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Bolivia está fuera de la Convención de 1961; anuncia defensa del acullico

Coca. Tras la denuncia, el país quedará al margen del acuerdo sobre estupefacientes

Convención sobre Estupefacientes de 1961

Convención sobre Estupefacientes de 1961

La Razón / Miguel Melendres / La Paz

05:08 / 08 de enero de 2012

Tras denunciar la Convención sobre Estupefacientes de 1961 y pedir su adhesión, reservándose el derecho de acullicar coca, Bolivia queda fuera de este acuerdo en 2012 y anuncia una campaña para defender su posición.

“Técnicamente, Bolivia está fuera de la Convención, desde enero hasta diciembre (de 2012). Eso es innegociable”, declaró el representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), César Guedes.

La explicación se basa en los artículos 46 y 49 de la Convención Única de 1961, que prevén la denuncia a la Convención y el derecho a la reserva transitoria, ahora en el caso de Bolivia, de autorizar temporalmente en su territorio “la masticación de la hoja de coca”.

La Convención de 1961 ordena prohibir totalmente el masticado de la hoja por el lapso de 25 años. Pero el documento de 1988 pide adoptar medidas para evitar cocales, aunque advierte que se debe respetar los usos tradicionales.

Visita. Esa posición incluso provocó la visita a Bolivia, en diciembre de 2011, del jefe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) que depende de las Naciones Unidas, Hamid Ghodse.

El 29 de diciembre de 2011, el presidente Evo Morales envió una carta al Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, en la que pide la adhesión de Bolivia a la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 a partir del 1 de enero de 2012 y, a la vez, puso en consideración de la comunidad internacional una reserva con respecto al uso cultural y medicinal de la hoja de coca.

Explica que el requisito contra “la masticación de la coca debe ser abolida” y justifica que es incompatible con la Constitución, que establece a la hoja de coca como un patrimonio cultural. Considera que en su estado natural, no es un estupefaciente.

A mediados de 2011, el canciller David Choquehuanca aclaró que la denuncia de Bolivia al Convenio entraba en vigencia 1 de enero 2012 y, al solicitar la adhesión, el secretario general de la ONU, ponía en conocimiento a los 184 países miembros de la Convención, los mismos que tienen un plazo de 12 meses para manifestarse.

“En 2013 otra vez estaríamos dentro de la Convención”, señaló.

Guedes explicó que cuando el Secretario General de la ONU recibe la solicitud, tiene dos posibilidades: o acepta presentar la reserva ante los países miembros o por el contrario, podría rechazarla porque su contenido no está escrito conforme al instrumento.

Plazos. “Cuando la pasa a los países miembros, los Estados tienen un año calendario para pronunciarse si están en contra. En este sentido, tienen desde el 1 de enero de 2012 hasta el 31 de diciembre de ese mismo año para expresarse y la ONU sólo cuenta los pronunciamientos que están en contra de la adhesión”, explicó Guedes.Bolivia necesita el apoyo de menos de un tercio de esas 184 naciones miembros para adherirse con su reserva sobre el acullico.

“Con más de 60 pronunciamientos en contra, Bolivia quedaría fuera del instrumento y tendría que repensar “una nueva estrategia si quiere volver a ser parte de la Convención”, según Guedes.

Para lograr su readmisión sin que prospere el rechazo de los países miembros de la Convención, el Gobierno tiene previsto lanzar una campaña internacional encabezada por la Cancillería.

El ministro de Gobierno, Wilfredo Chávez, reconoció que “por el momento” Bolivia se ha alejado de la Convención sobre Estupefacientes de 1961, pero que, en su deseo de retornar a la misma, con la salvedad legal de la adhesión, el Órgano Ejecutivo empezará una campaña a nivel internacional.

“Es un hecho de que el Gobierno se esforzará este año para que pueda ser escuchado por los demás países. Toda esa campaña está en manos del Ministerio de Relaciones Exteriores y será el Canciller (David Choquehuanca) el encargado de explicarla”, declaró el jueves a este diario.

César Guedes aseveró que Bolivia debe comenzar una campaña para explicar su posición a los países, de que la reserva planteada es un tema cultural establecido en la Carta Magna que reconoce el acullico como patrimonio cultural y a la vez, reafirmar su deseo de que es un país que lucha contra el narcotráfico.

“Bolivia debe hacer lobby desde este año, la diplomacia debe ir a buscar el apoyo de los países miembros”, manifestó.

Consideró importante destacar que la comunidad internacional no tiene la intención de aislar a Bolivia, pues el país tiene un rol clave como miembro pleno de la Convención de 1961, aunque recalcó que sería “prudente  esperar a que las instancias pertinentes en las Naciones Unidas analicen la reciente documentación presentada por Bolivia para su readmisión a la Convención a fin de ver los pasos a seguir”.

El canciller Choquehuanca sostuvo que los países deben entender que Bolivia, a través de su acción, solicita la armonización de contenidos de la Convención de 1961 con la de 1988 (Convención de NNUU contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas).

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