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Dos puntos traban la paz entre las FARC y Colombia

Negociaciones. El abandono de las armas y el acuerdo final aún no consiguen consenso

Histórico. La cita entre el presidente Juan Santos y el guerrillero ‘Timochenko’, al medio, Raúl Castro.

Histórico. La cita entre el presidente Juan Santos y el guerrillero ‘Timochenko’, al medio, Raúl Castro. AFP.

La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega / La Paz

00:03 / 03 de abril de 2016

El miércoles 23 de marzo debía ser un día histórico para Colombia y el mundo. Para entonces se había previsto que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Juan Manuel Santos firmen la paz. Sin embargo, hay dos puntos que impidieron llegar a dicho acuerdo.

No obstante, el proceso de paz que empezó en La Habana no deja de ser histórico. Inició en 2012 y, en septiembre del año pasado, el presidente de Colombia Juan Manuel Santos se reunió con el líder guerrillero Rodrigo Londoño Echeverri (Timochenko).

Entonces ambos se propusieron firmar el pacto de paz en seis meses. La fecha acordada era el 23 de marzo; pero días antes de que llegue el plazo, el Presidente y el guerrillero dijeron que era imposible cumplir con el acuerdo. El 23 de marzo, Humberto de la Calle, jefe de la delegación del Gobierno de Colombia en la capital cubana, reconoció: “Con toda honestidad, tenemos que informar a la opinión pública que en este momento subsisten diferencias importantes con las FARC sobre temas de fondo”, informó la agencia AFP.

Iván Márquez, jefe del equipo negociador de las FARC, dijo que la suscripción del acuerdo “no fue posible porque las exigencias lógicas de una prolongada y compleja guerra como la que ha padecido Colombia así lo determinaron”.Un día después, en una entrevista con Univisión, Timochenko señaló que el acuerdo de cese el fuego bilateral entre el grupo guerrillero y el Gobierno colombiano se halla avanzado en “un 70%”.

Armas. El abandono de las armas, por parte de la guerrilla es la traba más importante. El 28 de marzo, reseña AFP, Santos dijo: “El Gobierno exige una fecha fija, precisa y clara para que termine el proceso de desarme”. “El Gobierno exige que las FARC tienen que haber dejado las armas y haber dado el paso hacia la legalidad para poder hacer política y circular por el territorio nacional”, afirmó Santos. Además de alcanzar un consenso sobre el fin del conflicto, deben definir el mecanismo para refrendar los acuerdos, mencionó AFP.

Rechazo a territorios prohibidos

Otro punto que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, marcó para avanzar hacia un acuerdo final es que en Colombia no puede haber sitios vedados para la fuerza pública, como ocurrió en los diálogos del Caguán (1998-2002), cuando las partes acordaron una zona desmilitarizada del tamaño de Suiza.

Santos también pretende un acuerdo con el ELN

AFP

Con el inicio de negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y cerca de sellar la paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el gobierno de Juan Manuel Santos vislumbra finalmente un futuro sin guerrillas, pero el camino para acabar con medio siglo de conflicto armado se prevé difícil.

“Que este grupo (el ELN) quedara afuera (de la negociación) dejaba la paz coja. No se podía decir ‘Colombia terminó su conflicto armado’ sin incluir al ELN”, dijo Angélika Rettberg, directora de la maestría en Construcción de Paz de la Universidad de los Andes.

El proceso con el ELN, grupo alzado en armas desde 1964, al igual que las FARC, es “histórico” para los negociadores tras numerosos intentos fallidos.   Sin embargo, los obstáculos no son pocos en diálogos ensombrecidos por el secuestro, una práctica que Santos ha exigido a las guerrillas abandonar antes de sentarse a conversar, aunque ni el Gobierno ni el ELN dijeron saber cuántos rehenes hay aún en poder de ese grupo rebelde.

“Abrir una mesa de negociación con una guerrilla que sigue secuestrando rompe con un consenso de que ésa es una forma inaceptable”, señaló Jorge Restrepo, director del centro de análisis del conflicto, Cerac. “Esto comienza con un ambiente caldeado en la opinión pública, con gente escéptica sobre la voluntad de paz de los grupos armados y encuestas que muestran una baja de apoyo al Gobierno”, sentenció Rettberg.

Un 66% de los colombianos es pesimista frente al proceso de paz con las FARC, una de las cifras más altas desde el inicio del proceso y la popularidad de Santos está en su nivel más bajo. “Esta negociación empieza con menos respaldo político”, dijo Restrepo. También abre interrogantes el ELN, organización que es más política que militar y que tiene una base social mucho mayor de los 1.500 combatientes que el Gobierno ha afirmado que tiene.

“Es una guerrilla con grados altos de descentralización y autonomía de sus estructuras”, explicó Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación, en un artículo publicado esta semana en el periódico El Espectador.  “No va a ser fácil”, dijo el analista. Y destacó la “complejidad” adicional que supone la exigencia del ELN de un proceso con participación popular.

Seis subtemas para el fin del conflicto

Mecanismo para refrendar un acuerdo

En este tema hubo divergencias entre las partes: mientras que el Gobierno sugirió que podría haber un referéndum un día de elecciones, la guerrilla insistió en que se debe convocar a una constituyente. En 2015,  el presidente Juan Manuel Santos sancionó la ley que permite que en un día electoral se puedan hacer “referéndums constitucionales con ocasión de un acuerdo final para la terminación del conflicto”, pero la guerrilla anunció su rechazo, informó El Tiempo.

Abandono de las armas y cese al fuego bilateral

Es el punto crítico del acuerdo. El presidente Santos pidió una fecha para el desarme. “El Gobierno no puede permitir que ningún colombiano, en cualquier zona que se acuerde para la dejación de armas, quede desprotegido... los colombianos no aceptan,  ni su Gobierno tampoco, un acuerdo que signifique algo diferente”.

Desarrollo agrario integral

Hay pacto sobre el acceso y uso de la tierra; el problema de las tierras improductivas; la formalización de la propiedad agraria; la frontera agrícola con los territorios protegidos. Las zonas de reserva campesina; infraestructura y adecuación de tierras; desarrollo social en salud, educación, vivienda, erradicación de la pobreza, estímulo a la producción agropecuaria y a la economía solidaria y cooperativa, informó Vanguardia.com.

Participación política

Se crearán las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz para “promover la integración territorial y la inclusión política de zonas especialmente afectadas por el conflicto y el abandono, de manera que durante un periodo de transición estas poblaciones tengan una representación especial de sus intereses en la Cámara de Representantes, sin perjuicio de su participación en las elecciones ordinarias”, reportó El Tiempo.

Drogas ilícitas

En el marco del fin del conflicto será posible dar un tratamiento diferenciado a este problema promoviendo la sustitución voluntaria de los cultivos de uso ilícito y la transformación de los territorios afectados, dando la prioridad que requiere el consumo de drogas ilícitas bajo un enfoque de salud pública e intensificando la lucha contra el narcotráfico, según la Oficina del Alto Comisionado para La Paz.

Reparación de las víctimas

Hay un acuerdo para la satisfacción de los derechos de las víctimas, de las que hay más de 7 millones en Colombia; garantizar la no repetición; tener un enfoque territorial, diferencial y de género; proveer seguridad jurídica para los procesados; promover la convivencia y la reconciliación; y conseguir tener legitimidad, informó BBC Mundo.

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