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Jerjes Justiniano: 'Mi salida es una mala señal de gobernabilidad que da Áñez'

Se lo considera el “alfil” de la alianza entre la presidenta transitoria, Jeanine Áñez, y el movimiento cívico liderado por Luis Fernando Camacho, que logró la renuncia de Evo Morales. El ahora ex ministro de la Presidencia cree que la Mandataria tiene afanes de participar en las futuras elecciones.

Jerjes Justiniano durante la entrevista, tras su salida intempestiva del gabinete de la presidenta.

Jerjes Justiniano durante la entrevista, tras su salida intempestiva del gabinete de la presidenta. Foto: Luis Gandarillas

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Gómez / La Paz

08:53 / 05 de diciembre de 2019

Molesto. Dolido. Así se escucha a Jerjes Justiniano tras su salida intempestiva del gabinete de la presidenta transitoria, Jeanine Áñez, en medio de denuncias de presión y tráfico de influencias. En esta entrevista, el “alfil” de la alianza de la Mandataria con Luis Fernando Camacho, expresidente del Comité Cívico pro Santa Cruz y pieza clave de las protestas que desembocaron en la renuncia de Evo Morales, señala que no sabe las razones de la decisión, pero sospecha que tras bambalinas están las intenciones de Áñez para ser presidenciable en las futuras elecciones —algo que ella negó—, para las cuales ya se alista precisamente Camacho.

—¿Cuál es su análisis sobre su salida del gabinete ministerial?

—La analizo como una salida sorpresiva, no recibí ninguna comunicación de la Presidenta ni de algún ministro. Desconozco hasta ahora las razones reales.

—Pero hay denuncias contra su persona...

—Dudo mucho de que la razón de la decisión hubiera sido la supuesta presión que tenía ella con relación a algunas denuncias en mi contra, como que un exviceministro fue presionado por el Ministerio de la Presidencia; ello fue rechazado por la Ministra de Comunicación y mi persona, y creo que tienen más valor las declaraciones de dos ministros que la de un exviceministro. Aparte, se decía que había una presunta injerencia en procesos judiciales a mi cargo, cuando fungía como abogado particular. Ninguna de esas presuntas denuncias es formal, se me acusa de uso indebido de influencias, pero nadie me ha denunciado en la vía penal. Lo que había eran comentarios y rumores en las redes sociales, que tampoco creo que tuvieron lugar en la decisión de Áñez, porque obviamente las redes no pueden marcar el ritmo del gabinete. Si es así, eso quiere decir que dentro de poco, cuando empiece la campaña electoral y haya varias denuncias en las redes sociales sobre distintos ministerios, ella va a tener que cambiar ministros una vez por semana. Por eso no creo que las razones hayan sido esas “denuncias”.

—¿Cómo se dio su llegada al cargo? Se dice que fue por su cercanía con Camacho...

—Nunca lo negamos. Yo llego al Ministerio de la Presidencia por invitación de la Presidenta. Ella dijo ayer a un medio de comunicación que nadie le impuso un ministro, es cierto, fueron invitaciones que hizo. Y la que nos hizo fue por la cercanía y afinidad que teníamos con Camacho, porque formábamos parte del movimiento cívico. Recuerdo que en Trinidad (Beni), cuando ella no había viajado aún a La Paz (el martes 12 de noviembre) y era la segunda vicepresidenta del Senado, dijo que iba a aceptar el cargo (de presidenta del Senado y luego presidenta de Bolivia) siempre y cuando cuente con el apoyo del movimiento cívico. Por eso cuando decidió asumir, ella me invitó para que sea parte del gabinete, precisamente por mi cercanía con el movimiento cívico, nunca lo negamos. Me invitó para ser parte del gabinete, preocupada por el tema de la pacificación del país.

—¿Y se puede decir que esto se logró, que es un asunto cerrado?

—Prácticamente en este momento se puede sentir cierta normalidad, pero es porque los movimientos sociales decidieron dar un cuarto intermedio al Gobierno, no suspender las movilizaciones por completo. Logramos esa sensación de pacificación y, al parecer, ahora la Presidenta, como ha visto que todo está normal, todo tranquilo en apariencia, ya ha prescindido de nuestra participación y me pregunto: ¿por qué para designarnos nos convocó e invitó, pero para pedirnos que ya no sigamos no nos dijo nada? Creo que es una falta de respeto.

—Usted habla de móviles políticos para su destitución...

—Por una sencilla razón. Las presuntas razones por las que supuestamente la Presidenta cambia de ministro es porque había presuntas denuncias que circulaban en redes sociales, y no pueden marcar el ritmo del gabinete, por lo tanto creo que es inconsistente el argumento que usó ella. Y como no me ha explicado las verdaderas razones, tengo que empezar a pensar por qué. Y especulo. Al principio, Áñez tenía una finalidad, lo único que quería era asumir la Presidencia y llevar a cabo un gobierno de transición para que haya un proceso electoral transparente. Para ello precisaba un Ministro de la Presidencia que le ayude a pacificar el país para darle gobernabilidad. Ahora, creo que ya tiene una aspiración política, quiere ser candidata.

—¿Cuáles son las señales?

—Ya existe en varios sectores de opinión, inclusive encuestas que la posicionan a ella como presunta candidata, incluso hasta hay un porcentaje de 16% (de preferencia) en una de las encuestas. Evidentemente, si ella va a ser candidata a la Presidencia, ahora precisa el control del Ministerio de la Presidencia, porque ello permite hacer gestión gubernamental, así tiene la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE), que maneja Bs 2.700 millones para hacer campaña, para hacer gestión. Ahora sí no puede tener al ministerio fuera de su control y, por eso, nombró una persona muy allegada a ella.

—¿Me está diciendo que con usted la Presidenta no tenía control del ministerio?

—Sí lo tenía, si se revisa mi intervención en distintos medios, cuando me preguntaban cómo había logrado el proceso de pacificación, siempre fui claro y dije que fue una gestión de la Presidenta y el equipo de ministros. Ella podía haber tenido la suficiente confianza para pedir que trabajemos en coordinación. Pero evidentemente, vuelvo a especular, ella pensó que como el ministro es muy cercano a Camacho, quien dijo que va a ser presidenciable, entonces para qué tener al que va a ser su adversario político en el Ministerio de la Presidencia.

—¿No cree que también pudo influir su declaración de que Camacho sea candidato?

—Creo que no, porque fue una apreciación personal, así como la hice cuando me preguntaron que si ella podía ser candidata y dije que sí. Una cosa es que me pregunten mi opinión y otra mi gestión como ministro; como ministro actué en función de los intereses de la Presidenta, que en ese momento era pacificar al país y darle gobernabilidad.

—Habla de que la Presidenta tiene una mala lectura, ya que solo hay un cuarto intermedio de las protestas, o sea, ¿la pacificación aún está pendiente?

—Sí, sin lugar a dudas. Desde ayer que se supo de mi sustitución, me han llamado casi todos los movimientos sociales con los que me reuní y me preguntaron cuál será la posición del Gobierno. Les dije que tienen que conversar con el ministro. Y estaban preocupados sobre si los acuerdos se iban a venir abajo. Y les recalqué que sigan conversando con el ministro, que sigan en el proceso de pacificación. Pero me dijeron que no tienen ninguna garantía si no respetan su cargo al Ministro de la Presidencia, tras haberlo designado, con apenas 21 días de gestión. Pero les pedí que deberían continuar con esa gestión de pacificación del país.

—¿Su salida es un quiebre con el movimiento cívico?

—No, creo que ha sido una decisión política de Áñez en su afán de postularse como candidata presidenciable. Sí hay una afectación, pero no un quiebre del apoyo del movimiento cívico, porque ello no iba a Áñez, como persona, sino a un proyecto de un gobierno de transición para la electoralización del país, y un gobierno transparente en cuanto a las elecciones.

—Es una mala señal una crisis de gabinete en un gobierno que lleva tres semanas...

—Obviamente, porque esto nos muestra que, además, la Presidenta debió convocar a una reunión de gabinete. El resto de los ministros, ninguno sabía de su decisión. Lo que me dijo anoche el nuevo ministro Yerko Núñez, al reunirme en el despacho del ministerio. “Qué pasó, yo no me enteré de nada”, le dije. “Yo tampoco sabía de nada, yo llegué a una reunión a las 15.00 a Palacio y allí me enteré”, me respondió. Ninguno de los ministros tenía conocimiento, qué garantía tienen que por dos o tres noticias en las redes, a ella se le ocurra cambiar a un ministro. Obviamente que no tienen ninguna estabilidad en el Gobierno y es una mala señal de gobernabilidad que nos ha dado Áñez.

—¿Se siente traicionado en la confianza?

—No, en lo más mínimo, sí me ha faltado el respeto, porque si me hubiese convocado y me decía por qué me cambiaba, es su decisión porque es la Presidenta, pero mínimamente debió haberme hecho conocer algo que hasta el día de hoy desconozco.

Perfil

Nombre: Jerjes Justiniano Atalá

Profesión: Abogado

Cargo: Exministro de la Presidencia

Abogado

Tiene una maestría en Derecho Penal y Procesal Penal, que obtuvo en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno. Es cercano al exlíder cívico Luis Fernando Camacho. Postuló a la Fiscalía General del Estado

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