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Separatistas ucranianos derriban un helicóptero militar a pesar de la tregua

En total, los enfrentamientos entre el ejército ucraniano y los rebeldes prorrusos han dejado 423 muertos, civiles y militares, entre el 15 de abril y el 20 de junio, indicó el martes Ivan Simonovic, secretario general adjunto de la ONU a los Derechos Humanos.

La Razón Digital / Béatrice Le Bohec, AFP / Slaviansk, Ucrania,

19:45 / 24 de junio de 2014

Rebeldes prorrusos mataron el martes a nueve soldados al derribar en pleno vuelo un helicóptero militar en el este de Ucrania, rompiendo así la tregua aceptada la víspera por un jefe insurgente y poniendo en peligro el cese el fuego decretado por Kiev.

Este ataque representa un duro golpe al plan de paz del presidente ucraniano Petro Poroshenko, apoyado por sus aliados occidentales, con el que esperaba poner fin a una insurrección separatista que amenaza la unidad de esta exrepública soviética.

"El jefe de Estado no descarta poner fin al cese el fuego antes de su expiración prevista porque ha sido constantemente violado por los rebeldes que son controlados por el extranjero", anunció un comunicado de los servicios de la presidencia ucraniana, que apunta claramente a Rusia.

Poroshenko indicó además que espera abordar estos nuevos acontecimientos con su homólogo ruso, Vladimir Putin, durante una conferencia telefónica el miércoles, a la que participará también la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés François Hollande.

Por otra parte, Putin dio un paso adelante hacia la desescalada el martes, pidiendo al Consejo de la Federación, la cámara alta del Parlamento ruso, que levante la autorización de intervenir militarmente en Ucrania, autorización que había solicitado en marzo. Un gesto fuerte celebrado por Kiev y la Casa Blanca.

La autorización de recurrir al ejército, que oficialmente respondía a la necesidad de defender a los ciudadanos rusos en Ucrania, había contribuido en marzo a aumentar la tensión entre Moscú y Kiev. Rusia había desplegado a decenas de miles de soldados para maniobras cerca de la frontera con Ucrania.

El jefe del Kremlin hizo además un llamado a que se prolongue el cese el fuego decretado en Ucrania, apuntando que "siete días son claramente insuficientes".

Sin embargo, la destrucción en pleno vuelo de un helicóptero militar, cerca de Slaviansk, un bastión rebelde, revela que la crisis sigue latente, a pesar de los intensos esfuerzos diplomáticos.

Ningún sobreviviente

"Nueve personas iban a bordo del helicóptero (Mi-8). Según las primeras informaciones, todos los tripulantes murieron", declaró Vladyslav Seleznyov, un portavoz del ejército ucraniano.

De acuerdo a este vocero, el helicóptero fue derribado por un misil disparado por un sistema tierra-aire portátil, un tipo de arma pesada que Kiev acusa a Moscú de suministrar a los rebeldes, algo que Rusia niega.

Según un periodista de la AFP en Slaviansk, se escucha desde las 17H30 locales (14H30 GMT) tiros de artillería y disparos de cañones entre el ejército ucraniano y los rebeldes. Los disparos, cuya frecuencia aumentaba a finales de la tarde, caían sobre un barrio de Slaviansk, arrasado en gran parte por combates precedentes.

En total, los enfrentamientos entre el ejército ucraniano y los rebeldes prorrusos han dejado 423 muertos, civiles y militares, entre el 15 de abril y el 20 de junio, indicó el martes Ivan Simonovic, secretario general adjunto de la ONU a los Derechos Humanos.

En el ámbito diplomático, el presidente ucraniano se reunió el martes en Kiev con el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, quien declaró que el éxito del plan de paz depende del "respeto del cese el fuego tanto por parte de las fuerzas de seguridad ucranianas como por los rebeldes".

Sorprendente giro de jefe rebelde

El líder de la autoproclamada república separatista de Donetsk, uno de los bastiones de los insurgentes prorrusos, sorprendió el lunes anunciando un acuerdo de alto el fuego hasta el viernes por la mañana para entablar negociaciones de paz con las autoridades proeuropeas de Kiev. Ningún otro rebelde se ha unido al anuncio de Alexander Borodai.

El presidente había ordenado el viernes a sus tropas un alto el fuego hasta el 27 de junio para permitir el desarme de los rebeldes. Pero los insurgentes, que han reivindicado su independencia en dos regiones de habla rusa de unos siete millones de habitantes, habían rechazado las condiciones al considerarlas una "estratagema".

El inesperado anuncio puso a Poroshenko bajo presión ya que hasta ahora había dicho que no hablaría con aquellos que tuviesen "las manos manchadas de sangre" y que su plan de paz solo incluía discusiones con rebeldes que no hubieran cometido "asesinatos y torturas".

Nunca especificó concretamente con quién no se sentaría a negociar, pero Moscú interpretaba de estos comentarios que se trataba de los principales líderes rebeldes prorrusos.

El presidente Poroshenko, elegido el 25 de mayo con el apoyo de los occidentales, dijo que tras el alto el fuego debe cesar la llegada de "armas y mercenarios" procedentes de Rusia, según anunció la oficina de la presidencia al dar cuenta de una conversación telefónica con el vice presidente norteamericano Joe Biden.

Era la segunda vez en 48 horas que Petro Poroshenko conversaba con Biden sobre la aplicación del plan de paz propuesto por Kiev.

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