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Uniformados liberados por las FARC escaparon de la muerte

Los cuatro militares y seis policías colombianos liberados el lunes por las FARC relataron ayer el maltrato al que fueron sometidos. Vivieron encadenados durante largos años. Dieron cuenta de un fallido intento de fuga, que por poco les cuesta la vida.

Policías. Los seis liberados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ayer en conferencia de prensa en la capital Bogotá.

Policías. Los seis liberados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ayer en conferencia de prensa en la capital Bogotá.

EFE / Bogotá

00:56 / 04 de abril de 2012

“Todos los días nuestras vidas corrían peligro”, afirmó el policía Wilson Rojas Medina en una conferencia con la prensa en Bogotá, donde se encuentra desde el lunes por la noche junto a los demás uniformados liberados. Rojas, intendente jefe de la Policía Nacional, resumió así los peligros que los ahora exrehenes debieron afrontar durante el tiempo que estuvieron en manos de las FARC. Alguno, hasta más de 14 años, ya que todos ellos fueron hechos cautivos entre 1998 y 1999 en distintas regiones de Colombia.

“Estuvimos encadenados por ocho años (...), encadenados por parejas, las 24 horas del día; en ocasiones encadenados de los pies y, en ocasiones, de las manos”, denunció Luis Alberto Arcia, sargento del Ejército Nacional, también a los periodistas en otra rueda. 

Arcia, que estuvo más de 14 años cautivo, observó que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) siempre estuvieron a la espera de una posible operación de rescate militar, en cuyo caso no iban a permitir que los cautivos salieran con vida.

Fuga. Una de las peores experiencias la vivieron los policías Jorge Trujillo Solarte y José Libardo Forero, quienes una noche lluviosa huyeron de los rebeldes y lograron permanecer fugados durante un mes. “Ese día renunciamos a la vida, había que salir, vivir o morir, y salimos”, dijo Solarte, mientras que su compañero Forero apuntó: “Pedía a Dios que me diera luz y apareció una luciérnaga; el Señor la trajo. Sobrevivimos con siete paquetes de galletas y dosepas (tortas de maíz)”.

Los seis policías liberados el lunes se mostraron dispuestos a seguir en el servicio activo de la Policía Nacional, después de que se emitieran sendos partes médicos emitidos por los hospitales de la Policía y el Ejército sobre la salud de los liberados.

En ambos reportes se estableció que los uniformados se hallan “estables” y presentan “buenas condiciones generales y mentales”.  Algunos padecieron paludismo y leishmaniasis, ambas enfermedades tropicales comunes, mientras que otros perdieron peso y contrajeron males digestivos, según los mismos informes, que indicaron que varios uniformados deben recibir asistencia en salud mental.

El estado de los militares y policías había sido previamente constatado por el presidente Juan Manuel Santos, quien los visitó por separado en sus camas de hospital. “Verlos libres (...) es un motivo muy importante de regocijo”, expresó Santos, quien reiteró que el gesto de la guerrilla resulta todavía “insuficiente”.

Los niños de la guerra están peor

Reclutas

Según el informe publicado por  Watchlist on Children and Armed Conflict, ha aumentado el reclutamiento de menores por la guerrilla.

Soldados

Según la ONG, el número de niños soldado en Colombia se estima que oscila entre 5.000 y 14.000.

‘La guerrilla está débil, pero nunca derrotada’

Los policías y militares liberados este lunes por las FARC, después de varios años de secuestro, coincidieron ayer en afirmar que “el grupo guerrillero está debilitado, pero nunca derrotado”.

El intendente de Policía Carlos José Duarte dijo en una rueda de prensa, junto a sus otros compañeros policías liberados, que esa guerrilla “está debilitada, tiene problemas, pero no está derrotada” y recordó que cuando las Fuerzas Armadas Revolucionadas de Colombia (FARC) los secuestraron “eran una guerrilla muy fuerte, que mostraba fuerza”.

“Hoy se puede notar que es una guerrilla debilitada”, observó el excautivo, quien propuso que esto se debe a “lo que pasó en el Caguán”, las negociaciones fallidas entre 1998 y 2002, así como al “mandato del (ex)presidente (Álvaro) Uribe y la forma como los atacaron frontalmente”.

Duarte, quien fue secuestrado en la toma a la estación de Policía de Puerto Rico (Meta, centro) el 11 de julio de 1999, señaló que las FARC tienen problemas de abastecimiento y de movimientos, puesto que mientras unos años atrás podían pasar hasta un año en un campamento, “hoy no se puede durar más de dos días”.

“No pueden escuchar ni un avión, porque eso es el pánico”, añadió. Los golpes a la jerarquía, unidos a los rescates militares de rehenes, han llevado a que las filas guerrilleras estén “bajas de moral”, aseguró ayer en la rueda de prensa militar el suboficial del Ejército Luis Alfredo Moreno, otro de los liberados por las FARC.

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