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Un escándalo hunde más la confianza de los chinos en sus productos lácteos

Desde ese año, la demanda de productos extranjeros -sobretodo, de leche en polvo, la más consumida en el país asiático- ha ido enaumento: de 2011 a 2012 se pasó de 20.000 a unas 70.000 toneladas importadas deleche, principalmente de Nueva Zelanda, según datos de uno de los principalesdistribuidores chinos, Wahaha.

La Razón Digital / Tamara Gil, EFE / Pekín

09:46 / 07 de agosto de 2013

El nuevo escándalo sobre la principal marca importada deleche en China (la neozelandesa Fonterra) ha dejado a los ciudadanos sinproductos lácteos en los que confiar en el país, donde las firmas locales sonmiradas con recelo desde el escándalo de 2008 en el que murieron 6 bebés y hubomás de 300.000 afectados.

Desde ese año, la demanda de productos extranjeros -sobretodo, de leche en polvo, la más consumida en el país asiático- ha ido enaumento: de 2011 a 2012 se pasó de 20.000 a unas 70.000 toneladas importadas deleche, principalmente de Nueva Zelanda, según datos de uno de los principalesdistribuidores chinos, Wahaha.

Es esta firma, junto hasta otras tres grandesdistribuidoras, las que esta semana han tenido que comenzar a retirar productosdel mercado chino producidos por Fonterra, que anunció el 2 de agosto quealgunos de sus productos exportados están contaminados con una bacteria a causade una tubería sucia en una de sus plantas.

El riesgo es infectarse de botulismo, una enfermedad quepuede ser letal para los humanos, y por la que se ha activado la alarma enChina, donde la marca de leche en polvo "Kadicare" de la firmaFonterra es la más demandada por los padres chinos.

Fue a marcas extranjeras a las que comenzó a recurrir lapoblación tras sufrir el fallecimiento de seis bebés en 2008 por el consumo deleche adulterada de forma intencionada por productoras chinas con melamina, uncompuesto químico usado en la fabricación de cemento y plásticos y que lascompañías emplearon para encubrir un abaratamiento de los costes.

El suceso marcó a la ciudadanía, que desde entonces buscaproductos de mejor calidad y con mayor seguridad en zonas como Hong Kong, porejemplo, donde se percibe que los controles sanitarios son mayores.

En el primer trimestre de 2012, el número de visitanteschinos a Hong Kong ascendió un 21 por ciento y la imagen de padres cargandocajas de leche en polvo era común en la "frontera" que separa elterritorio del resto de China.

Lo era hasta este año, cuando la región estableció una seriede limitaciones, debido al encarecimiento de este producto de primera necesidady ante el temor de no poder abastecer a su propia población.

De ahí que ahora cada visitante sólo pueda llevarse doslotes de leche en polvo, lo que no da para mucho para la mayoría de familias.

"Dicen que la limitación desaparecerá el año que viene,pero no está confirmado", explica a Efe un padre de 28 años a la salida deun supermercado de la capital.

Él, junto a su mujer, Xu Jing, de 29, compran leche en polvoalemana a través de un amigo que viaja mucho a Europa y al que le piden elfavor.

"No nos fiamos de las marcas chinas después de lo quepasó en 2008, así que, aunque es difícil traerla desde Alemania, nosotrostenemos suerte. Hay mucha gente que no puede", señala Xu.

Con ella coincide otra mujer dedicada al sector financiero,Fang Li, quien explica que las familias chinas cada día tienen ante sí unagrave preocupación: "qué marca escoger para su único hijo".

"Y que no salga luego un escándalo", cuenta Xu aEfe mientras sujeta a su hijo de año y medio en brazos cerca de un quiosco dePekín, en el que la noticia del escándalo de Fonterra ocupa páginas enteras enlos principales rotativos.

Es a través de webs de venta por internet (como en Taobao,el Ebay chino) donde la mayoría de madres ven una salida, según cuenta Li, conuna hija de año y medio y trabajadora de una empresa que se dedica a ayudar afirmas extranjeras a introducirse en China.

"En Taobao pueden conseguir marcas foráneas, perotampoco te aseguras que tengan buena calidad", explica Li, quien adquierela leche para su niña desde Holanda, a través de un amigo.

Según precisa, la demanda ha sido tal desde 2008 que casitodas las marcas grandes están produciendo en China, ya sea directamente o através de un socio chino, aunque persiste la preocupación sobre su calidad enel caso de que sean producidas en el país.

Ella define el mercado chino en tres sectores: las madresque pueden acceder a productos del exterior por un amigo -como es su caso-, lasque compran a través de internet y las que se deciden por las marcas chinas,porque "no tienen recursos y confían en que habrán mejorado loscontroles"   Ante ello, Li admiteenfadarse en muchas ocasiones por no poder "hacer cosas normales":"como darte cuenta de que no tienes leche en la nevera e ir alsupermercado más cercano a comprarla para dar de comer a tu hija. Como encualquier país del mundo", concluye.

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