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Dos bolivianos auxiliaron a víctimas del huracán Katrina

La tormenta causó caos y 1.836 muertos hace diez años

Música. A pesar de la tristeza, el jazz ha sido parte de los tributos a las víctimas de Nueva Orleans.

Música. A pesar de la tristeza, el jazz ha sido parte de los tributos a las víctimas de Nueva Orleans. Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / José Emperador / La Paz

00:00 / 31 de agosto de 2015

Dos jóvenes bolivianos auxiliaron a víctimas del huracán Katrina los días posteriores a la tragedia, según publicó ayer la cadena británica BBC, diez años después de que la tormenta arrasara la ciudad estadounidense de Nueva Orleans y dejara 1.836 muertos.

Centenares de latinos residentes en Estados Unidos ayudaron voluntariamente a reconstruir Nueva Orleans inmediatamente después de la tragedia, en agosto de 2005. Entre ellos estaban los hermanos bolivianos Álex y Martín Landívar, quienes formaban parte de una organización humanitaria y no dudaron en desplazarse hasta esta ciudad costera para atender a los miles de damnificados durante cuatro semanas. En su grupo también había muchachos mexicanos, cubanos y argentinos.

‘Aterrador’. Cuando Álex y Martín llegaron a Nueva Orleans se encontraron con un panorama dantesco, peor de lo que pensaban. “No lo podíamos creer. El silencio era aterrador. Era una ciudad abandonada en la que se acumulaba la basura en las esquinas y el olor se impregnaba hasta en la ropa. Solo veíamos edificios destrozados y tiendas saqueadas”, comentó Álex a la cadena BBC. Ahora tiene su hogar en Palma de Mallorca, España, trabaja en una empresa de marketing y aún no ha conseguido olvidar lo que vio aquellos días, y le cuesta dormir en las noches de tormenta porque le asaltan los recuerdos de la devastación con la que tuvo que convivir.

Los hermanos dormían en carpas, en un campamento de emergencia instalado en el parqueo de un hotel de la cadena Hilton. Junto a su equipo de voluntarios se encargaban de preparar y distribuir la comida a los agentes de seguridad que trataban de poner algo de orden en una urbe inundada, arrasada por los vientos y lastimada por la delincuencia: “El toque de queda empezaba cuando se ponía el sol. Teníamos miedo de caminar por la noche. Helicópteros y vehículos con policías y militares patrullaban la ciudad y se escuchaban disparos de vez en cuando. Había rumores de que grupos de ladrones salían a medianoche para saquear tiendas y supermercados”.

Todos los integrantes de la organización se expusieron a los accidentes o las enfermedades que provoca el agua estancada, la basura y la putrefacción. Pero algunos de ellos arriesgaron aún más que su salud por ayudar a la gente: “Los mexicanos eran casi todos indocumentados y tenían mucho temor de trabajar junto a los policías porque creían que en cualquier momento les podían pedir sus documentos y deportarlos cuando acabe su labor”.

En Nueva Orleans se celebró una variedad de actividades este fin de semana para conmemorar el décimo año de la llegada del huracán Katrina. Una de ellas consistió en una fiesta bautizada  con el nombre de “Gracias latinos”, que reconoció el aporte de esta comunidad en la reconstrucción de la ciudad. Investigaciones posteriores señalan que la mitad de la mano de obra que se encargó de reconstruir la urbe era en su mayoría latinoamericana, no solamente en la emergencia inmediata sino con trabajos estables para los meses y años posteriores.

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