Nacional

‘Haremos campaña internacional por el acullico’

David Choquehuanca - El Canciller defiende el acullico, o masticado, de la hoja de coca a nivel internacional porque no quiere ir en contra de la cultura ancestral que tiene Bolivia. Exige respeto de los demás países, especialmente de las Naciones Unidas, y de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes. Asegura tener sustento legal y apoyo moral de  la comunidad internacional para cambiar  la prohibición del acullico fijado en la Convención de Estupefacientes de 1961.

Autoridad. El canciller David Choquehuanca está seguro de que Bolivia obtendrá apoyo para que prospere su denuncia ante la Convención de 1961 en defensa del acullico.

Autoridad. El canciller David Choquehuanca está seguro de que Bolivia obtendrá apoyo para que prospere su denuncia ante la Convención de 1961 en defensa del acullico.

La Razón / Miguel A. Melendres / La Paz

02:47 / 16 de enero de 2012

— ¿Por qué Bolivia ha recurrido con más fuerza a la defensa del acullico en las Naciones Unidas?

— Es que la JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes), organismo que tiene la responsabilidad de vigilar el cumplimiento de la Convención de 1961 (sobre estupefacientes), todos los años hace un informe donde advierte a todos los países de que Bolivia está violando una Convención. Eso sucede todos los años. El incumplimiento de una Convención, después, nos puede traer consecuencias. Los estados pueden adoptar ciertas medidas que pueden perjudicar al país.

— ¿Bolivia tendrá que ir a las Naciones Unidas a explicar el motivo de su reserva?

— Vamos a ir y estamos obligados a hacer una campaña internacional (por el acullico). Las mismas NNUU necesitan conocer los puntos de vista, las justificaciones, las fundamentaciones para tomar una posición. Hay varios países de Europa que nos han recomendado que hagamos una gira para explicar sobre la hoja de coca. Necesitan saber más sobre este vegetal, que tiene cualidades alimenticias, medicinales y la usamos dentro de nuestras prácticas espirituales.

— ¿Cómo fue que Bolivia llegó a denunciar la Convención?

— No teníamos otra opción. En 2009 el presidente Evo Morales solicitó una enmienda para corregir el error de prohibir el acullico, pero fue objetada por 17 países en 2011. Considero que en esto ha habido posiciones políticas de algunos estados que han objetado la aplicación de la enmienda. Nuestra Asamblea Legislativa elaboró una ley para que nosotros nos salgamos de la Convención, con una denuncia, antes del 1 de julio que surtió efecto después de seis meses, es decir, el 1 de enero de 2012. El 28 de diciembre, el Presidente solicitó su readhesión a la Convención de Naciones Unidas con una reserva sobre nuestra práctica ancestral del acullico. Solicitamos nuestra adhesión porque no es nuestra intención estar fuera de la Convención, queremos ser parte de ella.

— ¿Qué bases tiene Bolivia para sostener su defensa del acullico de la coca?

— Primero, hay que hacer notar que hay una contradicción entre las Convenciones de 1961 y 1988. La del 61 prohíbe el masticado de la hoja de coca y, por otro lado, la del 88 permite los usos tradicionales, donde se pueda demostrar evidencia histórica. Nosotros podemos demostrar mil evidencias históricas. Hasta las piedras están acullicando. Hay fotos de Tiwanaku donde las piedras están con su hoja de coca, acullicando.

— ¿Hay sustento de otros documentos para esta defensa?

— En la carta de adhesión sostenemos que hay reconocimiento a la hoja de coca y sus prácticas tradicionales, ancestrales y medicinales en cada una, por su parte, como la Declaración de las NNUU sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada en 2007; la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (2005); el Convenio 169 sobre los Pueblos Indígenas, Tribales y Países Independientes de la Organización Internacional del Trabajo (1989); la Declaración de la Unesco en favor de la Cosmovisión del Pueblo Kallawaya como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad (2003); y el Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas en su 8° y 9° periodo de sesiones entre el 2009-2010, entre otros.

— ¿Cuál es el fondo de esta denuncia?

— Lo que estamos pidiendo es que no podemos prohibir el masticado de la hoja de coca en nuestro país, ni ir en contra de nuestra cultura. Un pueblo que no hace respetar su cultura está predestinado a perecer. Un árbol sin raíces se muere y la coca es parte de nuestras raíces culturales. Tenemos la obligación, pienso que ningún boliviano va a permitir que se atente contra nuestra cultura. Nosotros (como Bolivia) no queremos afectar el espíritu de la Convención, como han querido interpretar algunos países. Lo único que pedimos con la solicitud de enmienda es que Naciones Unidas pueda corregir esta injusticia.

— Algunas autoridades de la JIFE visitaron Bolivia, ¿de qué hablaron con el Gobierno?

— Les aclaramos que la Convención de 1961 establece que está permitido el uso de la hoja de coca cuando se trata de fines medicinales y científicos. Les dije que yo utilizo la hoja de coca con fines medicinales, así como muchas familias. Acullico cuando tengo dolor de estómago y eso no me lo pueden prohibir. Hay muchas contradicciones en las actitudes que toman los de la JIFE. Consideramos que ese organismo necesita tener mayor información.

— ¿Bolivia tiene que esperar que los 184 países miembros decidan si vuelve a la Convención o la rechazan con la enmienda?

— La readhesión ya no depende de nosotros, tenemos que esperar un año para que los países miembros de la Convención puedan manifestarse. Pero tenemos la esperanza de que los estados nos permitan ser parte de la Convención.

— ¿Tendremos éxito?

— Pienso que nos va a ir bien porque los países saben que tenemos nosotros la razón. Varias naciones europeas nos han recomendado que hagamos una campaña para hacer conocer esta realidad porque se desconoce.

— ¿Bolivia está fuera todo este año de la Convención?

— Nuestra ley dice que el Estado Plurinacional de Bolivia, en el marco de su Constitución Política del Estado, cumplirá plenamente con los términos acordados en la Convención Única de Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961, la misma que fue enmendada por el Protocolo de 1972, hasta que entre en vigencia la nueva adhesión. Es decir que, según los términos de esa Convención, vamos a esperar un año para que los países se puedan manifestar. Son más de 60 que tendrían que pronunciarse en contra.

— ¿Qué pasará si no hay respaldo de los Estados a Bolivia?

— Hay varias declaraciones internacionales de respaldo a Bolivia, como la Cumbre de Mercosur de 2009, que reconoce que el masticado de la coca es una manifestación cultural, ancestral del pueblo de Bolivia que debe ser respetado por la comunidad internacional. No estamos solos. También se han manifestado los países de Unasur; de la Cumbre de América del Sur-África; de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobiernos; de la Comunidad Andina, de las visitas bilaterales de diplomáticos, así como de las 119 naciones de los Países No Alineados. Por eso, tenemos la esperanza de que la comunidad internacional va a permitir que Bolivia pueda ser miembro de la Convención, pero con la reserva que defiende nuestra cultura.

— ¿Cuál será el método que utilizará el Gobierno?

— Haremos una gira por Europa. Pero ya nosotros, permanentemente, todas nuestras misiones aprovechan todo encuentro, como cumbres internacionales. Hay hasta declaraciones firmadas por los presidentes. Nosotros planteamos, exponemos y después ellos toman una decisión. Además, estamos elaborando un material didáctico donde haya toda la información sobre la coca, muy amplia donde seguramente participarán las mismas organizaciones con algunas entrevistas.

— ¿Desde cuándo empezará la gira que usted anuncia?

— Nosotros estamos en trabajo permanentemente, no estamos descansando. Cuando voy a algún viaje o lo hacen nuestros altos funcionarios, estamos planteando el tema. No es una gira específica para este cometido. Yo tengo varios visitas pendientes como a Vietnam, Sudáfrica, Corea del Sur, India y en todos estos viajes abordamos temas bilaterales y multilaterales. Uno de los temas es éste, el de la hoja de coca.

— ¿Se llevará la hoja sagrada a los países?

— Sí, además, en nuestras embajadas, instaladas en todos los países amigos, tenemos la hoja de coca y la invitamos. Muchos saben que no es dañina.

— ¿Y cómo trasladan la coca? ¿Acaso dentro de la maleta diplomática?

— La hoja de coca se traslada solita, es mágica. La maleta diplomática no es para eso, su uso está reglamentado. Yo no llevo, pero cuando viajo, me esperan con la hoja de coca.

— ¿Preocupa al Gobierno de que se reduzca el apoyo económico de algunos organismos porque Bolivia no está dentro de la Convención?

— Hasta ahora no lo he visto en ninguna de las conversaciones que tengo con algunas autoridades, ministros, cancilleres o altos funcionarios. La misma organización de Naciones Unidas ha manifestado que nosotros hemos encontrado una forma creativa de una salida a este problema y que estamos haciendo uso.

— ¿Qué esperan de la posición de Estados Unidos?

— Estados Unidos ha hecho declaraciones en medios de comunicación que ellos respetan el acullico. Esperamos que sean consecuentes con la posición que han sustentado sus autoridades. Lo único que pedimos nosotros es que se nos permita acullicar, ejercer nuestra práctica ancestral que está en la misma Convención. Sería un error histórico si el acullico se prohíbe.

— ¿Cómo percibe usted a la comunidad internacional sobre la coca y el narcotráfico en Bolivia?

— Lamentablemente la comunidad internacional necesita mayor información sobre nuestra hoja ancestral. En Brasil estuvimos con la hoja de coca y luego de que apenas se metieron a la boca una hoja, ya querían volar (risas).

— ¿Quizás es por desconocimiento?

— Hay desconocimiento. Por eso es muy importante que la Organización Mundial de la Salud (OMS) pueda difundir las investigaciones que se han realizado sobre la coca y sus beneficios. Queremos que la OMS realice o, en su defecto, acompañe una investigación científica sobre los beneficios y cualidades alimenticias y medicinales de la hoja de coca.

Perfil

Nombre: David Choquehuanca

Nació: 07-05-1961

Profesión: Pedagogo

Cargo: Canciller de Bolivia

Experto en la cultura indígena

Nació en la comunidad de Cota Cota Bajo (Huarina, provincia Omasuyos del departamento de La Paz). En la década de los 80 comenzó a participar en procesos sociales y políticos. En La Paz, estudió en la carrera de Filosofía de la Escuela Normal Superior Simón Bolívar. Empezó a apoyar a las organizaciones del movimiento campesino. Especializado en derechos de los pueblos indígenas, en 1985 accedió a una beca para estudiar en la Escuela Nacional de Formación de Cuadros Niceto Pérez, en Cuba. Fue asesor de diputados indígenas. En 1990 efectuó un posgrado de Historia y Antropología en la UMSA. Es Ministro de Relaciones Exteriores desde 2006.

Convenio ignora una costumbre boliviana

El canciller David Choquehuanca lamentó que la Convención Única Sobre Estupefacientes, aprobada por las Naciones Unidas (NNUU) en 1961, haya sido redactada sin conocer las costumbres de las naciones asociadas al organismo internacional. Hace 50 años se aprobó en Nueva York esta norma que incluye una lista donde incorpora a la hoja de coca como un estupefaciente. Además, da un plazo de 25 años para acabar con el acullico. “La Convención ha sido elaborada desconociendo las realidades de nuestros países. En este caso, esta Convención atenta contra la cultura de nosotros los bolivianos”, sostuvo la autoridad.

El Canciller lamentó que el Convenio haya sido ratificado por Bolivia en 1975, durante la dictadura de Hugo Banzer, en un ambiente donde, dijo, no se defendían los derechos e intereses del país. “Por eso en la dictadura de Banzer se ratificó la Convención, sin contemplar ninguna reserva respecto del acullico de la coca. Ahí estuvo el error”, ratificó. Aclaró que después de ese paso, ningún gobierno democrático tuvo el interés de corregir este “error” de la Convención de 1961 y de la dictadura de Banzer.

Choquehuanca recordó que en la Convención de las NNUU contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, aprobada en 1988, se reconoció la dimensión histórica de la coca. Para el Canciller, lo que Bolivia solicitó al practicar la denuncia sobre la Convención (en julio de 2011) y solicitar adherirse con una reserva (29 de diciembre de 2011), es la armonización de la Convención de 1961 con la de 1988.

El artículo 49 de la norma, que fue aprobada en 1961, indica que “la masticación de la hoja de coca quedará prohibida dentro de los 25 años siguientes a la entrada en vigor de la Convención”. Entre tanto, el artículo 14 de la Convención aprobada en 1988, señala que se adoptarán medidas adecuadas para evitar el cultivo ilícito de las plantas que contengan estupefacientes, tales como los arbustos de coca, pero respetando “los usos tradicionales lícitos, donde al respecto exista la evidencia histórica”.

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