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Secuestro de general lleva al limbo la paz en Colombia

FARC. El Presidente suspendió el diálogo en Cuba tras rapto del general, un cabo y una abogada

Info FARC Colombia.

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La Razón (Edición Impresa) / EFE / Bogotá

00:15 / 18 de noviembre de 2014

El proceso de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC se suspendió ayer tras dos años de negociaciones por el secuestro de un general, lo que dividió al país entre los que siguen apostando por la paz y quienes consideran una traición de la guerrilla.

El general Rubén Darío Alzate, comandante de la Fuerza de Tarea Titán, una unidad especial antiguerrilla, fue secuestrado junto al cabo primero Jorge Rodríguez y la abogada Gloria Urrego en Las Mercedes, un caserío del departamento del Chocó (noroeste).

Al parecer, el general y sus acompañantes llegaron al lugar en una lancha, vestidos de civil y sin escoltas, lo que abrió una gran polémica sobre los motivos que llevaron a Alzate a no seguir los protocolos en una zona con fuerte presencia guerrillera.

El secuestro de Alzate, el militar con mayor rango secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), llevó a la condena del Gobierno y a la decisión del gobernante Juan Manuel Santos de suspender el ciclo de negociaciones con la guerrilla que debía comenzar ayer en Cuba.

“Las FARC fueron responsables de este secuestro, un secuestro totalmente inaceptable”, indicó Santos, al anunciar que el equipo negociador del Gobierno no viajaría a La Habana. Agregó que antes de proseguir con el diálogo “hay una serie de circunstancias que tienen que aclararse”, como “por qué estaba el general Alzate de civil, por qué le dijo a sus escoltas que no lo acompañaran, por qué se desatendió la advertencia del lanchero para que no fueran río abajo tan lejos”.

Las reacciones no se hicieron esperar y todas las fuerzas políticas se pronunciaron sobre la mayor crisis del proceso de paz, que esta semana cumple dos años, tiempo en el que se avanzó como nunca antes había ocurrido en los 50 años de conflicto armado.

Uno de los primeros en pronunciarse fue el exmandatario y actual senador Álvaro Uribe, un gran opositor al diálogo y quien afirmó que “para el terrorismo los gestos de paz del Estado no son generosidad sino debilidad” frente a la guerrilla. Insistió en que “mientras el Gobierno, sus voceros políticos y periodísticos proponen ampliar el concepto de delito político para amparar la impunidad del secuestro, narcotráfico y otros crímenes, el terrorismo responde con el secuestro”.

Pidió así “el cese unilateral de actividades criminales”, a lo que se sumó el procurador general, Alejandro Ordóñez, quien remarcó que solamente deben proseguir los diálogos si las FARC liberan a sus cautivos, al calificar de “absurda” cualquier iniciativa dirigida a negociar una liberación.

Precisamente un editorial publicado en Anncol, web manejada por las FARC, aseguró que Uribe estaría al frente de un boicot contra el proceso, al insinuar, sin argumentación, que el general habría sido entregado de forma premeditada a un comando guerrillero.

El resto de partidos y políticos de todos los colores condenaron el secuestro; pero una de las opiniones con más repercusión en Twitter fue la de la exsenadora Piedad Córdoba, quien bajo la etiqueta #TreguaYa, pidió salvar el proceso con un alto el fuego bilateral. Advirtió de que la paz está amenazada y se quejó de que es “fácil pedir más guerra sentados cómodamente en la casa viendo las noticias”, al destacar que “la Colombia campesina es la que sufre”.

Entre los políticos que se sumaron a esa iniciativa estuvieron el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro; el senador del izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA) y copresidente de la Comisión de Paz del Congreso, Iván Cepeda; y el movimiento Marcha Patriótica. La Alianza Verde también consideró que la liberación de los cautivos es requisito para que se reanuden “de inmediato” las negociaciones. El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, se trasladó a Quibdó, la capital de Chocó, para liderar un consejo extraordinario de seguridad junto a los altos mandos militares y policiales.

Las FARC hablan de boicot a la negociación

Las FARC señalaron ayer en un editorial publicado en una web que el general Rubén Darío Alzate se entregó a “un supuesto comando” guerrillero y afirmaron que existe un boicot para acabar con el proceso de paz que se lleva a cabo en la capital cubana, La Habana.

“La sospechosa y poco clara entrega del ‘chacho’ de la guerra contrainsurgente imperial en Colombia, el general Rubén Darío Alzate, ha llevado al presidente (Juan Manuel) Santos a suspender las conversaciones en La Habana”, dice el editorial publicado en Anncol, un medio digital manejado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). “Una vez más el anhelo de paz de los colombianos (...) se ve frustrado, dejando en claro que la estrategia del garrote y la zanahoria o de negociar en medio de las balas (...) ha fracasado, sometiendo al país a una incertidumbre deletérea”, señala el texto titulado Es el conflicto, ¡estúpido!

intención. Alzate, “comandante de la Task Force TITÁN, con 31 años de experiencia en combate, lancero, con especializaciones en Militar Police nacional e internacional y doctor en Militar Science”, no pudo haberse introducido desarmado y sin escoltas en una zona dominada por las FARC si no hubiera una intención, señalan. El editorial habla así de un supuesto boicot al proceso de paz y acusan de estar detrás del mismo al expresidente Álvaro Uribe, quien dio la primera versión de los hechos el domingo, antes que el Gobierno.

Los negociadores de la guerrilla hablarán hoy con la prensa en Cuba para pronunciarse, al parecer, sobre la suspensión de los diálogos de paz. No obstante, la convocatoria no menciona los temas a tratar.

Alzate, el oficial secuestrado de más alto rango

El general del Ejército Rubén Darío Alzate Mora es el militar de más alta graduación que cae en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en medio siglo de conflicto armado. Tiene 55 años de edad y es comandante de la Fuerza de Tarea Titán, una unidad especial de lucha contra la guerrilla.

Es el oficial de más alto rango secuestrado por las FARC, pues el general de la Policía Luis Herlindo Mendieta, quien fue hecho cautivo por esa guerrilla en 1998 y liberado 12 años más tarde, era entonces coronel y fue ascendido a general durante su secuestro. Otro general del Ejército, Carlos Julio Gil Colorado, fue asesinado por las FARC el 19 de julio de 1994 en una emboscada.

Alzate es oriundo de la ciudad de Palmira, pertenece al arma de caballería y desde enero de este año dirige la Fuerza de Tarea Titán. Su carrera la comenzó en la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova, donde se graduó como oficial en 1983 y en su currículo tiene importantes cargos administrativos y de mando de tropa dentro del Ejército.

Su ascenso a brigadier general lo recibió en diciembre de 2011 de manos del presidente Juan Manuel Santos, reconocimiento acompañado de su nombramiento como director de Recurso Extraordinario en la Comandancia del Ejército. El 9 de enero de 2014 recibió de Santos y del mando militar en Quibdó, el mando de la recién creada Fuerza de Tarea Conjunta Titán.

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