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El agua, una de las razones de supervivencia bajo hotel sepultado en Italia

Las razones de su supervivencia de los sepultados por un alud van desde que quedaron ilesos atrapados en espacios angostos o habitaciones hasta el efecto aislante de la nieve que cubrió el hotel, pero sobre todo a que pudieron ingerir agua.

Fotografía facilitada a primera hora este 19 de enero de 2017, por los equipos de rescate de montaña de efectivos de rescate dirigiéndose al hotel Rigopiano

Fotografía facilitada a primera hora este 19 de enero de 2017, por los equipos de rescate de montaña de efectivos de rescate dirigiéndose al hotel Rigopiano

La Razón Digital / EFE / Roma

08:32 / 22 de enero de 2017

Los nueve supervivientes del hotel sepultado por un alud en Italia lograron salvarse tras permanecer días aislados en cuatro "células de supervivencia", oquedades en las que tuvieron acceso al agua, gracias casi siempre al hielo derretido.

Las razones de su supervivencia, según recogen hoy los medios locales, van desde que quedaron ilesos atrapados en espacios angostos o habitaciones hasta el efecto aislante de la nieve que cubrió el hotel, pero sobre todo a que pudieron ingerir agua.

Así lo recuerdan algunos de los supervivientes, asegurando que se salvaron succionando el hielo que el pasado miércoles irrumpió violentamente en el hotel Rigopiano de Farindola (centro de Italia).

Es el caso de Francesca Bronzi, quien pasó 58 horas a oscuras, sola y que cree que "lo peor fue la sed", que logró aplacar "con hielo y nieve sucia", según recoge hoy "La Repubblica".

El alud la pilló sentada en un sofá que tras el impacto volcó completamente y le sirvió de escudo ante los escombros que se desprendían del techo: "se había hundido todo, tenía una viga sobre la cabeza y no podía alzarme", señaló a dicho medio.

Bronzi, de 25 años, acudió a este hotel en los Apeninos junto a su novio Stefano Feniello, aún desaparecido pese a que en un principio fue incluido en la lista de personas halladas vivas.

El padre del joven ha expresado su indignación al "Il Corriere della Sera": "me dijeron que mi hijo estaba vivo. Me han hecho renacer y ahora es como si hubiera muerto", lamenta.

Francesca ocupaba una de las cuatro "células de supervivencia" halladas entre las ruinas, la más pequeña, mientras que el resto de supervivientes estuvieron agrupados, a la espera de un sonido desde la superficie que vaticinara la llegada de los equipos de rescate.

En la segunda estaban Adriana Vranceanu, de 43 años, y su hijo mayor, Gianfilippo Parete, cuyo marido y padre, Giampiero, salió ileso al encontrarse fuera del hotel, logrando dar la voz de alarma.

Fueron los primeros en ser rescatados entre los aplausos de los socorristas y, según ha relatado la madre, durante el tiempo que pasó encerrada tuvo acceso a una botella de agua de medio litro que encontró en su bolso.

En una habitación adyacente se encontraba la tercera "célula", en la que se encontraba su hija de 6 años, Ludovica, acompañada por otros dos niños: Samuel di Michelangelo, de 9 años, y el mayor de todos, Edoardo di Carlo, de 10 años.

En el momento del alud se encontraban en la sala del billar y en este espacio pasaron las horas a la espera de auxilio, echando mano a unas botellas de agua y a un tarro de "Nutella", tal y como se ve en las imágenes difundidas por los bomberos.

En el último y cuarto espacio, el más grande, se encontraban juntos la pareja Giorgia Galassi y Vincenzo Forti y el repostero romano Giampaolo Matrone, el único de los heridos y que ha tenido que ser operado del brazo derecho.

Galassi, de 22 años, ha rememorado sus casi 60 horas encerrada sin comida: "la única cosa que ingerimos fue el hielo que teníamos a nuestro alrededor. Hemos podido beber mucho y esa ha sido nuestra fuerza", afirmó a "Il Corriere della Sera".

Los nueve supervivientes se añaden a los dos que se encontraban fuera del hotel, Giampiero Parete y Fabio Salzetta, han sido hospitalizados en Pescara y se encuentran bien, según los médicos.

Los expertos creen que su supervivencia también se debe a que la nieve que los cubrió también les aisló del frío extremo.

Estos once nombres son solo la parte positiva de una lista en la que aún figuran 23 personas desaparecidas entre las ruinas del hotel y otras cinco que ya han sido recuperadas muertas, con signos de fuertes contusiones por los derrumbes, según los medios.

Se trata de dos de los camareros del hotel Gabriele D'Angelo y Alessandro Giancaterino; Barbara Nobilo y los madres del pequeño Edoardo, Nadia Acconciamessa y Sebastiano di Carlo.

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