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Hace 35 años Luis Espinal fue asesinado; su palabra aún pervive

Hoy se recuerda la muerte del sacerdote y luchador por los derechos humanos Luis Espinal a manos de García Meza y Arce Gómez, que hoy están en la cárcel

Portada. En la edición del lunes, después de la muerte, el Semanario Aquí dio la noticia del asesinato de Luis Espinal.

Portada. En la edición del lunes, después de la muerte, el Semanario Aquí dio la noticia del asesinato de Luis Espinal. Fundación Cajías.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar / La Paz

16:00 / 21 de marzo de 2015

¿Qué diría hoy Lucho?, se pregunta Amparo Carvajal, presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de La Paz. Han pasado 35 años desde que los dictadores Luis García Meza y Luis Arce Gómez (sentenciados por ello) le privaron la vida.

La Dirección del Semanario Aquí dejó al sacerdote Espinal poco tiempo para alimentar su pasión por el cine, dejándole un resquicio libre los viernes, describe Alfonso Gumucio Dagrón en su libro Luis Espinal y el cine. Así, el viernes 21 de marzo de 1980, al salir de la redacción del semanario, en la calle Sucre, fue al cine 6 de Agosto.

Los desalmados era el título del filme que vio. Al salir, se encaminó a pie hacia Miraflores. Varios vehículos cuyos tripulantes se comunicaban por radio coordinaban su captura. Carvajal recuerda que se le advirtió que sea más cauteloso porque era sabido que había gente siguiéndolo. Espinal contestaba: ¿Por qué alguien me haría daño?

“Me preguntan por qué lo mataron. Eso es algo que hasta hoy no puedo responder”, dice la exmonja Amparo Carvajal, quien tuvo una estrecha relación con Espinal tanto por ser parte del clero como de la lucha por la defensa de los derechos humanos.

Dolor. “¿Qué diría hoy Lucho? Él respetaba al otro, solo veía la bondad en los demás. Eso significa que él tenía su verdad, pero se preocupaba por conocer y comprender la verdad del otro, respetar la opinión de los demás. Por eso me pregunto: ¿Qué habría dicho hoy Lucho si le dejaban seguir buscando lo bueno en los demás? Por eso me duele mucho que se use su nombre, pues su búsqueda fue la de entender al otro”, se interroga Carvajal.

Ya pasada la medianoche, Espinal tardó cerca de 20 minutos desde el cine hasta el inicio de la Avenida del Ejército, y emprendió la subida que lleva al Laikacota para dirigirse a su domicilio en la calle Díaz Romero.

Estaba a unos 100 metros de su casa cuando un jeep Toyota le cerró el paso. Del vehículo bajaron los agentes de la inminente dictadura de García Meza, que estallaría en julio. Los paramilitares lo golpearon e introdujeron al vehículo, relata Gumucio. A cada golpe, les pregunta a sus torturadores: ¿por qué? ¿Qué quiere decir “Lucho vive”?, se cuestiona Carvajal. “Sus escritos y oraciones dicen: hay que buscar la bondad y la verdad en el otro”, se contesta.

A partir de la captura de Espinal, “todo eran conjeturas espantosas, basadas en ciertos testimonios y en los informes de los médicos que practicaron la autopsia”, escribe Gumucio. Los signos de tortura eran evidentes para quienes vieron su cuerpo semidesnudo en San Calixto, entre ellos para la misma Amparo Carvajal. Sus restos tenían más de una docena de heridas de bala.

Gumucio registra la asistencia de decenas de miles de personas al entierro de Luis Espinal. La Cinemateca tiene un rollo de celuloide del sepelio. En él se puede ver, en el rostro de los miles de asistentes, la consternación. Se observa cómo cargan el ataúd y en calles del casco viejo van bajando por el medio de un pasillo que forma la multitud ubicada a uno y otro lado de las aceras. En determinado momento, la cámara gira y enfoca a los asistentes y, por unos instantes, se ve entre el público a Marcelo Quiroga Santa Cruz, con la vista fija al paso de los dolientes que cargan a Espinal.

Desde la muerte de Lucho, nada sería igual, la izquierda se enfrentaba a militares dispuestos a matar hasta a un sacerdote. A partir de ese momento sería el miedo, dice Carvajal. ¿Pensaría Marcelo, mientras el video lo muestra observando la caravana fúnebre, que él sería el siguiente? Hay que repetirlo, dice Carvajal, “hoy Lucho nos invita a buscar y respetar la verdad del otro”.

Actos en memoria de Luis Espinal

Concentración

Hubo una concentración en la Cruz de Luis Espinal organizada por la parroquia Cristo Obrero de Achachicala, en la que participó la APDHLP dirigida por Amparo Carvajal.

Homenaje

El Senado nacional otorgó a Espinal la condecoración póstuma “Ana María Romero de Campero”.

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