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Benjamín Chimoy: ‘Los convenios entre países se firman en función del Estado, no del Gobierno’

A dos semanas de realizarse el gabinete binacional Bolivia-Perú, el embajador de ese país habló con La Razón sobre el avance de los acuerdos suscritos en 2015 y la proyección para esta gestión. El evento se realizará en Sucre, donde el presidente Evo Morales firmará una nueva declaración con el saliente Ollanta Humala. Según Chimoy, la transición al nuevo gobierno no deberá afectar los convenios de cooperación que ejecutan ambos países en virtud al gabinete.

Político. El Embajador de Perú recibió a La Razón en su residencia para conversar de la agenda bilateral.

Político. El Embajador de Perú recibió a La Razón en su residencia para conversar de la agenda bilateral. Luis Salazar.

La Razón (Edición Impresa) / Luis Mealla / La Paz

00:00 / 08 de mayo de 2016

Entre el 22 y 24 de mayo, los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Perú, Ollanta Humala, junto con sus ministros sostendrán un encuentro en Sucre, en el marco del segundo gabinete binacional.  El embajador peruano en el país, Benjamín Chimoy, explicó a La Razón que el evento servirá para evaluar el avance de los 90 compromisos suscritos entre ambos países y precisó que existe un principio de continuidad de esos acuerdos porque se los firmó en función de los intereses de los Estados y no de los gobiernos. Chimoy descartó así que varios proyectos queden rezagados debido a que Humala está a punto de dejar el cargo. El 5 de junio habrá una segunda vuelta electoral en su país, en la que se enfrentarán Keiko Fujimori y Pedro Kuczynski. Uno de ellos reemplazará al actual Mandatario desde el 28 de julio, la fecha del aniversario de Perú.

Con Humala se avanzó, en 2015, en cuatro grandes ejes: medio ambiente y recursos hídricos transfronterizos; seguridad y defensa; desarrollo económico, políticas sociales y el fortalecimiento institucional, además de la infraestructura para la integración y el desarrollo.  El embajador se refirió también al Protocolo de Ilo, firmado con Bolivia en 2010, que ofrece facilidades portuarias al país por 99 años, y abrigó esperanzas de que el Congreso peruano avance en la ratificación del documento.

— ¿Cuál es su análisis sobre la actual relación bilateral?

— La relación está en un momento muy positivo, con una agenda bastante amplia e intensa de trabajo y las relaciones bilaterales tienen hacia el futuro una proyección importante en varios aspectos. Éstos han contribuido al primer gabinete binacional que hubo en 2015 en Perú. Ese es un mecanismo que lo promueve Perú con los países vecinos cuando existen las condiciones para ello.

— ¿El cambio de Gobierno puede afectar la relación bilateral y los compromisos asumidos en gabinetes binacionales?

— Creo que eso no va a afectar mayormente la relación bilateral, sino más bien en sentido positivo, porque existen para ambos países intereses fundamentales (...). Es decir, hay asuntos y temas que interesan a los dos países que están más allá de las administraciones de cada gobierno; obviamente, cada gobierno impone un tónica o un estilo de prioridades, pero hay temas que son fundamentales en la relación de dos países vecinos.

— ¿Qué temas, por ejemplo?

— Hay temas como el lago Titicaca. Eso no va a cambiar cualquiera sea el gobierno en Perú o en Bolivia, los intereses son fundamentales para ambos países, la preservación del lago, de los ríos, éstos y otros temas son importantes para los países y para los pueblos, más allá de los gobiernos.

— ¿Qué otras prioridades hay?

— Hay varios aspectos que se han ordenado de manera metodológica en el primer gabinete en cuatro grandes pilares (...). Por ejemplo, se pone mucho énfasis en la contaminación en el río Suches por la minería ilegal e informal, que no cumplen con los requisitos medioambientales, lo que afecta a la ganadería y la agricultura. Hay temas también de seguridad que son de mayor importancia en la frontera común, hemos visto que en la última década han proliferado mucho los ilícitos transnacionales como el narcotráfico, la trata de personas, la tala ilegal, el contrabando, tráfico de armas, la minería ilegal, ilícitos que ocurren en la frontera, donde se debe actuar de manera coordinada, complementaria y conjunta para hacerle frente. En la lucha contra el narcotráfico se han realizado operativos conjuntos, uno grande fue en agosto y se está fijando fecha para un nuevo gran operativo, y otros operativos menores e intercambio de información e inteligencia. Esto se va a sofisticar mucho más a lo largo de los años y a raíz de los acuerdos que se siguen suscribiendo entre ambos países.

— Si bien en 2015 se trabajó en cuatro áreas, ¿en el nuevo gabinete habrá nuevos ejes?

— Van a ser los mismos cuatro ejes, pero se está conversando en la posibilidad de ampliar quizá uno más. Lo importante es que los ejes no varían, lo que se busca es que los contenidos de esos ejes tengan acciones concretas conjuntas que sean revisables y mejorables cada año. Todo es un proceso evolutivo, y lo más importante de esto es que las declaraciones políticas se conviertan en acciones concretas y que esas acciones sean controladas y revisadas cada año para rendir cuentas a los presidentes en los siguientes encuentro binacionales.

— ¿Qué otros temas han tenido avances importantes?

— En lo económico-social, respecto a la lucha contra al contrabando, y en la interconexión física y energética se avanzó de manera importante. También en la iniciativa boliviana del tren bioceánico se ha avanzado, hay interés de la parte peruana. Se dio ya la buena pro en el lado peruano para los estudios de viabilidad del proyecto que impulsa Bolivia.

— ¿Qué importancia le asignó su gobierno a esta propuesta?

— Perú ve con interés el proyecto, pero deben realizarse estudios de preinversión. Una infraestructura de gran envergadura como ésta no se hace por razones políticas, sino por razones técnicas. Muy bien, es un tren, pero hay que saber qué va a llevar y traer ese tren (...). Entonces, para el lado peruano se ha dado la buena pro a una empresa que hará el estudio en la parte peruana, por ejemplo, cuánto costará y en función de eso se verá si es conveniente hacer ese gasto y si será rentable.

— ¿La transición de gobierno puede afectar el avance del proyecto férreo bioceánico?

— Ése no es propiamente un tema político, sino más un sustento económico, si es un proyecto de una real interés de los países, estoy seguro —por supuesto eso dependerá del nuevo gobierno— que será visto de la misma manera. Existen intereses en la continuidad de los grandes proyectos, obviamente quedará a criterio del nuevo gobierno, pero si existe la conveniencia seguramente se va a continuar.

— El Protocolo de Ilo aún está pendiente, ¿es posible que lo ratifique el actual Congreso?

— Podría aprobarse, lo que pasa es que la agenda del Congreso es muy intensa, hay temas como el debate de la designación del Defensor del Pueblo peruano y eso acapara mucho tiempo y se convierte en un tema prioritario para la política y eso es lo que va retardando otros temas.

— ¿Esto se conversó en el primer gabinete binacional?

— Sí, y está en la Declaración de la Isla Esteves como una expresión de la importancia que tiene el ratificar este convenio, pero existe la separación de poderes y es un tema autónomo del Congreso.

— Con la transición de gobierno y las nuevas autoridades legislativas de Perú, ¿este acuerdo puede volver a fojas cero?

— No, los convenios que firman los países los firman en función del Estado, no del Gobierno; éste es un principio de derecho internacional; los convenios permanecen vigentes, porque el comprometido es el Estado, no el Gobierno.

— ¿Habló de esto recientemente con autoridades de Bolivia?

— Lo hemos conversado, pero como le repito, es un asunto del Congreso. Habrá que esperar, quizá el que Bolivia dé algunos pasos en la ejecución de los convenios de 1992 pueda ser una señal importante para los congresistas en Perú, de que efectivamente hay una voluntad por parte de Bolivia de ejecutar esos convenios.

— ¿Qué ajustes se deben hacer al Tratado de Extradición?

— Hay demoras en los trámites de extradición, hay que actualizar eso en función de las nuevas instituciones en ambos países (...). Básicamente, hay una voluntad de agilizar esos convenios de extradición, hacerlos más eficientes.

— Aparte de ese tema, ¿podrían ajustarse otros tratados?

— Hay varios proyectos que podrían suscribirse en el segundo gabinete. Le estoy hablando de casi una docena de tratados que podrían suscribirse que no los puedo anunciar todavía porque están en proceso, referidos a problemáticas bilaterales. No son (acuerdos) solo para hacer frente a las amenazas, sino también para incentivar el comercio, para eliminar obstáculos que en el intercambio en la frontera, en el transporte y en otros temas más aún están en análisis.    

Perfil

Nombre: Benjamín Chimoy Arteaga

Nació: Lima,  08-09-1952

Profesión: Diplomático

Cargo: Embajador de Perú en Bolivia

Diplomático de carrera

Diplomático con 37 años en actividad. Graduado en la Academia Diplomática de Perú. Fue director y coordinador de asuntos políticos de la Cancillería de su país y jefe de la sección de los asuntos con la OEA, Unasur, Sudamérica, América Central y el Caribe y América del Norte, poco antes de llegar al país. En el exterior, fue funcionario en las embajadas de Perú en México, Yugoslavia, Bolivia y Alemania. Estuvo a cargo del Consulado General en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y Zurich (Suiza).

Formado en Ciencias Políticas, tiene maestrías en Derecho de los Tratados y Comercio Exterior sobre el Sistema General de Preferencias (SGP) en la Unctad en Austria.

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