Nacional

El Defensor del Pueblo evaluará a la Policía tras abusos violentos

El defensor del Pueblo, Rolando Villena, adelantó que iniciará una evaluación a la formación que imparte la Policía Nacional a sus efectivos, algunos de los cuales se vieron este año implicados en abusos violentos y hasta hechos delincuenciales.

Denuncia. Imagen de un policía de la UTOP que estaría torturando a un civil en Cochabamba.

Denuncia. Imagen de un policía de la UTOP que estaría torturando a un civil en Cochabamba.

La Razón

01:00 / 01 de noviembre de 2010

El defensor del Pueblo, Rolando Villena, adelantó que iniciará una evaluación a la formación que imparte la Policía Nacional a sus efectivos, algunos de los cuales se vieron este año implicados en abusos violentos y hasta hechos delincuenciales.

"Hay una imperiosa necesidad de evaluarla (a la Policía) en cuanto a su capacitación y profesionalización que se imparte a los policías y de la tropa de menor rango", declaró la semana pasada Villena, para quien es "inconcebible" que la institución policial sea vista como enemiga de la población cuando, en realidad, juega un papel de garante de la seguridad.

    La Razón publicó el domingo, fruto de un recuento propio, que al menos 26 policías fueron vinculados a nueve hechos delincuenciales en lo que va del año.

Entre los casos con muertes está el deceso de David Olorio Apaza, el 6 de julio, luego de ser detenido por efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de El Alto,  por ser sospechoso de un asalto en el peaje de la autopista El Alto-La Paz.

Otro caso es el supuesto suicidio del futbolista Jorge Luis Cruz (21), en una celda policial de Potosí, el 26 de septiembre. La familia de la víctima denunció que tenía la cabeza reventada y el cuerpo con moretones.

El último caso conocido es el de Alfredo Vargas Condori (48), quien murió el 22 de octubre en Santa Rita (Santa Cruz), tras haber sido detenido por un patrullero por conducir ebrio. Según la familia, la víctima recibió una paliza que le causó una hemorragia interna y el estallido del hígado.

El comandante de la Policía, general Óscar Nina, al ser consultado sobre los abusos dijo: "Son casos aislados de algunos de los policías que aún no logran entender que la tortura ya es una práctica arraigada, que ya no está acorde con nuestro nuevo Estado Plurinacional, y que nuestra Constitución no tolera". Añadió que por el número de efectivos en todo el país (35 mil), es difícil controlar.

Para Villena no son casos aislados, sino "recurrentes", que "configuran un panorama de profunda preocupación" que debe sujetarse a un diagnóstico, cuyos resultados deben proponer la erradicación de toda señal o acción violenta. "Podemos afirmar que se trata de torturas sistemáticas que continúan perpetrando algunos efectivos".

El Defensor informó que tuvo una reunión de "alto nivel" con el canciller David Choquehuanca, para que cuando intervenga, no haya obstáculos en el Ministerio de Gobierno, despacho del que depende la entidad policial.

En su evaluación, Villena quiere establecer si las actitudes violentas de los uniformados tienen que ver con la malla curricular de la Policía, con la actividad eventual de capacitación o, "de pronto, son hechos que responden a otro tipo de motivaciones que no están dentro de la formación policial".

Este diario consultó a tres policías de baja graduación, en distintos sectores, sobre los cursos que pasaron. Ellos aseguraron que no existían materias curriculares que enseñen a torturar o a ser torturados, como los casos que se denunciaron.

Sin embargo, refirieron castigos irracionales y "bautizos" que atentaban contra sus derechos humanos. "Dependiendo del instructor, hasta se reciben palazos por una indisciplina", contó uno de ellos. Otro comentó que "en el primer semestre nos bautizan hasta con una semana de ejercicios físicos duros. Y si no pasamos esa prueba, no nos consideran alumnos de la Escuela".

Según el mayor Armando Moscoso, jefe del Instituto de Investigaciones en Ciencias Policiales de la Universidad Policial (Unipol), la Policía forma personal para salvar vidas y los bienes de las personas. "La instrucción es rígida, sin necesidad de ser violenta".

Nina reveló que en la institución no se realiza ningún test psicológico a los postulantes. Villena sostuvo que "esa es una señal gravísima. Un perfil psicológico para saber el temperamento de los aspirantes es fundamental y si eso se obvia, entonces ¿a qué gente se está aceptando en esta institución?".

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En la gestión 2004, el entonces defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, realizó un informe sobre la formación policial para la vigencia de los derechos humanos. Indicó que se constató que para castigar algunas formas de indisciplina y para el entrenamiento, aún no se superó el uso de la violencia, "un método que está reñido con el respeto a los derechos humanos".

En el documento, que lo redactó a base de cerca de 500 entrevistas a alumnos de la Policía, lamentó la existencia de grupos de poder en la Academia y las visiones distorsionadas sobre las diferencias que facilitan prácticas discriminatorias y la violencia.

Recomendó la elaboración, dentro de la Academia, de un reglamento que norme el "boletaje" (boleta de infracción) que regule las conductas y establezca parámetros "de lo permitido y lo no permitido" para el estudiante que aspira a ser policía.

Respecto a la instrucción física, exhortó a que los ejercicios físicos extras pierdan el carácter de castigo. "Es importante controlar y frenar estas formas de abuso y sancionarlas", señaló.

Acerca de los temas académicos en la formación policial, instó a tener en plena vigencia la enseñanza de los derechos humanos como parte del currículo de la formación policial.

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