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Rusia y Ucrania, en la guerra de la (des) información

Fueron autoridades quienes enviaron mensajes alarmistas mediante las redes sociales o medios de comunicación. De esta forma, se logró dibujar una escena de caos en el este de la nación ucraniana

La Razón (Edición Impresa) / El País / Moscú

00:00 / 20 de abril de 2014

El mensaje que el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, publicó en Facebook era sombrío y lleno de temor. “La sangre se ha derramado de nuevo en Ucrania”. Como contrapartida, el mensaje del presidente ruso, Vladímir Putin: “La amenaza de guerra civil es inminente”. Y así comenzó una nueva jornada de desinformación.

Los canales de televisión rusos —controlados por las más altas esferas del Kremlin— emiten día tras día las exageraciones, teorías de conspiración y, en ocasiones, mentiras sobre la crisis en Ucrania.

Se trata de una propaganda extraordinaria que refleja, según algunos analistas, un nuevo descaro de la autoridad rusa. En los últimos días se ha logrado —al menos para la audiencia rusa— dibujar una escena de caos en el este del país, a pesar de que fueron las propias fuerzas prorrusas las que lo generaron con la toma de edificios públicos y el establecimiento de puestos de control en las carreteras.

No hay duda de que el Gobierno de Ucrania y sus aliados occidentales, incluido Estados Unidos, se han involucrado también en la desinformación. El martes, por ejemplo, algunos funcionarios estadounidenses distribuyeron fotografías que mostraban manifestantes prorrusos en el este de

Ucrania con lanzacohetes. Esas imágenes, sin embargo, no se verificaron.

“Es todo mentira”, dijo Lilia Shevtsova, una experta en política rusa del Centro Carnegie de Moscú. “A Rusia no le preocupa cómo se percibe su liderazgo en el mundo, donde la información se puede confirmar, contrastar y comprobar”. Ver las noticias en la televisión rusa es como entrar en una espiral de proclamas alarmistas de agresión occidental y de un creciente fascismo y hostilidades inminentes por parte del Gobierno “ilegal” de Ucrania, que últimamente ha demostrado una enorme impotencia.

El canal de noticias Rusia 24 informó el martes, durante varias horas de cobertura, que habían fallecido entre cuatro y 11 prorrusos pacíficos a manos de fuerzas ucranias. Y Vida News, un canal de televisión pro Kremlin, ofreció una recompensa de 15.000 rublos ($us 399) a cambio del video de las fuerzas militares ucranias que se habían movilizado en el este de Ucrania, lo cual sugiere el secretismo que rodea a este tipo de operaciones.

Un funcionario de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que cuenta con un centenar de observadores en Ucrania, dijo que no había visto ninguna amenaza directa hacia los ciudadanos prorrusos en el este del país, donde, a pesar de la intensa atención de los medios, las protestas se mantuvieron relativamente aisladas, según el mismo funcionario.

Aleksandr Lukashevich, portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, desestimó el informe sobre derechos humanos en Ucrania elaborado por las Naciones Unidas y lo calificó de “unilateral, politizado y subjetivo”. Lukashevich criticó que el informe ignora “el descontrolado aumento del nacionalismo agresivo y el neonazismo” en el país. Marcos Galeotti, profesor de asuntos internacionales en la Universidad de Nueva York, indicó que algunas de las mentiras eran flagrantes. “Se puede tener la visión rusa de honor a los héroes de la guerra de Crimea sin encontrar ninguna necesidad de conciliar eso con la línea oficial de que no había soldados rusos allí”, declaró en una entrevista.

En el este de Ucrania domina la población que habla ruso

Erick Ortega

Ucrania formó parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) hasta su independencia en 1991, que la consiguió mediante un referéndum. Eran tiempos de cambio; sin embargo, en la actualidad hay ciudades, por lo menos diez, que expresaron afinidad con Rusia.

Un denominador común en estas poblaciones es el idioma ruso, el del país más grande de Europa (el segundo es Ucrania). Simón José Suárez

Cuadros, de la Universidad de Granada (España), publicó un trabajo en el que desenmaraña parte del problema del idioma en la zona.

“Este inmenso país se ha encontrado con una situación lingüística bastante complicada. La decisión de adoptar el ucraniano como única lengua oficial del país, con el fin de ‘ucranizar’ la sociedad, fue bastante conflictiva”, sostiene Suárez.

Advierte que esta “conflictividad” se da porque hay zonas en las que la población de origen ruso, o los rusoparlantes, es superior a la ucraniana.

Divisiones. En su estudio La situación lingüística actual de Ucrania, Suárez se remonta al primer gran Estado de Eslavos Orientales que se encontraba conformado por rusos, ucranianos y bielorrusos.

Tras una época de esplendor, Ucrania entró en una fase de decadencia, pero su lengua se fue consolidando. El territorio se fragmentó hasta los siglos XVI y XVII, cuando se produjo el primer asentamiento de los cosacos ucranianos que afirmaron el “sentimiento nacional del pueblo ucraniano, como para el propio idioma”.

Fue una época, añade Suárez, en la que los agricultores se hastiaron de trabajar para los señores polacos y rusos y fundaron una ciudad a orillas del río Dnieper. Después fueron conquistando otros territorios. Así, a finales del siglo XVII, los cosacos lograron una primera independencia que únicamente duró algunos años.

Para combatir a los polacos tuvieron que unirse al imperio ruso. Entonces los obligaron a hablar en la lengua del país más grande de Europa.Durante los siglos XVIII y XIX se prohibió, por orden zarista, publicar libros en ucraniano, que era considerado la “lengua de los campesinos”. Esto dio pie a diferentes protestas.

Con la revolución de octubre de 1917 y la entrada de Ucrania en la Unión Soviética, coexistieron ambas lenguas; sin embargo, el ucraniano estaba desprestigiado y la rusificación de la lengua se impuso. Todo esto hasta la independencia de Ucrania, vía referéndum. Desde entonces, hasta estos días, no hubo una convivencia pacífica de ambos idiomas.

Intereses en juego en Ucrania

Pablo Rossell Arce

Ucrania está en estos momentos al borde de una guerra civil. Al escribir estas líneas, las fuerzas separatistas habían realizado avances mayores en la toma de edificios gubernamentales en las urbes del este de Ucrania; y, el presidente ucraniano, Turchynov, empezó a enviar fuerzas militares especiales para controlar la situación.

Una guerra civil en Ucrania podría tener consecuencias imprevisibles: el escenario menos desastroso se expresaría en una guerra cruenta. No obstante, si —como parece suceder— Rusia y las fuerzas de la OTAN pretenden tomar cartas en el asunto, el resultado podría ser una guerra convencional entre las mayores potencias del mundo. Este escenario podría ser catastrófico.

Todas las fuerzas en juego están tratando de subir sus cartas de negociación. Rusia intenta validar a nivel internacional la anexión de Crimea, mientras que intenta mantener a la OTAN lo más lejos de sus fronteras; Europa y EEUU pretenden establecer un equilibrio que se traduzca en la integridad territorial de una Ucrania asociada a la Unión Europea y a la OTAN. En todo caso, es una situación muy delicada y que no tiene antecedentes desde el fin de la Guerra Fría.

  • Pablo Rossell Arce es economista.

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