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El papa llama a jóvenes y religiosos a no rendirse ante narcotráfico en México

En un masivo encuentro con jóvenes en Morelia, capital de Michoacán, Francisco pidió a los jóvenes que "no se dejen excluir, no se dejen desvalorizar, no se dejen tratar como mercancía".

La Razón Digital / Sofia Miselem, AFP / Morelia, México

21:19 / 16 de febrero de 2016

El papa Francisco invitó a los jóvenes mexicanos a "soñar" con una vida fuera del crimen y pidió a los religiosos mantenerse firmes ante las amenazas del narcotráfico, durante su visita este martes a Michoacán, una región del oeste de México que históricamente ha sido bastión de cárteles.

En un masivo encuentro con jóvenes en Morelia, capital de Michoacán, Francisco pidió a los jóvenes que "no se dejen excluir, no se dejen desvalorizar, no se dejen tratar como mercancía".

Al invitarlos a "atreverse a soñar", el pontífice dijo a 50.000 muchachos congregados en el estadio Morelos que "es mentira que la única forma de vivir, de poder ser joven, es dejando la vida en manos del narcotráfico o de todos aquellos que lo único que están haciendo es sembrar destrucción y muerte".

De su lado, los entusiastas asistentes coreaban "íesta es la juventud del papa!", mientras otros respondían "íFrancisco, hermano, ya eres michoacano!".

"El papa nos llama a estudiar, a trabajar, a ser dignos y a no dejarnos arrastrar por las tentaciones materiales y del crimen. Es difícil cuando no hay oportunidades, pero con fe sí que se puede", dijo a la AFP tras el encuentro Filemon Alonso, un estudiante de 16 años.

El pontífice sufrió un abrupto incidente cuando, al finalizar el evento, daba la mano a algunos feligreses para despedirse: uno de ellos lo jaloneó de su túnica blanca para acercarse a él, dejando en el medio a una persona en silla de ruedas.

Visiblemente enojado, Francisco reprendió al feligrés y acarició al minusválido, mientras sus guardaespaldas calmaban a la gente.

No a la "resignación"

Horas antes, Jorge Mario Bergoglio instó a religiosos de México a no resignarse ante las amenazas del narcotráfico, responsable de gran parte de la violencia que golpea al país.

"¿Qué tentación nos puede venir de ambientes, muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas?", preguntó el papa en una festiva misa ante unos 20.000 religiosos y seminaristas. "Frente a esta realidad nos puede ganar una de las armas preferidas del demonio: la resignación", advirtió.

Otras 300.000 personas acompañaban esa ceremonia fuera del recinto.

Los religiosos cantaron e improvisaron coreografías en un ambiente de fiesta mientras esperaban la llegada de Bergoglio, el primer papa latinoamericano.

"A las religiosas el papa nos habló claro: nos hizo ver que en nuestra vida de encierro y contemplación no podemos ser testigos mudos. Desde nuestra trinchera debemos dar testimonio para ayudar a corregir este camino de maldad", dijo Fatima Esemita, de la orden contemplativa Brígidas de Puebla.

Francisco hizo también una breve visita a la catedral de Morelia -un edificio barroco en cantera rosa- para un encuentro con unos 600 niños, con quienes hizo una oración antes de escuchar un coro de infantes locales.

"Sigan siendo creativos, buscando la belleza, y nunca se dejen pisotear por nadie", dijo a los niños del coro.

Michoacán es uno de los estados más peligrosos para los curas mexicanos, que no han escapado de la violencia de los cárteles de la droga.

Unos 40 sacerdotes, seminaristas y laicos religiosos han sido asesinados en la última década en México.

"Justicia divina"

Los mensajes de este martes marcaron la segunda vez durante su gira por México que el papa llama a los religiosos a tener coraje frente al narcotráfico.

Aunque Morelia queda lejos de la violenta subregión Tierra Caliente, en 2008 fue víctima de un atentado sin precedente: dos granadas estallaron en la abarrotada plaza principal en los festejos de la Independencia dejando ocho muertos.

Y en septiembre de 2006, Michoacán fue noticia cuando cinco cabezas humanas aparecieron rodando en un bar de Uruapan con un mensaje: "Esto es justicia divina".

Lo firmaba el cártel de La Familia Michoacana, uno de los varios que han irrumpido en este estado clave para el narcotráfico.

La Familia creó una "biblia" mezcla de "denuncia social, autoayuda y pinceladas cristianas" donde se establecía que sus miembros, por ejemplo, no podían tomar alcohol ni drogas, recuerda Jaime Rivera, catedrático de la Universidad Michoacana.

A finales de 2010, el cártel se reinventó en los ahora desmantelados Caballeros Templarios, siguiendo su misticismo y usando como símbolo la cruz roja de las Cruzadas católicas de la época medieval.

Más allá de su discurso pseudoreligioso, el cártel extorsionaba, violaba, secuestraba y mataba a habitamtes de la productiva zona de Tierra Caliente, provocando que centenares de campesinos se alzaran en armas para defenderse en 2013.

Los curas también sufrieron el conflicto entre las autodefensas y Los Templarios en la capital de Tierra Caliente, Apatzingán.

El obispo de la ciudad, Miguel Patiño, tuvo que ser resguardado por autoridades ante un supuesto ataque inminente del crimen organizado y el vicario y defensor de las milicias, Gregorio López, daba misa con chaleco antibalas.

Después de su visita a Morelia, el papa pondrá punto final el miércoles a su gira de cinco días por México en Ciudad Juárez (norte), fronteriza con Estados Unidos.

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