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El copiloto escondió su baja médica el día de la tragedia

Diagnóstico. Andreas Lubitz tenía problemas psiquiátricos y depresivos

Trabajos. Un grupo de rescate desciende por los Alpes franceses, en el lugar donde quedaron los restos del avión Germanwings que iba con 150 personas a bordo.

Trabajos. Un grupo de rescate desciende por los Alpes franceses, en el lugar donde quedaron los restos del avión Germanwings que iba con 150 personas a bordo. EFE.

La Razón (Edición Impresa) / EFE / Berlín

02:49 / 28 de marzo de 2015

Andreas Lubitz, el copiloto alemán que presuntamente causó el martes la tragedia aérea de los Alpes franceses, rompió una baja médica para ese día y le ocultó su enfermedad a la aerolínea Germanwings. La Fiscalía federal de Düsseldorf comunicó que los registros practicados en las dos viviendas que frecuentaba Lubitz han servido para hallar varios documentos que arrojan luz sobre la situación personal del copiloto del vuelo 9525, que se estrelló con 150 personas a bordo cuando cubría la ruta entre Barcelona y Düsseldorf.

“Se aprehendieron documentos médicos que apuntan a una enfermedad y su correspondiente tratamiento médico”, entre ellos “bajas médicas, actuales e incluso vigentes para el día de los hechos, hechas pedazos”, describió la Fiscalía en un comunicado. Los investigadores consideran que el copiloto trató de esta manera de “ocultar su enfermedad a su empleador y su entorno profesional”.

Problemas. La Fiscalía no dio cuenta de qué tipo de enfermedad aquejaba a Lubitz aunque varios medios alemanes coincidieron en informar de que el copiloto sufría problemas psicológicos. El Süddeutsche Zeitung aseguró que una de las bajas médicas halladas en los registros había sido emitida por un neurólogo y psiquiatra. Lubitz se había sometido bastante tiempo a varios tratamientos psiquiátricos a cargo de distintos médicos, el último de los cuales le había emitido la baja descubierta en pedazos.

El popular rotativo Bild publicó, citando “círculos de Lufthansa”, matriz de Germanwings, que la pausa de seis meses que Lubitz hizo en 2009 durante su formación como piloto se debió a un “grave episodio depresivo” para el que necesitó tratamiento psiquiátrico.

Además, según filtraron varios medios, el acta del copiloto en la Oficina Federal de Aviación lleva la abreviatura SIC, propia de quien requiere un “examen médico regular específico”. La Clínica Universitaria de Düsseldorf, respondiendo a algunas informaciones, confirmó que Lubitz fue atendido en sus instalaciones —la última vez el 10 de marzo—, pero tildó de “incorrecto” que fuera para un tratamiento por depresión y precisó que el joven acudió para contrastar diagnósticos, sin aportar más detalles.

Mientras tanto, sigue sin haber evidencias que respalden la hipótesis de una motivación terrorista. En este sentido, la Fiscalía dijo que en los registros no se han encontrado “indicios que apunten a un trasfondo político o religioso” en el comportamiento del copiloto.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Interior alemán Johannes Dimroth aseguró ayer que, por el momento, no se ha encontrado “indicio” alguno de motivación terrorista, pese a que Berlín no da del todo por cerrada esta línea de investigación. El copiloto Lubitz hizo presuntamente descender el avión hasta estrellarlo en los Alpes franceses aprovechando una ausencia del piloto del Airbus siniestrado, al que impidió regresar a la cabina bloqueando los códigos de acceso.

Piloto quiso romper la puerta

Intento

El piloto del Airbus A320 que se quedó trancado fuera de la cabina cuando caía el avión de Germanwings que se estrelló en Francia trató de forzar la puerta de la cabina con un hacha.

Fracaso

Su copiloto accionó la palanca de descenso del avión por razones desconocidas, el comandante del vuelo, que había salido un momento al baño, y al que su compañero no le abrió, utilizó sin éxito un hacha de seguridad.

Disponen de dos pilotos por cabina

La conmoción por la catástrofe del Airbus A320, causada por el copiloto, ha llevado a una reacción en cadena de las aerolíneas: la obligación de que haya siempre al menos dos personas en la cabina. Se pagará 50 mil euros por víctima.

Mientras los gendarmes trabajan por recuperar la segunda caja negra —que debería eliminar las dudas que quedan sobre la secuencia de los hechos—, las compañías aéreas parecen dar por buenos los primeros indicios y se han apresurado a reformar sus normativas internas. El paso definitivo lo dio la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) al emitir una “recomendación provisional” a las autoridades nacionales y a las aerolíneas para que siempre haya “al menos dos personas autorizadas” en las cabinas de vuelo.

La agencia lanzó su aviso tras consultar a los Estados miembros, con las primeras conclusiones  acerca del avión de Germanwings que se estrelló en los Alpes franceses cuando el copiloto, Andreas Lubitz estaba solo en la cabina.

Pago. La compañía aérea alemana Lufthansa informó de que pagará 50.000 euros (Bs 375.000) por cada pasajero a los familiares de las víctimas del vuelo en el que iban a bordo 150 personas. Un portavoz de Germanwings dijo que estos pagos, que son una ayuda financiera inmediata, no afectarán a las reclamaciones que realicen las familias a las compañías aseguradoras. Tanto Lufthansa como Germanwings están “en contacto directo con los familiares y esta ayuda financiera se producirá de una forma directa, no burocrática y lo más fácil posible”, dijo el vocero.

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