Mundo

El drama asola a palestinos

Los cohetes palestinos han alcanzado distancias inauditas, sin causar daños

La Razón (Edición Impresa) / El País / Berlín

00:00 / 13 de julio de 2014

Ante la montaña de ruinas de lo que fue la casa de los Al Hajj y la fachada hundida de la suya propia, Abu Lebda trataba de sacudirse el polvo de hormigón que le manchaba hasta el bigote, mientras relataba cómo, pasadas las 03.00, había sentido en mitad del sueño que una onda expansiva lo aupaba en volandas. Escuchó el bombazo tras caer “cuatro metros” de la cama. Después, gritos “de mujeres, de hombres y de niños”. Fuera no se veía nada a esas horas, porque la luz se va más a menudo que antes en el Bloque G del campo de refugiados de Jan Yunis, al sur de la Franja de Gaza.

A media mañana del miércoles, en cambio, el sol exacerbaba los grises del cemento en el cráter abierto en mitad del barrio, el ocre de la tierra removida y el lomo brillante de las moscas que se posan en chorretones de sangre. Docenas de vecinos y familiares escarbaban con las manos entre los escombros, buscando el cadáver aún sepultado de Omar, uno de los hijos de la familia. Tenía 20 años. Entre sus hermanos muertos había varias chicas menores de edad.

Horas más tarde de que la Fuerza Aérea liquidara a la familia Al Hajj mientras el sospechoso Yasir estaba fuera, la legendaria perspicacia de los servicios secretos israelíes quedaba en entredicho con el anuncio oficial y el correspondiente desmentido de que habían matado al jefe de los comandos lanzacohetes de Hamas, Ayman Siam. Habría sido el primer éxito militar reseñable en una ola de ataques que hasta el viernes ya se había cobrado más de un centenar de vidas. La ofensiva aérea de Israel contra el grupo Hamas (considerado terrorista por la Unión Europea y Estados Unidos) comenzó la noche del lunes.

Las radios de Hamas en Gaza seguían celebrando supuestos éxitos de sus lanzaderas de cohetes, que siguieron abriendo fuego contra Israel, con un triunfalismo que solo encontraba correlato en la alarma israelí.

Desde que las Fuerzas Armadas de Israel comenzaron esta masiva operación contra Gaza, los cohetes palestinos han alcanzado distancias inauditas,  pero solo han causado heridos y daños poco reseñables.

Además de la debilidad propia de dichos artefactos, Israel lo impide con un sistema de protección antiaérea llamado Cúpula de Hierro. Los palestinos de Gaza, en cambio, encadenaban noches de bombardeos masivos sin alarmas, refugios ni protección antiaérea. Si las explosiones ya resultan aterradoras noche y día, no se puede augurar el efecto destructivo de una incursión terrestre, que siempre llega precedida de ataques masivos de artillería y aviación.

Hasta hace poco, los expertos insistían en que ni la debilitada Hamas ni el Ejecutivo israelí de Netanyahu, que tiene otros problemas con Irán y Siria, estaban interesados en una escalada. Las bombas que machacan Gaza son el recordatorio de que la guerra sigue otra lógica. Los portavoces de Hamas negaban la semana pasada “cualquier contacto” con Israel a través de la mediación de Egipto o de Turquía. Las fuerzas militares israelíes movilizaron a más de 30.000 reservistas y decretaron medidas de protección civil en un radio de 40 kilómetros de la frontera con Gaza. Todo ello sugiere que la violencia no acabará pronto.

El fútbol levanta pasiones en la Franja. En la noche del miércoles, un grupo de muchachos se reunió en una pequeña tienda de la playa de Jan Yunis. Cuenta Mohamed Ferwand, que tiene 21 años y es primo de uno de ellos, que querían ver juntos la semifinal entre Argentina y Holanda. Al día siguiente solo quedaba un gran boquete tras el letrero del negocio, llamado “La playa de la diversión”. Después, una excavadora seguía buscando los restos de Salim Sawali, de 23 años, muerto en un bombardeo aéreo mientras veía el fútbol. Los cadáveres de ocho amigos suyos, de entre 16 y 25, ya estaban camino del cementerio. Es costumbre musulmana enterrar a los muertos antes de 24 horas. Es por esa razón que el jueves por la mañana apenas había hombres junto a la casa de la familia Nawasra: asistían al sepelio de cuatro de sus miembros.

Al edificio le falta la fachada desde el bombardeo de la tarde previa y presenta el interior de cuatro habitaciones, como una gran casa de juguete. Arriba a la izquierda, donde las paredes son blancas, estaba Somud Nawasra cuando cayó el misil que mató a sus dos hijos Nidal y Mohamed, de cinco y dos años.Los niños jugaban en la habitación rosa de la planta baja a la derecha. Mientras lo contaba, Somud solamente lloró al señalar la copa de un árbol: “Allí colgaba el cuerpo de Mohamed”.

Origen del conflicto en Palestina

CrimenEl 30 de junio se descubrió los cuerpos de tres jóvenes judíos en un descampado, cerca de Cisjordania. BúsquedaIsrael empezó   la búsqueda de los sospechosos Amer Abu Aysha, de 33 años, y Marwan Kawasme, de 29. Israel los acusa de la planificación y ejecución de su secuestro.VenganzaDesde el 1 de julio, Israel ataca a Palestina con bombardeos.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia