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Primavera Árabe está en duda

El proceso llegó a una etapa de violencia que amenaza con intensificarse

Repercusiones de la "Primavera árabe" en la región

Repercusiones de la "Primavera árabe" en la región

La Razón / AFP / Dubái

00:00 / 25 de agosto de 2013

La sangrienta represión en Egipto, la guerra civil en Siria o el bloqueo político en Túnez muestran que la Primavera Árabe desembocó en una etapa de violencia que amenaza con intensificarse ante la falta de madurez de las nuevas clases dirigentes.

“Los países árabes entran en un periodo de turbulencias y de cambios que, probablemente, debería ver más violencia interior, polarización y competencia regional”, según Emile Hokayem, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de París.

En Egipto, más de 1.000 personas, en su mayoría manifestantes que apoyaban al derrocado presidente Mohamed Mursi, murieron en seis días.

La crisis ya eliminó casi todas las conquistas del levantamiento contra Hosni Mubarak en 2011, especialmente “el multipartidismo”, señaló la politóloga Sophie Pommier. “Egipto va hacia el fracaso. Los actores son incapaces de compromiso político”, consideró esta especialista en ese país.

El jefe del Ejército y nuevo hombre fuerte de Egipto, el general Abdel Fatah al Sisi, aseguró que su país no cederá ante los “terroristas”. Sin embargo, “la gran cuestión es saber si la comunidad internacional repetirá también sus errores por miedo al islamismo o dará un golpe sobre la mesa indicando a los militares que nadie más es víctima de este tipo de estrategia”, dijo.

Para Hokayem, los levantamientos en el mundo árabe “mostraron la inmadurez política de las principales facciones políticas”, como refleja la breve experiencia de la Hermandad en el poder en Egipto, donde apartaron a los segmentos de la sociedad con los que deberían haber contado.

Más crítica es la situación en Siria, país en el que, según la ONU, la violencia dejó más de 100.000 muertos y cerca de 2 millones de refugiados desde marzo de 2011, cuando comenzó una revuelta popular que, frente a la represión del régimen de Bashar al Asad, se transformó en una guerra civil.

“Nadie puede ganar en Siria. Asad puede sobrevivir a medio plazo y esperar que sus enemigos se debiliten” ante la incapacidad para ganar la guerra, subrayó Hoyakem, para quien “un desmembramiento formal de Siria es poco probable”, pero va tomando forma “una partición lenta de facto del país en varias pequeñas entidades”.

Para el experto en asuntos internacionales Nadim Shehadi, todavía habrá más violencia en Siria y en Egipto en la medida en que los “antiguos regímenes saben manipular la violencia”.

Libia también tiene dificultades para recuperar la estabilidad, ya que el antiguo régimen de Muamar Gadafi “destruyó todas las instituciones del país”, de acuerdo con Shehadi.

En Túnez se vive un bloqueo político porque ni la oposición ni los islamistas en el poder ceden en sus reivindicaciones, a pesar de las negociaciones directas e indirectas.

Solo Yemen, el único país en el mundo árabe donde el levantamiento de-sembocó en una solución negociada, avanza a duras penas y con inmensas dificultades en el proceso de reconciliación política supervisado por la ONU.

“Se necesitarán años, si no décadas, para que la cultura política de los árabes reconozca que solo los mecanismos de la democracia no bastan y que es necesario que adopte los valores de tolerancia y de inclusión”, sostuvo Hokayem.

EL APOYO ISLAMISTA

La mayoría de los líderes árabes ha apoyado tácitamente la mortífera represión de las autoridades egipcias contra los Hermanos Musulmanes por temor a la creciente influencia regional de la cofradía egipcia desde la Primavera Árabe.

La represión en Egipto beneficiará a la red Al Qaeda

Analistas temen que la violencia cree una nueva generación de terroristas

AFP - París

La sangrienta represión a los Hermanos Musulmanes en Egipto beneficia a Al Qaeda, que podría aprovechar la violencia para reclutar nuevos adeptos y abrir un  frente en Oriente Medio, según estiman los especialistas.

Llevaría a la acción violenta y el terrorismo a una nueva generación de activistas convencidos por las diatribas del jefe del movimiento fundado por Osama bin Laden, el egipcio Ayman al Zawahiri, quien condena la vía democrática y llama a la lucha armada.

En una declaración colgada en la internet a inicios de este mes en los foros yihadistas, el jefe de Al Qaeda trata de convencer a los internautas de que la represión en curso prueba que las elecciones son una quimera y que solo el yihad y la lucha armada pueden permitir el advenimiento de un régimen realmente islámico.

En la red ya se multiplican los llamamientos a los potenciales yihadistas a mirar hacia El Cairo. En varios mensajes, los islamistas somalíes shebab también convocan a los musulmanes de Egipto y del mundo a “tomar las armas”.

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