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Chile agregó una S a un acuerdo para dilatar una negociación sobre el mar

David Choquehuanca. Ha sido el Ministro de Relaciones Exteriores que por más tiempo ocupó el cargo durante la historia del país. En esta conversación con La Razón, evalúa su pasó por la Cancillería y se detiene en Chile y la demanda marítima, un asunto pendiente en la historia binacional que ahora está en manos de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Choquehuanca prefiere evaluar la problemática desde los años en los que sí hubo diálogo.

Conversación  El excanciller Choquehuanca evalúa su gestión de 11 años en la entrevista con La Razón. Foto: Alejandra Rocabado

Conversación El excanciller Choquehuanca evalúa su gestión de 11 años en la entrevista con La Razón. Foto: Alejandra Rocabado

La Razón (Edición Impresa) / Mauricio Quiroz, Luis Mealla / La Paz

17:16 / 26 de febrero de 2017

El excanciller David Choquehuanca ahora tiene una agenda menos complicada y por eso aceptó visitar la redacción de La Razón. Llegó al barrio paceño de Auquisamaña un día antes de las manifestaciones por el llamado 21F, luego de pasar el fin de semana en Potosí, donde se reunió con líderes sociales y autoridades de esa región.

“No he dormido bien”, asegura y luego explica que pasó la noche en el autobús de servicio público que lo transportó desde la ciudad del Cerro Rico. “Además, estaba siguiendo las elecciones de Ecuador”, comenta justo para iniciar la conversación con este rotativo. — ¿Qué es lo que más destaca de su gestión de 11 años?

— Llevar nuestra identidad afuera. Hemos participado en la comunidad internacional con identidad propia; hemos planteado al mundo una propuesta global frente a la crisis global del modelo de desarrollo; frente a la crisis global del capitalismo. Desde Bolivia se construye una propuesta también global que es el vivir bien.

— ¿Pero, dónde se instaló esa propuesta del país?

— En el G77 (Grupo de países en vías de desarrollo) más de 130 países han discutido, han reflexionado sobre la situación que estamos viviendo hoy sobre la crisis (...). Hay caos, hay un desorden total y el G77, en su 50 aniversario que celebró en Santa Cruz, decidió construir un nuevo orden mundial.

— ¿No es muy retórico eso?

— ¿El nuevo orden mundial para qué? Tiene que ser para alcanzar el allincausay, el sumaj qamaña, (vivir bien). Está en los documentos, está en la declaración oficial, dice “construir un nuevo orden mundial para vivir bien”. Nos han dado un mandato los presidentes y esa propuesta nace desde nuestras comunidades (...). Somos hermanos, por eso, planteamos armonía con la naturaleza, lo que queremos es armonía y el presidente Evo Morales lleva esta propuesta a las Naciones Unidas y a la conferencia Río+20.  

Y cuando Naciones Unidas declara Día Internacional de la Madre Tierra al 22 de abril, entonces estamos rompiendo en la práctica con el derecho romano, que considera a la tierra como objeto, y ahora se habla de sus derechos.

— ¿Qué le faltó a su gestión?

— El aporte a la integración, pero la ventaja es que nosotros nunca nos hemos dado por vencidos. Cuando nosotros llegamos estaba en camino la construcción de la Unasur y nos tocó asumir la presidencia de la Comunidad Sudamericana y es bajo esa presidencia que se terminan los estatutos constitutivos de la Unasur (...) que establece la secretaría general en Ecuador y el Parlamento Sudamericano en Bolivia, Cochabamba. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, viene a ch’allar (2008) y ahora está en sus últimos toques. El Parlamento tiene que trabajar ahora un protocolo adicional para determinar cómo funcionará esa institución.

— ¿Con Chile, comenzaron bien? ¿Hasta dónde llegaron?

— Considero que ese tema ha marcado nuestra gestión. Es uno de los temas más importantes de nuestra política internacional y se llama mar. Cuando llegamos y recogiendo esa voluntad política de la primera gestión de la presidenta Bachelet (2006-2010) y de nuestro presidente Morales, logramos construir una agenda de 13 puntos donde se incorpora, de manera oficial, (la decisión de) encontrar una solución definitiva al enclaustramiento, al problema marítimo; un problema pendiente que tenemos con Chile. También incorporamos el tema Silala en la misma agenda, porque eran temas que no estaban resueltos; eran temas fundamentales.

Con Chile, hemos identificado cuatro ejes centrales: el tema mar, Silala, Lauca y libre tránsito. Entonces empezamos a trabajar para generar confianza mutua y se han logrado grandes avances (con reuniones a todo nivel), hasta que consideramos que ya era hora de que Chile pueda plantear propuestas para que Bolivia pueda tener un acceso soberano al mar.

— Ahí se acabó la primera gestión de Michelle Bachelet

— Sí. Teníamos miedo de que (Sebastián) Piñera, calificado en el propio Chile como de derecha, pueda desconocer la Agenda de los 13 puntos, pero luego la ratifica y eso nos ha generado expectativa de que íbamos a seguir avanzando. En 2010 viene la delegación de Chile (había dos reuniones de consultas políticas por año). Vienen como 20 personas; vicecanciller, directores y ahí redactamos un acta. Bolivia plantea y dice: ‘No podemos seguir hablando de qué vamos a hacer, ya tenemos que empezar a generar propuestas’, y Bolivia plantea un párrafo que dice: ‘Desde la próxima reunión ya tenemos que tener propuestas concretas útiles y factibles para resolver este problema (demanda marítima) pendiente’. Entre ellos (chilenos) se genera una discusión y ese día me he debido comunicar varias veces con el canciller Alfredo Moreno (2010-2014) porque los técnicos que estaban ahí tenían que consultar y ellos no querían. Finalmente, han agregado la S. Decían: ‘En las próximas’. Nosotros decíamos ‘en la próxima’; han agregado la S y hemos discutido casi todo el día.

No estábamos dispuestos a retroceder; ya no podíamos, pues estaban pasando bastantes años y ahí ya percibimos la política de dilación de Chile.Finalmente, aceptamos incorporar la S, porque aunque sea ‘en las próximas’, ya desde ‘la próxima y sucesivas reuniones’ ya teníamos que empezar a trabajar propuestas concretas útiles y factibles.

— Pero tampoco se avanzó

— Tengo el acta. Cuando tenía que ser la próxima reunión para trabajar en Santiago, en noviembre de 2010, Chile cancela unilateralmente hasta hoy día. Por eso, el presidente Morales, en diciembre, en una reunión del Mercosur, en Foz de Iguazú (Brasil), le reclama al presidente Piñera: ‘Teníamos que tener una reunión. ¿Por qué Chile cancela unilateralmente?’ Piñera, dice: ‘Conformaremos una comisión binacional al más alto nivel para acelerar las propuestas concretas, útiles factibles’. Así nos dan el mandato a los cancilleres.

— ¿Así se producen las visitas de los cancilleres?

— Primero voy yo y en 2011, los primeros meses, llega Moreno. Después de 50 años, no había venido un canciller chileno a Bolivia y se ha generado expectativas, han especulado, han dicho que va a ser supremacía territorial, tantas especulaciones se han publicado, de que vamos a encontrar una salida, pero en esa reunión nos hemos enfrascado en una discusión. Ahí, el saludo protocolar se ha postergado casi todo el día y sacamos un comunicado de que no hemos podido presentar estas propuestas a nuestros pueblos. Por eso, el presidente Morales decide conformar esta Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima que luego recomienda ir a La Haya.

— Pero al final, tendrán que dialogar. ¿Que siente usted sobre el desenlace del juicio?

— Nuestros pueblos quieren integración; no solo nuestros pueblos, nuestras autoridades. Nuestros pueblos quieren resolver, los políticos también quieren resolver. Muchos se cuidan, yo sé que vamos a arribar a un buen puerto y como está esto en la Corte Internacional, pues se tiene que hacer justicia. Así como ha actuado correctamente en la primera etapa cuando Chile dice que todos los temas están resueltos, que no hay ningún tema pendiente y además que la Corte no puede tener competencia. Pero la Corte dice que Bolivia nace con mar y que es competente para este proceso.

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