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‘Brasil quiere ampliar el presupuesto a Bolivia para la lucha antidroga’

Luiz Dulci - ‘Para el Gobierno de Brasil la relación con Bolivia es fundamental’

Luiz Dulci.

Luiz Dulci.

La Razón / B. Montero/I. Paredes / La Paz

00:00 / 12 de agosto de 2012

Ocupó el cargo de secretario general de la presidencia de la República en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Llegó a La Paz para dictar un seminario sobre “Democratización e Integración en América del Sur”. Expresa que para el Gobierno de Brasil la relación con Bolivia es fundamental, no sólo por los temas comerciales, sino también por los asuntos políticos. Amigo cercano de Lula, dice que el exmandatario brasileño quiere visitar Bolivia para conversar con Evo Morales.

— ¿Cómo avanzó Brasil desde que Lula da Silva asumió el poder en 2003?

— El nuevo modelo de desarrollo que Brasil siguió a partir del año 2003 fue para superar el neoliberalismo. Adoptamos un nuevo modelo, para ese objetivo superamos falsas dicotomías del periodo anterior. Por ejemplo, decían estabilidad monetaria o crecimiento; en el Brasil se decía que una cosa excluía a la otra, pero trabajamos para demostrar que se puede crecer más con inflación baja

— ¿Cómo fue que Brasil logró éxitos en el desarrollo de su política externa?

— Los neoliberales decían que Brasil no tenía posibilidades de expansión. Decían o acepta un rol subordinado o será aislado de la región. Lula demostró que Brasil podía tener una posición independiente trabajada por una reforma del orden económico internacional sin sectarismo y sin aislamiento. América Latina tiene un protagonismo internacional inédito. No nos aislamos, al contrario, tenemos relaciones con todos los estados, ya no seguimos las posiciones norteamericanas. Brasil por eso no dejó de tener buenas relaciones con EEUU, pero cada país tiene sus modelos.

— Brasil no satanizó a Estados Unidos. Bolivia tiene una crítica dura contra el gobierno de Obama. ¿EEUU es más necesario como aliado?

— Hay que analizar la situación de cada país. Bolivia sufrió mucho con las actitudes norteamericanas muy negativas, muy contrarias a los intereses económicos, sociales y políticos de Bolivia. no-sotros comprendemos bien la actitud boliviana, que no creo que sea así, quizá en algunos discursos, pero no creo que la situación práctica del actual gobierno de Bolivia sea de satanizar a los Estados Unidos. La lucha social se da también a través de imágenes. Un ejemplo, Venezuela. EEUU y Venezuela tienen relaciones agudas, pero gran parte del combustible venezolano es vendido en EEUU, por más que los conflictos hayan sido duros, Venezuela jamás dejó de comercializar combustible a los EEUU. Entonces no sólo tenemos que ver los discursos, sino también la verdad práctica.

— ¿Cómo ve la actual relación entre EEUU y Latinoamérica?

— Nuestros países de Latinoamérica lucharon mucho y sufrieron décadas para afirmar su soberanía. EEUU ahora quizá empezó a comprender mejor que debe tener una relación más horizontal con nuestros estados. En Brasil creemos que si EEUU quiere cambiar su actitud y cooperar con inversiones compartidas, pues bienvenidos, pero ahora las reglas son más favorables para el Brasil y menos para EEUU. Ahora las relaciones están bastante buenas.

— ¿Cómo hicieron para administrar la relación del Gobierno con los sectores? Ya que en Bolivia se tomaron decisiones bajo presión de las organizaciones.

— Consideramos que en democracia las presiones son legítimas. Jamás nos asustó, fui sindicalista; los conflictos, éstos son naturales, pueden generar acuerdos. El secreto del gobierno de Lula fue el diálogo, las puertas de Palacio y de los ministerios siempre estuvieron abiertos para el diálogo permanente. Creamos un sistema de participación social con las conferencias temáticas. Se debatieron políticas públicas con la población. El Gobierno siempre decía a los movimientos sociales que cuando se podía atender sus demandas, se lo hacía sin vender cargos; cuando era imposible atender alguna reivindicación por falta de presupuesto o una dificultad jurídica, hablamos con máxima franqueza y seguimos el diálogo respetando su autonomía.

— ¿La oposición estaba incorporada en estos procesos de diálogo?

— La oposición siempre era invitada a participar de la construcción, muchos empresarios vinculados a partidos de oposición participaban en el diálogo. Hubo un Consejo de Desarrollo Económico y Social vinculado con la Presidencia de la República y se mantenían reuniones con los principales empresarios del país, con líderes sindicales, con líderes intelectuales para construir consensos.

— ¿Qué tan estratégica es la relación con Bolivia para el gobierno de Dilma Rousseff?

— La relación con Bolivia es fundamental, incluso porque no es de orden comercial, va mucho más allá. El Brasil de Lula decidió asociar su destino a sus vecinos sudamericanos por una visión: Cada país de Sudamérica solo tiene poca fuerza para negociar y conquistar espacios económicos y políticos, pero unidos tenemos mucha fuerza. Nuestra unión puede garantizar mejores condiciones para todos nosotros. Brasil decidió que la prioridad para nuestra política externa es Sudamérica. La relación con Bolivia es fundamental, tenemos una inmensa frontera, varios brasileños viven en Bolivia, muchos boliviano viven en Brasil. Tenemos muchos intereses comunes. Lula tiene con el mandatario Evo Morales una muy buena relación personal y política. La presidenta Dilma Rousseff tiene también una muy buena relación con Evo (Morales).

— ¿Qué piensa Lula sobre la actual relación con Bolivia?

— Lula ve con mucho optimismo las relaciones con Bolivia. Creemos que el mercado interno brasileño puede ser en los próximos 20 años un espacio para las exportaciones bolivianas, pero no sólo de materias primas, sino de productos con valor agregado. Lula quiere venir a Bolivia en los próximos meses, luego de que termine su recuperación del cáncer, Lula desea conversar con el presidente Evo Morales, queremos aproximar más la relación civil brasileña con la boliviana. Las visiones son muy estereotipadas, el Instituto Lula quiere contribuir para que nuestros pueblos se conozcan mejor, el conocimiento recíproco es para que haya una amistad  profunda. El Instituto Lula procura trabajar también en acuerdos con universidades, Bolivia tiene excelentes universidades y Brasil también, así podríamos cooperarnos mucho más en diferentes campos.

— ¿La relación Bolivia-Brasil se vio afectada con los casos del senador Róger Pinto o de la exclusión de la empresa OAS de un proyecto carretero?

— No, no creo. Son problemas que deben ser tratados con seriedad, son gobiernos capaces, pero sobre todo tienen voluntad de resolverlos. El tema del senador Pinto es una cuestión específica que está siendo tratada por las cancillerías; personalmente confío que será bien resuelto por la disposición que tienen ambas partes. El tema de las inversiones de empresas brasileñas. El presidente Evo dijo que las inversiones son bienvenidas, Brasil quiere seguir haciendo más inversiones en Bolivia, las próximas inversiones, que incluso sean trabajadas por nuestro Banco de Desarrollo, sean mejores trabajadas, más discutidas, sus riesgos mejor identificados. Brasil quiere seguir invirtiendo en Bolivia y Bolivia quiere que Brasil invierta.

— ¿Qué análisis tiene sobre la problemática del narcotráfico en Bolivia y qué afecta a Brasil?

— Hicimos acuerdos importantes y acciones prácticas. Existen operaciones conjuntas en diferentes niveles. En los próximos meses se incorporarán cuatro helicópteros brasileños para la lucha antidroga. Más los ocho que tiene Bolivia vemos que es un buen número para luchar contra este flagelo. Todas las naciones sudamericanas son responsables de resolver el problema del narcotráfico, la presidenta Rousseff dijo al mandatario Evo que quiere ampliar bastante nuestro presupuesto para convertir este problema. Brasil tenía 1.000 millones de dólares por año para esa finalidad, Dilma Rousseff amplió a 4.000 millones de dólares, entonces hay un crecimiento grande y estamos dispuestos a trabajar con Bolivia.

— ¿Cuál es la percepción en Brasil de lo que ocurre en Bolivia con relación al tema del narcotráfico?

— Los brasileños están preocupados con el problema del consumo de droga, es un problema gravísimo no sólo para Brasil, sino para todos los países. Por lo tanto hay una creciente movilización de la sociedad brasileña para enfrentar este problema y también se debe preparar gestiones públicas. La mayoría de la población brasileña no atribuye a Bolivia como el país responsable sobre el problema de la droga.

— ¿Brasil cómo puede cooperar a solucionar el diferendo marítimo entre Bolivia y Chile?

— Las negociaciones tienen que darse entre los estados soberanos, entre Bolivia y Chile. Lula personalmente, y la presidenta Dilma Rousseff, tienen la disposición para resolver este problema. Lula se identifica mucho con la pretensión boliviana de volver al mar y la considera legítima.  

Perfil

Nombre: Luiz Soares Dulci

Nació: 07-01-1956

Profesión: Literato, sindicalista y político brasileño

Cargo: Exsecretario de Estado del gobierno de Lula Da Silva

Sindicalista y político brasileño

Fundador de la Central Única de Trabajadores de Brasil y del Partido de los Trabajadores (PT). Fue secretario general de la Presidencia de la República en el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. Estudió Literatura en la Universidad Federal de Río de Janeiro. Dulci empezó su carrera política como diputado federal en 1982. Además trabajó en la Prefectura de Belo Horizonte. Ahora, es director del Instituto Lula, que tiene el objetivo de cooperar a países de África y de América Latina. Además expone el ejercicio pleno de la democracia y la inclusión social aliada al desarrollo económico, principal política del gobierno del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

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