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Los argentinos van a las urnas con una mano en el bolsillo

Clave. Al menos 32 millones de ciudadanos elegirán a sus autoridades en esta jornada

Democracia. Una persona deposita su voto para las elecciones primarias del 9 de agosto de este año. Foto: EFE

Democracia. Una persona deposita su voto para las elecciones primarias del 9 de agosto de este año. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Buenos Aires

00:00 / 25 de octubre de 2015

“El órgano más sensible del hombre es el bolsillo”. La frase, atribuida al general Juan Domingo Perón, cobra un especial sentido en el ajustado proceso electoral que vive Argentina. Más de 32 millones irán a las urnas para elegir a su presidente y votarán con una mano en el bolsillo.

“Lo que le preocupa a la gente es qué va a ocurrir con su salario, con su trabajo y con su bolsillo en los próximos cuatro años”, sostiene Mariel Fornoni, directora de la empresa consultora Management&Fit.

En medio de una clima de incertidumbre ante un proceso electoral ajustado que abre la puerta a una segunda vuelta y en un contexto económico de estancamiento y volatilidad, alrededor de un 10% de indecisos tiene la llave de la Presidencia.

Aventajado en las encuestas se halla el peronista Daniel Scioli, seguido del conservador Mauricio Macri y del también peronista, pero figura disidente, Sergio Massa.

Ninguno ha detallado en profundidad sus planes para levantar la decaída economía argentina, pero, atentos a la consigna del general Perón, que presidió tres veces el país, anuncian que se ocuparán de engrosar el bolsillo del electorado.

Manifiestos. En sus cierres de campaña, la noche del jueves, los tres candidatos aventajados pidieron el voto de los electores indecisos y Scioli se adelantó a anunciar que bajará el impuesto de la renta, una de las medidas del gobierno de Cristina Fernández que más ha molestado a la clase media argentina.

El próximo presidente heredará una economía estancada, con amenaza de recesión, un mercado negro que ha llevado el dólar en la recta final de la campaña a 16 pesos —un 70% sobre la cotización oficial— una inflación superior al 20% y un conflicto con fondos especulativos (también conocidos como Fondos Buitre) que aleja a Argentina de la financiación en mercados internacionales.

Falta de confianza en las instituciones, descrédito de los índices oficiales, división del movimiento sindical y fractura social son también parte de la herencia.A apenas dos meses de dejar el poder, la mandataria argentina, Cristina Fernández, no pierde ocasión de pedir el voto para conservar los logros de la llamada “década K”.

Los subsidios forman parte de su legado. El Gobierno destina unas cifras millonarias a este capítulo en un país en el que aproximadamente 17,5 millones de personas viven de un cheque del Estado, bien una jubilación, una ayuda —como la Asignación Universal por Hijo— o un subsidio.

Una política que la oposición ha tildado de populista pero que ahora, en vísperas de las elecciones, ningún candidato se atreve a criticar.Todos los postulantes se comprometen a mantener las ayudas públicas, aunque también buscan impulsar la creación de empleo para que disminuyan progresivamente.

Interrogantes. La sombra del ajuste y la devaluación planea sobre el final de ciclo kirchnerista, mientras los argentinos mantienen el consumo amparándose en las ventajas del pago con tarjeta a plazos, y sin recargo, la llamadas “doce cuotas”.

“El peso argentino no vale nada. Los sueldos no son acordes al consumo que se debe hacer y la gente está empeñándose hasta el último en las tarjetas. Vaya a saber qué destino tendremos”, se lamenta Elsa Corbalán.

También la porteña Ludmila Fernández dice que votará “con la mano en el bolsillo”, con la esperanza de que el Gobierno “piense un poco más en la gente en forma global, no siga habiendo tanta devaluación y que lleguemos a final de mes no tan apretados”.

Resultados se darán en la noche

CierreLos colegios electorales cerrarán a las 18.00 hora local.

CifrasEl Ejecutivo, a cargo del escrutinio provisional, prevé que los primeros resultados comenzarán a difundirse bien entrada la noche. Los resultados definitivos podrían demorar hasta diez días.

Seis se  postulan a la Casa Rosada

Hoy se presentan  cinco candidatos varones y una mujer

EFE - Buenos Aires

Seis candidatos compiten por la presidencia argentina en las elecciones de hoy, aunque, según las encuestas, tres tienen posibilidades de conseguirla, en una de las convocatorias más reñidas de los últimos 12 años por la posibilidad de llegar, por primera vez, a segunda vuelta.

Los tres con mayores opciones son: el oficialista Daniel Scioli (Frente para la Victoria), el conservador Mauricio Macri (Cambiemos) y el peronista disidente Sergio Massa (Una nueva alternativa).

Scioli encabeza las encuestas con una ventaja que no le asegura el triunfo en primera vuelta —un 45% de votos o un 40% y diez puntos de ventaja— y una segunda ronda podría complicar sus posibilidades.

Sin posibilidades, según los sondeos, están los tres restantes: Margarita Stolbizer, de la alianza Progresistas, la única mujer que compite por el sillón presidencial en estas elecciones; Nicolás del Caño, por el Frente de Izquierda, y el exmandatario interino (2001) Adolfo Rodríguez Saá (Peronismo Federal).

Son precisamente los tres con menos opciones quienes presentan programas electorales más concretos frente a los favoritos en las proyecciones, que repiten su apuesta por el desarrollo del país tratando de evitar sus planes sobre temas más espinosos, como la lucha contra la inflación, la inseguridad, la política de subsidios, el “cepo” al dólar o el estancamiento económico.

Con apenas un 5% de proyección de voto, la socialista Margarita Stolbizer, con una sólida trayectoria, ha sido tentada, hasta ahora sin éxito, por alguno de sus adversarios para integrar sus equipos.

Más lejos en los sondeos, con 2% en los pronósticos, Nicolás del Caño, el más joven de los aspirantes, con 35 años, y el veterano Rodríguez Saá, de 68.

Daniel Scioli es el candidato oficialistaEFE - Buenos Aires

Saltó del deporte a la política, colaboró con varios presidentes y asegura que se ha preparado para conducir la “Gran Argentina”. “Soy leal, previsible y confiable, como buen peronista”, presume Daniel Scioli.

 Scioli, de 58 años, es el ejemplo del político incombustible que evita la confrontación abierta. Lo aprendió en su carrera deportiva y lo ha aplicado en su larga experiencia política.

Hijo de una familia de empresarios de origen italiano, Scioli se convirtió en rostro habitual de las revistas del corazón por su actividad deportiva —piloto de lanchas— en las décadas de los 80 y 90.

En 1989 perdió el brazo derecho en un accidente con una lancha acuática, pero lejos de rendirse, ganó después el campeonato del mundo a bordo de “la Gran Argentina”.

Saltó a la política en 1997 como diputado de la mano del expresidente Carlos Menem, un peronista liberal denostado en las filas del kirchnerista Frente para la Victoria por el que se postula Scioli a la Presidencia.

Sergio Massa, en busca de la segunda vuelta

EFE - Buenos Aires

“Soy el único que puede ganar al kirchnerismo en segunda vuelta”, repite como un mantra, en busca del voto útil antikirchnerista, el candidato Sergio Massa, de pasado neoliberal, exoficialista y ahora líder del peronismo disidente.

Los sondeos otorgan a este abogado de 43 años el tercer lugar, por detrás del oficialista Daniel Scioli y del conservador Mauricio Macri, al frente de la coalición Cambiemos.

Nacido en la periferia de Buenos Aires, ingresó en la política a los 17 años como militante de la liberal Unión del Centro Democrático, que a inicios de los 90 fue absorbida por el peronismo bajo el gobierno de Carlos Menem (1989-1999).

Tras la severa crisis que afectó a Argentina en 2001, fue designado director ejecutivo de la Administración Nacional de la Seguridad Social, a cargo del sistema de jubilaciones, por el entonces mandatario Eduardo Duhalde (2002-2003) y se mantuvo en el cargo cuando asumió su sucesor, Néstor Kirchner (2003-2007).

Mauricio Macri, el representante conservador

EFE - Buenos Aires

Empresario de clase alta y fanático del fútbol y del grupo Queen, el conservador Mauricio Macri se mantuvo alejado de la esfera política gran parte de su vida, hasta que llegó a la Alcaldía de Buenos Aires y la convirtió en su trampolín para aspirar a la Presidencia argentina.

 Líder de Propuesta Republicana (PRO) y candidato del opositor Cambiemos, Macri gobierna la capital argentina desde 2003 y está segundo en las encuestas para las presidenciales, en las que busca entrar en una eventual segunda vuelta frente al candidato oficialista Daniel Scioli.

Con el apoyo de buena parte de la histórica Unión Cívica Radical y de la centroderecha de la Coalición Cívica, Macri se ha convertido este 2015 en el niño mimado de la oposición argentina.

Nacido en la ciudad bonaerense de Tandil el 8 de febrero de 1959, le debe su fama inicial y su fortuna al imperio fundado por su padre, el italiano Franco Macri, cuyas empresas llegó a dirigir en la década de 90.

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