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Rousseff impulsa plan antiprotesta que tropieza con la economía y la política

Los partidos opositores acusan a la presidenta brasileña de "desviar la atención" con el plebiscito: "La calle quiere respuestas para la salud, educación, transporte", dijo a la AFP el líder socialdemócrata en la Cámara de Diputados, Carlos Sampaio. 

La presidente de Brasil, Dilma Rousseff

La presidente de Brasil, Dilma Rousseff Foto: Internet

La Razón Digital / Yana Marull, AFP / Brasilia

17:16 / 28 de junio de 2013

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, apresuraba el viernes la convocatoria de un plebiscito, aunque sus planes para contener la insatisfacción ciudadana y las multitudinarias protestas se topan con una economía desacelerada, un presupuesto ajustado y un Congreso que quiere hacerlo a su manera.

Rousseff se reunió el viernes con jóvenes a los que prometió una plataforma virtual para comunicarse con el gobierno, cerrando una semana de intensos encuentros -con gobernadores, partidos, sindicatos, y los presidentes de ambas cámaras del Parlamento y la Corte Suprema- para impulsar un plebiscito que lleve a una reforma política, cuya propuesta pretende enviar al Congreso el martes.

El expresidente Luiz Inacio Lula da Silva elogió el plan de convocar a un plebiscito que "tiene el mérito de romper el impasse en esta cuestión decisiva" que llevaba años pendiente de aprobación.

Rousseff anunció el lunes la convocatoria del plebiscito -que tiene que ser aprobado por el Congreso-, junto a otras medidas para educación, salud y transporte, a fin de contener las gigantescas protestas callejeras en todo el país en reclamo de mejores servicios públicos y contra los millonarios gastos en los estadios del Mundial 2014 y la Copa Confederaciones, cuya final se juega el domingo.

Varias carreteras fueron bloqueadas por protestas este viernes: cerca de Belo Horizonte (sureste), donde 50.000 se manifestaron el miércoles ante el estadio, cerca de Brasilia y en el estado de Maranhao (norte), entre otros. Hay manifestaciones convocadas en unas 15 ciudades.

Tras los anuncios del gobierno y el Congreso, las protestas fueron menos intensas esta semana, pero continuaron en medio de la Copa Confederaciones. Ha sido convocada una gran marcha hacia el estadio Maracaná durante la final Brasil-España el domingo.

El astro brasileño Neymar reiteró su apoyo a las manifestaciones. "Por un Brasil mejor, todo es válido", dijo.

El secretario general de la FIFA, Jerome Valcke, dijo esperar que "el movimiento que estamos viendo en las calles" no continúe hasta el Mundial-2014, en una entrevista con el diario O Estado de Sao Paulo.

Pero el jefe de la FIFA, Joseph Blatter, aseguró a periodistas que este ha sido el "mejor torneo Copa Confederaciones que hemos organizado", y reiteró que no hay un "plan B" para organizar el torneo de 2014 en otro país.

Oposición contra plebiscito

La presidenta dejó pendiente una reunión con los líderes de oposición, que se oponen a un plebiscito y consideran que la reforma política debe ser enteramente decidida por el Congreso y luego sometida a un referéndum, para que la población la acepte o la rechace.

Los partidos opositores acusan a Rousseff de "desviar la atención" con el plebiscito: "La calle quiere respuestas para la salud, educación, transporte", dijo a la AFP el líder socialdemócrata en la Cámara de Diputados, Carlos Sampaio.

Rousseff -cuya coalición tiene mayoría aplastante en el Congreso pero es poco fiel a los designios del gobierno- cosechó el jueves el apoyo al plebiscito de los partidos aliados.

El Congreso consiguió impedir la convocatoria de una Asamblea Constituyente, inicialmente pretendida por Rousseff, y no quiere perder el poder de definir la reforma, ni su protagonismo ante una opinión pública que lo considera como una de las instituciones menos confiables, y denuncia en las calles a los políticos y la corrupción.

La Cámara de Diputados y el Senado aprobaron en la semana un insólito paquete de medidas en respuesta a las protestas, como destinar la entrega de las regalías del petróleo a educación y salud, incentivos para reducir el precio del transporte y el aumento de penas por corrupción.

En pocas horas

"En pocas horas fueron resueltas materias cuya tramitación se arrastraba durante años o décadas. Nada como un poco de presión", ironizó Helio Schwartsman, comentarista de Folha.

Pero atender a las calles descontentas, tras dos años de bajo crecimiento económico y elevada inflación, enfrenta las dificultades de un presupuesto ajustado.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, aseguró esta semana que su gobierno cumplirá el compromiso de alcanzar un superávit fiscal primario de 2,3% del PIB (ahorro del gasto público destinado a pagar intereses de la deuda).

"Lo que el Congreso aprobó en su hiperactivismo político, y las medidas adoptadas por los gobiernos central y de los Estados, aumentan los gastos, en un momento en que lo que espera el mercado de Brasil es ajuste fiscal", dijo a la AFP Ricardo Ribeiro, de MCM Consultores.

El gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, anunció el jueves una reestructuración de gastos para financiar la revocación del aumento de la tarifa del transporte. En Rio, el gobernador Sergio Cabral también recibió a habitantes de las favelas Rocinha y Vidigal que protestaron frente a su casa.

En reclamo de la agenda laboral y para sumarse a las voces de las calles, las grandes centrales del país han llamado a una jornada de protestas y paralizaciones en todo el país el 11 de julio.

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