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Prisión perpetua para 25 policías por masacre de presos en Brasil

Veinticinco policías fueron condenados a 624 años de prisión cada uno por estar involucrados en la matanza de 52 prisioneros, de un total de 111 ejecutados en la cárcel de Carandirú, en 1992, en la mayor tragedia carcelaria de Brasil.

En 1992, la Policía ejecutó a 111 prisioneros que participaron en una revuelta en la cárcel de Carandirú. Foto: AFP

En 1992, la Policía ejecutó a 111 prisioneros que participaron en una revuelta en la cárcel de Carandirú. Foto: AFP

La Razón (Edición impresa) / AFP / Sao Paulo

00:00 / 04 de agosto de 2013

Veinticinco policías fueron condenados a 624 años de prisión cada uno por estar involucrados en la matanza de 52 prisioneros, de un total de 111 ejecutados en la cárcel de Carandirú, en 1992, en la mayor tragedia carcelaria de Brasil.

“Hubo inequívoco abuso de poder”, aseveró el juez Rodrigo Tellini de Aguirre Camargo, durante la lectura de la sentencia la madrugada del sábado ante la prensa  en Sao Paulo.

Estos 25 policías —de los cuales nueve aún están en actividad— fueron responsabilizados por el fallecimiento de los presos, en el marco de un operativo policial para contener una riña que desembocó en una rebelión el 2 de octubre de 1992.

Los policías fueron condenados a la pena mínima de 12 años por cada asesinato, informó oficialmente el  Tribunal de Justicia de Sao Paulo.

Los siete integrantes del jurado estuvieron reunidos por cinco horas para resolver más de 7.000 preguntas y elaborar el dictamen en el tribunal penal de Barra Funda.

“Este es, ciertamente, el proceso más complejo de la Justicia brasileña”, agregó el magistrado.

La abogada de los policías, Ieda Ribeiro de Souza, adelantó que apelará el fallo, aunque admitió que será difícil cambiar la decisión.

“Cuando se condena a policías que trabajan honestamente y que no tuvieron participación en este número de muertes (...) se les desvaloriza”, declaró al sostener que con este fallo salen ganando los criminales.

El juicio, que se extendió por una semana, es la segunda parte de un proceso que fue dividido en cuatro, para juzgar en total a 79 miembros de la policía militar por la muerte de los prisioneros.

Ejecución. En abril, en la primera parte del juicio, 23 policías fueron condenados a 156 años de cárcel cada uno, por la muerte de 13 presos. Las cuatro partes del proceso corresponden a las muertes registradas en cada piso de la prisión de Sao Paulo.

La acusación sostiene que los presos fueron ejecutados, mientras la defensa señala que los policías dispararon en legítima defensa, porque estaban siendo amenazados y agredidos por los reos amotinados.

Durante el último día del segundo juicio, dos de los acusados intentaron convencer al jurado de que la policía militar no tuvo más opción que defenderse frente a los presos amotinados. No obstante, los resultados de las autopsias e investigaciones de la policía científica determinaron que al menos nueve de cada diez presos fueron muertos con tiros en la cabeza y en el cuello.  

Durante el proceso, se mostraron pericias que comprobaban que hubo disparos a quemarropa y la trayectoria de las balas demostrarían que los reclusos estaban de rodillas o acostados. Todos los policías que participaron en la acción resultaron ilesos. Otros 87 prisioneros quedaron heridos. El proceso tardó más de dos décadas en realizarse porque inicialmente estaba en la justicia militar y luego pasó a la esfera de la justicia ordinaria. Una serie de recursos presentados por los acusados a lo largo de los 21 años del proceso también demoró su comienzo.

Hasta antes de que se iniciara el juicio sólo había sido procesado un acusado por esta masacre: el coronel que comandó la operación, Ubiratan Guimarães, que en 2001 fue condenado a 632 años de prisión por las muertes, pero más tarde apeló el fallo y fue absuelto por la justicia.

Guimarães, también exdiputado estatal, fue hallado muerto en 2006 con un tiro en el pecho en su apartamento de Sao Paulo.

El penal de Carandirú era en la época el mayor presidio de América Latina con unos 8.000 prisioneros.

Datos clave del proceso judicial

Cierre

La cárcel de Carandirú, en Sao Paulo, la mayor de Brasil, que albergaba a 8.000 presos cuando ocurrió la tragedia, fue clausurada diez años después de la masacre.

Apelación

El fallo, emitido más de dos décadas después de la matanza, permite a los 25 condenados apelar la sentencia en libertad.

Procesados

Los policías procesados por la masacre de 1992 son 79. Un primer grupo de 23 fue sentenciado en abril.

PENDIENTE

Este año aún deben comparecer ante la justicia 31 agentes, divididos en dos grupos.

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