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Los niños se suman a protesta callejera frente al Congreso de Brasil

"Fuera corrupción", escribía una niña en patines sobre una pancarta, tomando el relevo a decenas de miles de adultos que desfilaron ante el Congreso en la última semana.

La Razón Digital / AFP, Yana Marull / Brasilia

15:15 / 23 de junio de 2013

Centenares de niños con sus padres se sumaron el domingo a las multitudinarias protestas con un picnic delante del Congreso nacional en Brasilia, uno de los palcos más simbólicos de las manifestaciones callejeras que se han extendido por todo el país.

"Fuera corrupción", escribía una niña en patines sobre una pancarta, tomando el relevo a decenas de miles de adultos que desfilaron ante el Congreso en la última semana.

La escena era muy diferente a la del lunes, cuando miles de manifestantes subieron al techo del Parlamento -una emblemática obra del arquitecto comunista Oscar Niemeyer-, o la del jueves, cuando 35.000 personas se manifestaron en el mismo lugar custodiado por miles de policías, que lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

Este domingo el Congreso amaneció como una fiesta infantil: pelotas, niños tirándose por las laderas de gramado con improvisados trineos de cartón, cometas y un picnic, casi sin guardia policial.

"Muchos padres y madres queríamos estar presentes con nuestros hijos en este momento del pueblo, pero no veíamos el espacio", explica a la AFP la organizadora, Raquel Fuzaro, que con emails y una improvisada página en Facebook acabó reuniendo a unos 1.000 abuelos, padres y niños ante el Congreso.

"Tengo cinco hijos, el sábado llevé a dos a las protestas, y ahora traigo a las gemelas de 12 años: es muy importante politizar a los niños, que sepan sus derechos y deberes de ciudadano y que para conseguirlos hay que gritar", explicó Magali Melo dos Santos, con una bandera de Brasil a la espalda.

Embadurnados de azul, verde y amarillo, los niños pintaron con sus manos y pies una bandera gigante de Brasil. "Divertido", resumieron la mayoría de los pequeños de cualquier edad sin saber muy bien el porqué de unas protestas que se iniciaron contra el alza del precio del pasaje y extendieron la ira contra los políticos y la corrupción, por más inversión en educación y salud y contra los millonarios gastos del gobierno en los estadios de la Copa Confederaciones en curso, y el Mundial de fútbol del próximo año.

"Bien pensado", dijo Marsal, de ocho años, encantado por jugar y al mismo tiempo conocer en primera persona las protestas que solo veía en la televisión.

"Fuera corrupción", escribió Joao, a medio camino de la alfabetización.

Las "protestas jugando", con niños y padres, fueron convocadas en varias ciudades del país. Unos 200 padres y niños participaron de una manifestación similar en el Aterro do Flamengo, en Rio de Janeiro, contra la corrupción.

Las manifestaciones callejeras de la semana pasada en Brasil fueron las mayores de los últimos 20 años. Un 75% de los brasileños las apoya, según un sondeo del Ibope difundido el sábado por la revista Epoca.

Francilene Landin, de 31 años, llegó con sus amigos: tres familias y cuatro niños que disfrutaban como nadie en la libertad del enorme gramado.

"Acompañé a mis padres cuando protestaron en 1992 contra el expresidente Fernando Collor. Yo también quiero llevar a mis hijos", dijo.

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