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Rousseff propone diálogo ante la crisis; le inquieta la intolerancia

Brasil. Las protestas continúan en un país aquejado por la crisis política y económica

Movilizaciones. Una de las marchas contra el gobierno de Rousseff en Belo Horizonte, el domingo.

Movilizaciones. Una de las marchas contra el gobierno de Rousseff en Belo Horizonte, el domingo. EFE.

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Brasilia

00:34 / 18 de agosto de 2015

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, está dispuesta a intensificar el diálogo para atender las reivindicaciones de los manifestantes que protestaron contra su gobierno el domingo, pero está preocupada por la intolerancia de algunos de sus críticos, dijo ayer uno de sus portavoces.

“El Gobierno quiere intensificar el diálogo porque reconoce que pasamos por un momento de dificultades, que queremos superar con diálogo, pero mientras se respeten las instituciones y sin ese ambiente de intolerancia”, afirmó el ministro de Comunicación Social, Edinho Silva. Señaló que las protestas fueron el principal asunto abordado por la Jefe del Estado en la reunión que tuvo ayer con varios de sus ministros, con sus voceros en el Congreso y con los líderes de los partidos oficialistas.

Agregó que la mandataria considera que las manifestaciones fueron importantes y normales dentro de la democracia, y que está dispuesta a dialogar con quienes protestan contra su gobierno pese a que se movilizaron menos personas que las dos marchas convocadas por organizaciones sociales este año. “Es evidente que hubo una reducción. No lo digo yo, lo dice la prensa. Pero para nosotros no dejan de ser importantes. Reconocemos su importancia y que (sus reivindicaciones) tienen que ser consideradas”.

Las protestas del domingo, con cerca de 900.000 participantes en 205 ciudades según la prensa, fueron convocadas por grupos opositores ajenos a la política formal, pero la movilización no repitió las otras dos realizadas, que llegaron a congregar a hasta 2,5 millones de personas en 250 ciudades.

Según Silva, Rousseff quiere intensificar el diálogo que inició este mes con los partidos políticos, el Congreso, los empresarios y los movimientos sociales para atender también las reivindicaciones de quienes se manifestaron contra el Gobierno. Añadió que, además de dialogar, el Ejecutivo seguirá trabajando con la agenda con la que intenta superar las dificultades económicas enfrentadas por el país, que incluye un ajuste fiscal y diferentes medidas sugeridas por el Congreso.

De acuerdo con el ministro, la mandataria, cuya popularidad cayó al mínimo histórico de 8%, considera que las dificultades que enfrenta el país son las que estimulan las manifestaciones. Además de una crisis política y del malestar generado por la corrupción en la petrolera Petrobras, Brasil enfrenta una grave crisis económica. Las últimas proyecciones de los analistas indican que la economía sufrirá una contracción de cerca del 2,0% en 2015 y del 0,15% en 2016, lo que configura una recesión, que ya es sentida por la población, que enfrenta la mayor inflación del país en los últimos 12 años y una tasa creciente de desempleo.

Silva dijo que se respeta a los manifestantes pese a que algunos tenían reivindicaciones antidemocráticas e hizo referencia a pequeños grupos que defendían un golpe militar, la renuncia de Rousseff, que el Congreso la someta a un juicio político para destituirla o la exclusión del oficialista Partido de los Trabajadores de la política. “Reconocemos que pasamos por un momento difícil pero tenemos que trabajar para poner fin a ese ambiente de intolerancia”.

Pancartas en las marchas

Domingo

En las manifestaciones del domingo fueron comunes las pancartas pidiendo la salida de Dilma Rousseff y de su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT).

PT denuncia invasión a su sede en Sao Paulo

El Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, denunció ayer la invasión de la sede del Directorio Municipal en Sao Paulo y pidió que las autoridades investiguen los ataques perpetrados durante este año contra la formación política oficialista.

En un comunicado el presidente del PT municipal, Paulo Fiorilo, dijo que las oficinas fueron “invadidas” por desconocidos, quienes rebuscaron en los armarios y cajones. No obstante, el partido informó de que “no fue identificado robo de pertenencias”, aunque precisó que fue presentada una denuncia ante la Policía Civil.

El PT Municipal resaltó que “es necesario investigar el caso con prioridad” y recordó que la formación fue blanco de ataques también en este año en las sedes del Directorio Municipio de Jundiaí, interior del estado de Sao Paulo, y en el Directorio Zonal, en la capital paulista. En el comunicado, el Partido de los Trabajadores citó el ataque perpetrado el 30 de julio con un explosivo contra la sede del Instituto Lula, orientado por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. “Ante esta situación es necesario que se investigue y se castigue a los culpables”, indicó Fiorilo.

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