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Una gigante protesta pide la renuncia de Dilma Rousseff

Oposición. El excandidato Aecio Neves participó de las marchas

detractores. Manifestantes se concentran en Praça da Liberdade para protestar contra Rousseff. Foto: EFE

detractores. Manifestantes se concentran en Praça da Liberdade para protestar contra Rousseff. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Brasilia

02:00 / 17 de agosto de 2015

Hartos de la corrupción de proporciones épicas en Petrobras, los precios que suben y el empleo que cae, casi medio millón de brasileños vestidos con el verde y amarillo de la bandera nacional se volcaron a las calles para exigir la salida de la presidenta Dilma Rousseff.

Hasta ahora la tercera gran protesta contra el Gobierno en seis meses —pacífica y en clima de carnaval— parece haber congregado a menos o igual número de manifestantes que antes: un balance del portal G1 informó que unas 436.000 personas marcharon en 136 ciudades de Brasil según la Policía, mientras los organizadores estimaron unas 704.000.

Pero estas cifras no contabilizan aún la manifestación que colmó gran parte de la avenida Paulista en Sao Paulo, centro económico de Brasil y su mayor ciudad, con 11 millones de habitantes, así como Río de Janeiro y otras ciudades.

Agitando banderas de Brasil o vestidos con la camiseta verdeamarela de la selección de fútbol, los manifestantes cantaron el himno nacional, gritaron “¡Fuera PT!”, “¡Fuera Dilma!”, y levantaron pancartas que leían “No a la corrupción”, a raíz del colosal escándalo de sobornos que costó al menos 2.000 millones de dólares a la petrolera estatal Petrobras.

“Vamos a marchar hasta el fin. Hasta que la Presidenta salga del Gobierno. Tiene que irse definitivamente y dejar este país en paz y libre de esa mafia del Partido de los Trabajadores”, dijo Patricia Soares, una funcionaria pública de 43 años en Brasilia, no lejos de un gigantesco muñeco inflable del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) vestido con un traje a rayas de presidiario.

Por primera vez, el senador y líder de la oposición (PSDB, centro) Aecio Neves, que perdió en octubre el balotaje contra Rousseff por apenas tres puntos porcentuales, participó en la protesta de Belo Horizonte vestido con una camiseta polo amarilla.

“¡Basta de tanta corrupción! ¡Mi partido es Brasil!”, gritó Neves a los manifestantes. “Brasil despertó. Es el pueblo en la calle que permitirá la superación de la crisis. No este gobierno que no tiene más autoridad ni credibilidad”, lanzó desde un camión.

números. Los organizadores esperaban superar la cifra de las protestas de marzo (entre un millón y tres millones, según diferentes cálculos). Otra protesta en abril convocó a unas 600.000 personas, según la Policía.

En Río de Janeiro, sede de los Juegos Olímpicos de 2016 y donde se disputó el domingo el evento test olímpico de ciclismo de pista, decenas de miles colmaron la avenida Atlántica frente a la célebre playa de Copacabana en un perfecto día de sol. Algunos manifestaban en bikini o pequeños shorts, otros cargando sus tablas de surf o haciendo skate.

“Están saqueando Brasil”, lamentó Jorge Portugal, un jubilado de 63 años.

Los manifestantes piden la renuncia o el impeachment (destitución tras juicio político en el Congreso) de la Presidenta de la séptima economía mundial, una opción que podría darse si el Tribunal de Cuentas juzga finalmente que usó de manera indebida fondos de bancos públicos para tapar agujeros en el presupuesto.

“Nuestro objetivo es cambiar Brasil. Ya no aguantamos más esta corrupción, los niveles de miseria y sufrimiento. No pueden haber millones de reales desviados al año”, dijo a periodistas Rogerio Chequer, líder de “Vem pra Rua” (Ven a la calle), uno de los organizadores de las protestas, durante la marcha en Sao Paulo.

Presidenta en la mira

EscándaloLa justicia brasileña examina si Dilma Rousseff financió su campaña con fondos ilegales provenientes del escándalo. No caeréLa Presidenta respondió a las protestas y pedidos de renuncia en su contra con un firme: “No  voy a caer”.

Dentro de la ‘normalidad democrática’

La Presidenta de Brasil se reunió con su gabinete para analizar la situaciónEFE - Brasilia

El Gobierno de la presidenta brasileña Dilma Rousseff afirmó que observa las protestas realizadas hoy en el país como una expresión propia de la “normalidad democrática” que vive la sociedad.

La posición del Gobierno tras las masivas manifestaciones que ayer movilizaron en unas 150 ciudades del país a cientos de miles de personas que exigieron la destitución de Rousseff, fue explicada en una nota de apenas una línea divulgada por el ministro de Información, Edinho Silva.

declaración. El comunicado dice que, según la evaluación del Gobierno, las protestas ocurrieron “dentro de la normalidad democrática”, una frase que el vocero gubernamental utilizó esta semana siempre que fue consultado sobre las convocatorias.

La nota fue divulgada tras una reunión que Rousseff sostuvo con algunos de sus ministros más cercanos, después de que concluyeron las manifestaciones.Las protestas fueron convocadas por grupos opositores ajenos a la política formal y fueron menores que otras dos realizadas este año, que llegaron a congregar a 2,5 millones de personas, aunque tuvieron como diferencia el coro que hoy gritó “Fuera Dilma” en todo el país.

En boca de los manifestantes estuvieron las corruptelas en Petrobras, que involucran a dirigentes del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), y la crisis de la economía nacional, que este año se encogerá en torno a un 1,5%.

Las protestas también apuntaron al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, antecesor y padrino político de Rousseff, a quien representaron con muñecos.

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