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Túnez cerrará 80 mezquitas tras el atentado

Violencia. El Gobierno los acusa de difundir el ‘veneno’ yihadista

Luto. Víctimas del atentado perpetrado el viernes por yihadistas del EI en una mezquita de Kuwait.

Luto. Víctimas del atentado perpetrado el viernes por yihadistas del EI en una mezquita de Kuwait. AFP.

La Razón (Edición Impresa) / El País / Túnez

00:03 / 28 de junio de 2015

Un día después del atentado que causó 38 fallecidos en un complejo turístico de la ciudad de Susa, el primer ministro tunecino, Habib Essid, ha anunciado el cierre de cerca de 80 mezquitas de corte salafista por difundir el “veneno” yihadista.

Consciente de que el turismo es la mayor fuente de ingresos del país, el jefe del Gobierno ha anunciado una serie de medidas contra el terrorismo que incluyen el despliegue de reservistas del Ejército en los enclaves turísticos y arqueológicos.

Según ha explicado Essid, cerca de 80 mezquitas en manos de clérigos salafistas, a los que ha acusado de “expandir veneno”, serán cerradas en el plazo de una semana. En una conferencia de prensa, Essid ha dicho que algunas mezquitas fuera del control del Gobierno están haciendo propaganda para “promover el terrorismo”. También ha anunciado medidas contra partidos y grupos que “actúan fuera de la Constitución”.

A pesar de estos anuncios, los grandes operadores europeos de turismo que trabajan en el país comenzaron a evacuar a miles de extranjeros asustados por el atentado del Estado Islámico el viernes. Hasta el sábado, unos 3.000 turistas habían abandonado el país.

Según afirmó el director del departamento de Servicios de Emergencia, Naoufel Somrani, 10 de las 38 víctimas ya han sido identificadas. Se trata de ocho británicos, un belga y un alemán,  Otras 39 personas, de nacionalidad británica, alemana y belga, resultaron heridas en el atentado.

Ataque múltiple

El viernes, tres ataques terroristas simultáneos en una playa tunecina, a fieles chiíes en una mezquita de Kuwait y en una planta industrial causaron al menos 60 muertos.

Francia investiga a Yassin Salhi

AFP

Yassin Salhi, de 35 años, el presunto terrorista que el viernes estampó su furgoneta de reparto en una fábrica de productos químicos con el cadáver decapitado de su jefe a bordo, tiene un perfil similar al de varios yihadistas franceses autores de ataques previos en los tres últimos años.

Detenido tras su supuesta acción suicida en un centro gasístico en Saint-Quentin-Sallavier (departamento de Isére), Salhi se niega a responder a las preguntas de la Policía, que analiza si el atacante recibió órdenes del exterior para cometer su acción. Sí se ha conocido ayer otro detalle escabroso del crimen del viernes: Salhi se hizo una selfi con la cabeza de su víctima y envió la foto por WhatsApp a un número norteamericano.

Hijo de un argelino y una marroquí, Salhi nació el 25 de marzo de 1980 en Pontarlier, en el departamento de Doubs, fronterizo con Suiza. Su padre murió cuando él era adolescente y su madre optó por regresar a Marruecos.

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