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Bolivia vivirá complejo ambiente jurídico al validar Pacto de Bogotá

En el Día del Mar, Evo Morales promulgó la ley que retira la objeción boliviana interpuesta en 1948 al artículo VI del Pacto de Bogotá, que refiere que no podrán someterse a esta instancia.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Paredes / La Paz

00:00 / 31 de marzo de 2013

En letra muerta, el retiro de la reserva boliviana al Pacto de Bogotá, según expertos, limita a La Paz de insertar el Tratado de 1904 en la demanda marítima contra Santiago. Empero, el Ejecutivo —desde otra visión jurídica— aclaró que el pacto bilateral sí puede ser incluido en el litigio. 

Bolivia encarará un complejo escenario jurídico —que durará años— para demandar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya; el objetivo es lograr una salida soberana al Pacífico. Con la vigencia del Pacto de Bogotá, aprobada por la Asamblea Legislativa, se empezó a crear una viva discusión sobre qué debe y qué no debe ir en la demanda. 

En el Día del Mar, el 23 de marzo, el presidente Evo Morales promulgó la ley que retira la objeción boliviana interpuesta en 1948 al artículo VI del Pacto de Bogotá, que refiere que no podrán someterse a esta instancia “los asuntos ya resueltos por arreglo de las partes, o por laudo arbitral, o por sentencia de un tribunal internacional, o que se hallen regidos por acuerdos o tratados en vigencia en la fecha de la celebración del presente Pacto (firmado en 1948)”.

“El artículo sexto del Pacto de Bogotá es muy claro, señala que los mecanismos de solución de controversias previstas en este pacto no podrán ser aplicados a aquellos conflictos que fueron zanjados a través de tratados firmados con anterioridad a la aprobación del pacto; el Pacto de Bogotá se aprueba en 1948 y el Tratado con Chile se suscribe en 1904, entonces, de un análisis inicial se puede establecer que este artículo nos limita para intentar cualquier dema nda vinculada al Tratado de 1904”, explicó la experta en Derecho Internacional, Karen Longaric.

Con el retiro de la reserva, que sólo debe ser informada a la Organización de Estados Americanos (OEA), queda plenamente vigente el Pacto de Bogotá para Bolivia y Chile, por lo que el país está habilitado para recurrir a los instrumentos establecidos en la norma internacional.

El Pacto determina cuatro mecanismos de solución pacífica de controversias: los procedimientos de los Buenos Oficios; Investigación y Conciliación; Penal (Corte Internacional de Justicia de La Haya); y el Procedimiento de Arbitraje.

El primer mecanismo consiste en la gestión “de uno o más gobiernos americanos o de uno o más ciudadanos eminentes de cualquier Estado americano, ajenos a la controversia, en el sentido de aproximar a las partes, proporcionándoles la posibilidad de que encuentren directamente una solución adecuada”.

La segunda fórmula es de Investigación y Conciliación, que consiste en someter la controversia a una comisión de investigación y conciliación; mientras que el tercer procedimiento está referido al arbitraje.

Demanda. El cuarto es el procedimiento judicial y a esa instancia, la Corte Internacional de Justicia de La Haya,  pueden llegar, según el artículo 31 del Pacto, las controversias jurídicas que versen sobre la interpretación de un Tratado, cualquier cuestión de derecho internacional, la violación de una obligación internacional, y la naturaleza o extensión de la reparación por el quebrantamiento de una obligación internacional.

Es a este procedimiento hacia el que apunta Bolivia. Sin embargo, el titular de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar), Juan Lanchipa, anunció que se pueden recurrir a las otras tres fórmulas. No fue explícito, pero, según el jurista Víctor Hugo Chávez, el Tratado de 1904 establece a la Corte de Arbitraje de La Haya como la instancia jurídica de resolución de controversias.

La vigencia plena del Pacto de Bogotá, según el Gobierno, encamina a Bolivia para que pueda demandar a Chile en al menos tres materias: el acceso soberano al mar, el desvío del río Lauca y el de las aguas del Silala.

En Santiago, el canciller chileno, Alfredo Moreno, consideró que el Gobierno boliviano, al haber ratificado el Pacto de Bogotá, no puede demandar algo anterior al año 1948, como el Tratado de 1904.

Al respecto, Lanchipa aseguró que con el retiro de la reserva al artículo sexto del Pacto de Bogotá, Bolivia está habilitada plenamente para acudir a tribunales internacionales para obtener de Chile una salida soberana al mar. Así, confirmó que en este litigio se puede vincular el Tratado de 1904.

“Ese levantamiento de la reserva de ninguna manera constituye, como señala (Alfredo) Moreno, un reconocimiento a que se haya zanjado cualquier diferencia en relación al Tratado de 1904 (entre Chile y Bolivia). Reitero, nuestra posición más bien es de habilitar todos los mecanismos, de hacer uso de todos aquellos mecanismos de solución pacífica de controversias”, explicó Lanchipa el 25 de marzo en la Cancillería.

Sobre este aspecto, el excanciller Armando Loaiza sostuvo que el levantamiento de la reserva de 1948 “hará fácil el acceso de Bolivia a la Corte (Internacional de Justicia), para que Chile no ponga objeciones de competencias”. En Chile alistan una cumbre para revisar la demanda política.

Juicios Viables por el Silala y el Lauca

La vigencia plena del Pacto de Bogotá abre para el país la posibilidad de demandar a Chile también por el desvío de las aguas manantiales del Silala y el cambio de curso del río Lauca. Además, el Gobierno decidió llevar a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, con base en el Pacto de Bogotá, el diferendo marítimo. Otro conflicto que podía ser resuelto por el acuerdo de 1948 fue la detención de los tres soldados en Chile, quienes cumplían labores de lucha contra el contrabando.

En 1920-21, Bolivia no ‘demandó’ revisar el Tratado de Paz de 1904

Iván Paredes

Había finalizado la Primera Guerra Mundial. Era 1920. Bolivia registró su primera actuación ante la justicia internacional por el retorno al mar con soberanía. Un año antes se había creado la Liga de Naciones. A esa instancia acudió La Paz solicitando la revisión del Tratado de 1904. El resultado fue negativo.    

En Santiago ven este antecedente como una derrota para Bolivia. Fue el canciller de ese país, Alfredo Moreno, quien dijo, en junio de 2012, que “la Liga de Naciones determinó por unanimidad que nada tiene que ver problemas limítrofes entre los países”.

Para el titular de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar), Juan Lanchipa, esta afirmación es “falsa”. En un artículo en la revista Mar para BoliviaIván Paredes n Había finalizado la Primera Guerra Mundial. Era 1920. Bolivia registró su primera actuación ante la justicia internacional por el retorno al mar con soberanía. Un año antes se había creado la Liga de Naciones. A esa instancia acudió La Paz solicitando la revisión del Tratado de 1904. El resultado fue negativo.    

En Santiago ven este antecedente como una derrota para Bolivia. Fue el canciller de ese país, Alfredo Moreno, quien dijo, en junio de 2012, que “la Liga de Naciones determinó por unanimidad que nada tiene que ver problemas limítrofes entre los países”.

Para el titular de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar), Juan Lanchipa, esta afirmación es “falsa”. En un artículo en la revista Mar para Bolivia (editada por Diremar) señala  que la diplomacia boliviana —en esa época— no presentó una “demanda” ante la Liga de Naciones, sino sólo una solicitud.

“Bolivia planteó una ‘solicitud’, que dista abismalmente de constituirse en una ‘demanda ante un tribunal internacional’, como maliciosamente sebusca distorsionar su esencia”, indicó Lanchipa. Según documentos primarios de la Liga de Naciones, la palabra “demande” en francés, que está en sus actas oficiales, fue erróneamente traducida al castellano como “demanda”.

El representante boliviano de entonces, Félix Avelino Aramayo, dejó establecido —sostuvo Lanchipa— que Bolivia no pretendía una revisión forzada del Tratado (....), sino establecer un “proceso de investigación general sobre la cuestión”, afirmando que “no contemplamos la petición de revisión del Tratado, sino como un medio de obtener esa investigación”. (editada por Diremar) señala  que la diplomacia boliviana —en esa época— no presentó una “demanda” ante la Liga de Naciones, sino sólo una solicitud.

“Bolivia planteó una ‘solicitud’, que dista abismalmente de constituirse en una ‘demanda ante un tribunal internacional’, como maliciosamente se busca distorsionar su esencia”, indicó Lanchipa. Según documentos primarios de la Liga de Naciones, la palabra “demande” en francés, que está en sus actas oficiales, fue erróneamente traducida al castellano como “demanda”.

El representante boliviano de entonces, Félix Avelino Aramayo, dejó establecido —sostuvo Lanchipa— que Bolivia no pretendía una revisión forzada del Tratado (....), sino establecer un “proceso de investigación general sobre la cuestión”, afirmando que “no contemplamos la petición de revisión del Tratado, sino como un medio de obtener esa investigación”.

Pedido no vinculante

Lo de 1920 no es un antecedente vinculante, porque no emergió de un tribunal internacional y tampoco fue algo votado  por la Asamblea.

El tema marítimo es el conflicto mayor con Chile

El diferendo marítimo mantuvo a Bolivia y Chile alejados. Se intentó encaminar un diálogo, sin embargo, nunca se logró un acuerdo, aunque hubo acercamientos, como el de 1926 cuando Chile y Perú nombraron a EEUU como mediador, país que sugirió entregar Tacna y Arica a Bolivia y que Bolivia pague por ellas. Perú se opuso al pacto.

Desvío del río Lauca dañó la relación diplomática

El Lauca es un río internacional que nace en Chile e ingresa a Bolivia. En abril de 1962, el Gobierno chileno desvió el curso natural de estas aguas, lo que provocó un impacto medioambiental en la región boliviana que vivía de ese recurso hídrico. Esta acción provocó la ruptura de las relaciones diplomáticas bilaterales.

Las aguas del Silala y un preacuerdo fracasado

Las aguas del Silala fueron canalizadas artificialmente por Chile. En 2009, La Paz y Santiago lograron un preacuerdo, por el cual Chile se comprometió a pagar el 50% del uso del recurso hasta que un estudio resuelva la propiedad del restante porcentaje. Los cívicos observaron el preacuerdo. Pidieron el pago de una “deuda histórica”.

Detención de tres soldados dejó mal parado a Chile

La crisis bilateral tocó fondo con el caso de los tres soldados detenidos en la frontera. Fue la imagen de Sebastián Piñera la que se deterioró con la detención de los conscriptos. Políticos y artistas chilenos criticaron la acción de su Mandatario en este caso. Consideraron que Chile logró una mala imagen ante la región por esta reclusión.

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