente Castro que lo recibió, mencionó a los privados de libertad.

El Papa dijo que la visita de Juan Pablo II fue una “suave brisa de aire fresco que dio nuevo vigor a la Iglesia en Cuba” y que uno de los frutos más importantes de la misma fue la inauguración de una nueva etapa de diálogo en las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado cubano.

Con Fidel, sin Chávez

El Papa llega hoy a La Habana, donde no ha descartado encontrarse con Fidel Castro, líder histórico de la Revolución. El presidente venezolano, Hugo Chávez, en cambio, no ha pedido audiencia para ver al Sumo Pontífice durante la visita de éste a Cuba, refirió ayer en Santiago el portavoz vaticano, Federico Lombardi. “No hay ninguna petición de audiencia personal del presidente Chávez con el Papa”, dijo Lombardi en rueda de prensa. El portavoz agregó que “si (Chávez) desea ir a la misa (del miércoles en La Habana) puede hacerlo como cualquiera”.

Chávez se encuentra desde hace dos días en Cuba, a donde ha vuelto para comenzar el tratamiento de radioterapia contra el cáncer. El jesuita Lombardi reiteró también que “es posible” que Benedicto XVI vea en La Habana al expresidente cubano Fidel Castro. El portavoz aseguró que el Papa está sorprendido ante el gran número de personas que lo recibieron en Cuba, 200 mil. De ellas, por autorización especial, unos 350 cubanos que viven en Florida viajaron a la isla desde Miami (EEUU).

El episcopado refuerza su papel al faltar oposición legal

Después del muy católico México, el papa Benedicto XVI llegó ayer a una Cuba multiconfesional, donde la Iglesia Católica es minoría, pero donde en ausencia de toda oposición legal, tiene el papel de interlocutor privilegiado, que se empeña en reforzar, ante el régimen comunista. Benedicto XVI dio el tono en el avión que lo llevaba el viernes a México, al afirmar que la ideología marxista “tal como había sido concebida, no responde ya a la realidad” y “conviene hallar nuevos modelos”.

Continuidad. Sin embargo, no se espera una confrontación entre Benedicto XVI, que afirma que viene “en una absoluta continuidad” con el histórico viaje de Juan Pablo II a la isla en enero de 1998, y un régimen que está determinado a recibirlo con “afecto y respeto”. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, donde el Pontífice inició ayer su visita, neutralizó cualquier tensión: “Creo que eso no va a tener ninguna repercusión”.  A su vez, el Gobierno cubano minimizó las palabras del Papa. “Escucharemos con respeto a Su Santidad”, respondió con anticipación a la llegada papal el canciller cubano, Bruno Rodríguez.

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