Mundo

De lustrabotas a presidente, Lula es investigado

A sus 7 años no tenía qué comer; hoy es acusado de supuestos actos de corrupción

Rechazo. Una de las marchas de protesta contra Lula en Río de Janeiro.

Rechazo. Una de las marchas de protesta contra Lula en Río de Janeiro. Foto: Reuters-archivo

La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega / La Paz

00:00 / 14 de febrero de 2016

Luiz Inácio Lula da Silva tiene las barbas en remojo. Desde que la Fiscalía decidió investigar sus propiedades, el expresidente de Brasil está en el ojo de la tormenta por supuestos actos de corrupción. El hombre que una vez fue lustrabotas y ejemplo de probidad, hoy está en la mira de la Justicia.

“Sin luz, agua canalizada, baño o zapatos, el niño tenía siete años cuando se montó en un camión pau-de-arara (transporte público) y, cumpliendo la suerte de miles de otros brasileños, ‘se desbarrancó’ hacia el sur-maravilla con su madre y hermanos”, indica la página oficial del expresidente brasileño.

Inicios. El origen humilde del líder del Partido de los Trabajadores está repleto de anécdotas. Él mismo se ha encargado de alimentar su historia. “Conocí el pan por primera vez a los siete años. Hasta esa edad, el café que me tomaba por la mañana era con harina de yuca. Sé que es la desesperación de una madre que está delante de un fogón sin gas y sin lo más elemental para hacer una comida para sus hijos”, dijo en uno de sus encendidos discursos.

Lula, un reconocido fanático del Corinthians, fue vendedor ambulante, lustrabotas y ayudante de tintorería antes de ingresar a la adolescencia. En el portal institutolula.org, que es su página oficial en internet, se recuerdan sus penurias y alegrías. “Tiene 17 años cuando pierde el dedo mínimo de la mano izquierda en un accidente de trabajo”, menciona.

A los 20 años Lula es encandilado por el sindicalismo, entre 1978 y 1980 comanda huelgas generales, en Brasil, y es uno de los referentes más importantes de los obreros. Por sus ideas es encarcelado durante 31 días.

El 10 de febrero de 1980 nace el Partido de los Trabajadores (PT) y Lula es su primer presidente. Es uno de los opositores acérrimos al presidente Fernando Collor de Melo e impulsa un juicio político contra él.

Su figura se agiganta en la sociedad brasileña. Después de tres campañas electorales frustradas, Lula es electo presidente de Brasil el 27 de noviembre de 2002.

Durante sus años en el poder, él apunta a acortar las brechas sociales de su país y su imagen rebosa de popularidad. Su administración, según Ibope, es aprobada por el 87% de la población en diciembre de 2010, poco antes de dejar la Presidencia.

Debacle. Lula da Silva dejó la Presidencia e impulsó la candidatura de Dilma Rousseff. Ella fue elegida como su heredera política.

Los primeros días del gobierno de Rousseff (comienzos de 2015) fueron tranquilos hasta que se destaparon las corruptelas del caso Petrobras. El hecho aparentemente dejó pérdidas por $us 4.000 millones —cifra similar a la deuda externa de Bolivia— y salpicó a más de un centenar de personas y al menos a 50 políticos de primera línea.

Pronto, la mancha negra del escándalo de Petrobras salpicó a Lula da Silva. El periódico El País menciona que una encuesta del instituto Ipsos indica que solo un 25% de los entrevistados considera que Lula es honesto. El 68% no cree que tenga fuerza moral para hablar de ética y el 67% dice que la Operación Lava Jato (del caso Petrobras) muestra que el expresidente es tan corrupto como otros políticos.

Hay más. La semana que acaba, el líder del PT fue acusado de tener una propiedad de 173.000 metros cuadrados (ahí cabrían 24 canchas de fútbol). Se lo vio en el lugar en 111 ocasiones. Él ha negado las acusaciones.

También se lo sindica de “lavado de dinero” y “ocultación de patrimonio”. Él niega los señalamientos. Sin embargo, el discurso de quien fuera un lustrabotas, tiene menos credibilidad.

Plan anticorrupción de Rousseff

El Gobierno de Brasil anunció un proyecto para frenar la corrupción. Una de las medidas castiga la posesión, adquisición o el uso de bienes incompatibles con la renta o la evolución patrimonial de los funcionarios. La pena de cárcel va de tres a ocho años. Hay otros planteamientos que buscan frenar el enriquecimiento ilícito.

El PT cumplió 36 años

EFE - RÍO DE JANEIRO

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva admitió que el Partido de los Trabajadores (PT) ha cometido “errores”, en un video que divulgó el miércoles para conmemorar los 36 años de la formación que ayudó a fundar y que está hace poco más de 13 años en el poder.

El exjefe de Estado (2003-2010) citó en el video, publicado en las redes sociales del PT, la “adversidad momentánea” que enfrenta el partido pero no aclaró si se refería a las diferentes acusaciones de corrupción que tienen en la defensiva a la formación a la que también pertenece la actual presidenta, Dilma Rousseff.

El PT es el partido más salpicado por las acusaciones contra políticos que ampararon la red de corrupción que desvió millones de dólares de la petrolera estatal Petrobras.

El gigantesco escándalo salpicó a la mayor empresa de Brasil y a una veintena de grandes e importantes constructoras, así como a medio centenar de políticos con fuero privilegiado, principalmente del PT, acusados de promover desvíos a cambio de sobornos y recursos para sus campañas.

“Con seguridad, en estos 36 años, este partido cambió mucho la historia de nuestro Brasil. Es verdad que no hicimos todo lo que teníamos que hacer. Y es cierto que cometimos errores y quien comete errores tiene que pagar por los errores que cometió”, dijo Lula.

Varios dirigentes del PT, entre ellos el exdiputado José Dirceu y que por muchos años fue el principal colaborador de Lula, fueron condenados.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia