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Protestas y recortes ponen en duda la patria educadora prometida por Rousseff

De acuerdo con un especialista, "2015 fue uno de los peores años para la educación brasileña" porque "el país no supo innovar" y por "el cambio permanente de ministros".

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, habla durante una reunión en Brasilia hoy, jueves 3 de diciembre de 2015, con más de veinte ministros para discutir el pedido de juicio político en su contra por parte del presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha. Foto: EFE

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, habla durante una reunión en Brasilia hoy, jueves 3 de diciembre de 2015, con más de veinte ministros para discutir el pedido de juicio político en su contra por parte del presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha. Foto: EFE

La Razón Digital / EFE / Sao Paulo

16:47 / 03 de diciembre de 2015

Unas doscientas escuelas ocupadas por estudiantes en Sao Paulo, el mayor estado de Brasil, cuatro diferentes ministros de Educación en once meses y recortes en esta cartera marcaron un año en el que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, dijo que la enseñanza sería su bandera.

Con el lema 'Brasil, patria educadora', Rousseff anunció en enero, al asumir su segundo mandato, que su objetivo sería convertir en "prioridad de prioridades" un sector hoy cuestionado por centenares de alumnos.

Pero a los problemas generados este año por los constantes cambios de ministros y por los recortes presupuestarios determinados por las deficitarias cuentas públicas y por la propia recesión del país se sumó la crisis en los sistemas educativos de algunos estados, especialmente en Sao Paulo y Paraná, que son gobernados por opositores de Rousseff.

El inconformismo con las fallas en la educación se extendió a diversas regiones pero tiene en jaque actualmente al estado de Sao Paulo, donde estudiantes protestan contra el plan de reorganización de la red de enseñanza impulsado por el Gobierno regional.

Es el caso de Dafine Damasceno Cavalcanti quien, cuando ingresaba a la escuela pública "Professor Sílvio Xavier Antunes", en el norteño barrio paulista de Piquerí y que está ocupada por los estudiantes, explicó a Efe que el motivo de la protesta es "luchar por mantener la escuela abierta".

Damasceno tiene 17 años y este es su último año escolar, lo que no le impidió acampar en su escuela tres semanas atrás para garantizar que no le echaran el candado.

"Aquí viene gente de la periferia, de las favelas, y necesitan que el colegio esté abierto porque si no están en la escuela están en el crimen", aseguró.

Como ella, otros estudiantes se han hecho ya con 208 centros -192 según la Secretaría regional de Educación-, para protestar contra el proyecto de reorganización de la red de enseñanza regional, una iniciativa que prevé el cierre de 93 escuelas y la transferencia de millares de alumnos a otras unidades.

El Gobierno regional justificó esta decisión con el argumento de que se ha reducido el número de alumnos en los últimos años como consecuencia del envejecimiento de la población.

Sin embargo, Damasceno denunció que algunos de los colegios que el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, se propone cerrar tienen aulas saturadas: "en la Sílvio Xavier algunas clases tienen hasta cuarenta y cincuenta personas".

Los alumnos reclaman además que el proyecto no fue debatido con la comunidad educativa antes de ser anunciado, pero tras días de tira y afloja con las autoridades ninguna de las dos partes parece dispuesta a ceder.

"Nos quieren vencer a través del cansancio", afirmó Damasceno antes de agregar: "no saben que nuestra próxima táctica es paralizar la ciudad".

Este jueves decenas de piquetes bloquearon con pupitres y sillas las principales avenidas de Sao Paulo para presionar a Alckmin, un importante dirigente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), mayor fuerza de oposición a Rousseff a nivel nacional.

Este tipo de protesta se ha generalizado en los últimos días con confrontaciones con la Policía y gana fuerza ante la negativa del gobernador de desistir del plan de reorganización.

Pero los encontronazos con la Policía no son exclusivos de Sao Paulo, ya que en abril una manifestación de profesores en Curitiba, capital del sureño estado de Paraná, acabó con unos 200 manifestantes heridos.

Los docentes estaban en huelga desde hacía días contra la modificación de las reglas de jubilación y la repercusión de la protesta llevó a Rousseff a condenar la represión policial.

"Ha sido un año dramático", dijo a Efe Daniel Cara, coordinador general de la Campaña Nacional por el Derecho a la Educación, una red que aglutina a entidades y organizaciones de la sociedad civil.

Cara insistió en la "delicada situación" que atraviesa el sector y apuntó a los cortes presupuestarios como una de las principales causas.

Y es que, según los analistas consultados por Efe, el Ministerio de Educación es uno de los que más ha sufrido el ajuste fiscal impulsado por Rousseff para tratar revertir las maltrechas cuentas públicas y frenar la grave crisis económica que atraviesa el país.

"Los recursos no están llegando a los municipios y eso genera indignación", aseguró Cara.

El analista del instituto de investigación Insper Fernando Schüler fue más allá y aseveró que "Brasil tiene un problema estructural y está amarrado a un modelo fracasado".

Para Schüler, la clave está en la "mala gestión de las escuelas públicas" lo que, a su juicio, "determina el resultado del desempeño de los alumnos".

De acuerdo con el especialista, "2015 fue uno de los peores años para la educación brasileña" porque "el país no supo innovar" y por "el cambio permanente de ministros".

Un conjunto de ingredientes que evidencian, para los expertos, que la educación "no fue en absoluto una prioridad".

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