Nacional

Indígenas extrañan pescado y la carne roja en su menú

Los marchistas del coliseo de Villa Victoria son trasladados al coliseo Julio Borelli.  Uno de ellos llegó a la ciudad de La Paz con su esposa, cuatro hijos y sus padres

Almuerzo. Un grupo de mujeres prepara la alimentación de los marchistas que demandan carretera.

Almuerzo. Un grupo de mujeres prepara la alimentación de los marchistas que demandan carretera.

La Razón / Williams Farfán / La Paz

02:51 / 03 de febrero de 2012

Los indígenas extrañan la carne de pescado y de animales del monte en la dieta a la que están sometidos, y afirman que dependen de la solidaridad de la población. Reclaman apoyo no sólo de la gente, sino también de la Gobernación y de la Alcaldía.

“En nuestro pueblo, cuando  teníamos hambre, podíamos cazar nomás, pero ahora no hay cómo y tenemos que esperar lo que nos llegue”, comenta Ismael Valla, de la comunidad San Juan de Dios. Valla, junto a sus compañeros, está albergado en instalaciones del coliseo Julio Borelli.

Unos duermen sobre colchones, mientras que otros sobre bolsas de nylon. La jornada empieza con el desayuno, que hasta el momento sólo consiste en cocoa, mientras que en el curso de la mañana un grupo de marchistas cocina con los pocos ingredientes con los que cuenta y que empiezan —aseguran— a acabarse.

Marcha “Lo que nos falta es carne roja y de pescado. Por otro lado también nos falta, y quisiéramos que nos ayuden, con azúcar y arroz”, dice el dirigente del Consejo Indígena del Sur (Conisur), Gumercindo Pradel.

Los marchistas llegaron el lunes a la ciudad de La Paz para exigir la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por el TIPNIS. Luego de romper un cerco policial entraron a la plaza Murillo y poco después los dirigentes fueron recibidos por el presidente Evo Morales.

Fueron distribuidos entre los coliseos Julio Borelli y de Villa Victoria, sin embargo ayer todos acordaron concentrarse en el coliseo Julio Borelli.

Varios marchistas expresaron escuetamente a La Razón que extrañan la carne, principalmente de animales del monte, y de pescado. “Vivimos cerca de ríos y estamos acostumbrados a pescar y comer carne de pescado”, afirma un marchista, que prefiere guardar su nombre en reserva.

Pocos indígenas son los que se animan a hablar con los periodistas; la mayoría explica que cualquier pregunta debe hacerse a sus dirigentes. Pradel informa que tienen poco arroz y verduras, por lo que piden a la Gobernación y a la Alcaldía solidarizarse con los marchistas. Valla llegó con gran parte de su familia. Lo acompañan su esposa, cuatro hijos y sus padres. “La alimentación  está bien nomás, pero nos falta carnecita”, manifiesta.

Superan diferencias y se concentran en un lugar

A raíz de los problemas surgidos el miércoles entre los indígenas albergados en el coliseo Julio Borelli, la dirigencia del Consejo Indígena del Sur (Conisur) decidió que el grupo de Villa Victoria se una a los que están en el Julio Borelli. El dirigente Gumercindo Pradel informó que los problemas surgieron por intereses personales de dos dirigentes.

“Estos dirigentes no dejaron salir a sus compañeros del coliseo de Villa Victoria para bajar al centro de La Paz y participar en el acto preparado por la visita del presidente Evo Morales a los marchistas del coliseo Julio Borelli”, explicó Pradel, quien aseguró que las diferencias fueron superadas y decidieron que todos permanezcan en el coliseo del centro de la ciudad.

“No hubo tantos problemas, ya que hemos llegado a un entendimiento, y nadie se irá sin que se anule la ley corta de protección del TIPNIS. Hay dirigentes que estaban manejando mal a los de San Ignacio de Moxos”, insistió Pradel sin dar mayores detalles de lo sucedido.

Aidé Velásquez, médica del Servicio Departamental de Salud (Sedes), informó que dos brigadas atienden a los movilizados que en su mayoría están con resfríos a causa del clima. “Lo que nos preocupa son los niños, la mayoría de las personas están resfriadas. Además, tienen dolores musculares”.

Oposición critica acciones del Gobierno

La oposición pide al presidente Evo Morales respetar la ley corta de protección del TIPNIS, mientras que disidentes del oficialismo ven “un vacío ético” e intereses por dividir a las organizaciones indígenas en este caso.

El dirigente de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, exigió a Morales respetar la ley que prohíbe la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos por el parque. “No se puede negociar la Constitución, no se puede negociar la Pachamama”, sostuvo el líder político.

La diputada del Movimiento Sin Miedo (MSM) Marcela Revollo también criticó cualquier intento de modificar la ley corta aprobada como consecuencia de la marcha  liderada por la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB). El vicepresidente Álvaro García cuestionó la posición de Doria Medina y le aconsejó dedicarse a la actividad empresarial. “Un empresario metido en política, no es una buena señal”, expresó.

El exviceministro de Tierras y disidente del oficialismo Alejandro Almaraz declaró a Erbol que hay un “vacío moral” en el Gobierno en torno al accionar  respecto a la carretera por el TIPNIS. Mientras tanto, el también exviceministro Rafael Puente advirtió la falta de una estrategia de resolución de conflictos. Acusó al Gobierno de dividir a sectores. El Consejo Indígena del Sur (Conisur) exige anular la ley corta.

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