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Las piezas que no encajan

Hay contradicciones de custodios y dudas sobre el crimen o suicidio

Protestas. Una manifestación que exigió esclarecer la muerte de Alberto Nisman, en Buenos Aires.

Protestas. Una manifestación que exigió esclarecer la muerte de Alberto Nisman, en Buenos Aires.

La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega / La Paz

00:00 / 15 de febrero de 2015

El rompecabezas Nisman está repleto de fichas que no encajan en el tablero de la Justicia. Es, de momento, imposible decir con certeza qué pasó aquel domingo 18  de enero, cuando murió, en su departamento de Buenos Aires. Su vida acabó con una bala que salió del arma que él mismo se prestó de un trabajador suyo, esto último es lo único que no tiene ninguna contradicción.

Las primeras contradicciones fueron de los agentes de seguridad que estaban a cargo del fiscal. Dos de ellos decían horarios diferentes de llegada a la residencia de Nisman. Tampoco se pusieron de acuerdo respecto al sitio donde estacionaban su vehículo al ir a recoger a la autoridad judía.

Sin su aporte, la Fiscalía argentina empezó sus investigaciones y apuntó a la hipótesis del suicidio; sin embargo, las manos de Alberto Nisman, un judío argentino de 51 años, no tenían rastros de pólvora en dos exámenes realizados. El primer test se tomó en Buenos Aires y el segundo, en Salta. Es decir, otra persona habría disparado el arma.

El 22 de enero, tras cuatro días de silencio mediático, la presidenta argentina, Cristina Fernández, (que era imputada por Nisman) salió a la palestra y mediante una carta, informó: “La verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del fiscal después de acusar a la Presidenta. Lo usaron vivo y después lo necesitaban muerto. Así de triste y terrible”.

Pero, la tesis del suicidio tuvo su aval científico con los exámenes de ADN que se hicieron al revólver calibre 22 del arma que se empleó en el crimen, o asesinato. Fue el 30 de enero y únicamente se encontraron rastros genéticos de la autoridad judía. Nació la tesis del “suicidio inducido”.

El 10 de febrero se publicaron nuevos resultados de ADN que se hicieron en el departamento del abogado. Entonces se descubrió un perfil genético distinto al del abogado judío. Es decir, otra persona estaba ahí. ¿Quién? es la pregunta que pronto tendrá respuesta.

El 7 de febrero la empleada de limpieza de Nisman, Gladys Gallardo, indicó que él siempre cerraba el departamento por dentro. Es decir, la persona que lo habría matado tuvo que ser un conocido del fiscal. 

Esta nueva ficha es parte del rompecabezas que la fiscal Viviana Fein caratuló como un caso de “muerte dudosa”.

Los tres momentos iniciales

14 de enero

El fiscal Alberto Nisman denuncia a la presidenta Cristina Fernández y al canciller Héctor Timerman por encubrimiento.

19 de enero

Se conoce que Alberto Nisman es hallado muerto en su vivienda de Buenos Aires.

20 de enero

La fiscal Viviana Fein tilda el caso de “muerte dudosa”.

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