Nacional

Palmasola alberga al 50% de los niños que viven en penales del país

Cárcel. De los 1.500 menores que están en las prisiones, 752 están en Santa Cruz

Precariedad. El interior de la penitenciaría cruceña de Palmasola.

Precariedad. El interior de la penitenciaría cruceña de Palmasola.

La Razón / Iván Condori / Santa Cruz

02:47 / 19 de noviembre de 2012

En todas las cárceles del país, Régimen Penitenciario contabilizó la existencia de 1.500 niños que se ven obligados a vivir con sus padres, que purgan condenas. De ese total, Palmasola alberga a 752 (50,13%) infantes, seguido por todos los penales de La Paz con 250 menores. El director nacional de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, informó que en las cárceles de todo el país hay alrededor de 1.500 niños que viven con alguno de sus padres.

La directora departamental de Régimen Penitenciario de Santa Cruz, Vanesa Gómez, reportó que en Palmasola habitan 752 niños. De ellos, detalló la autoridad, 376 son menores de cero a cuatro años; 214 infantes tienen de cinco a seis; y 162 están entre los siete y diez años. En el caso de Santa Cruz, de acuerdo con la información proporcionada por la Dirección Departamental de Régimen Penitenciario, Palmasola alberga a un total de 4.865 internos, de ellos, 4.318 son varones y 547 mujeres. A esta cifra se suman los 752 niños que representan el 15,45% de la población penal.

Defensor. El representante departamental de la Defensoría del Pueblo, Hernán Cabrera, expresó su preocupación por la gran cantidad de niños y niñas que viven en las cárceles junto a personas que han cometido delitos. Esta situación pone en riesgo el crecimiento de este segmento de la población que está privado de un ambiente sano y saludable, sostuvo la autoridad.

A criterio del representante defensorial, “las niñas que viven dentro de las cárceles corren el gran riesgo de ser violadas por los reclusos, por la inexistencia de seguridad”. Cabrera adelantó que trabaja un proyecto para reducir la población infantil que vive en el penal con sus progenitores. A esta iniciativa se sumó la Dirección Penitenciaria de Santa Cruz, adoptando un control estricto para evitar el ingreso de menores.          

Según las autoridades penitenciarias, los menores de edad que habitan en las cárceles sólo salen de estos recintos para asistir a las escuelas que, en su mayoría, están en la misma zona para facilitar su retorno. Gómez manifestó que es muy difícil separar a los niños de sus progenitores y por ello se permite que los pequeños permanezcan en las penitenciarías junto a sus padres, que cumplen una condena o se encuentran con detención preventiva.    

“Nosotros, que a diario vivimos la realidad de los padres e hijos, somos conscientes de lo importante que es que los chicos estén ahí, para que no se rompan los lazos familiares, porque una vez que se desvinculan de sus progenitores, presentan traumas psicológicos y trastornos emocionales, y eso repercute en el desarrollo psicosocial del niño”, indicó Gómez.

Norma. La Ley de Ejecución Penal y Supervisión establece en su artículo 26 que los hijos de los internos que tengan menos de seis años podrán permanecer en el establecimiento penitenciario, siempre que el progenitor privado de libertad sea el que tenga la tutela del menor.

Llanos explicó que hay casos en los que la familia entera está en prisión por la Ley 1008 y no tiene quién custodie a los infantes. En esos casos, añadió, los niños tienen que estar necesariamente cerca de sus padres. Sin embargo, hizo notar que hay casos en los que los pequeños llegan hasta las cárceles junto a un pariente para visitar a sus progenitores y, una vez allí, deciden quedarse.

Cabrera adelantó que, a iniciativa de la Defensoría del Pueblo, se conformó un comité interinstitucional en coordinación con el Servicio de Políticas Sociales (Sedepos), la Dirección Departamental de Régimen Penitenciario, la Dirección de Establecimientos Penitenciarios, la Defensoría del Menor del municipio, la Pastoral Penitenciaria y los centros de acogida de la niñez, para trabajar en la salida progresiva de los menores.

Penal en la localidad de Montero

Prisión

La Dirección Nacional de Régimen Penitenciario (DNRP) inauguró el domingo 11 la cárcel de Montero, en el departamento de Santa Cruz. Ese recinto tiene capacidad para albergar a los 170 reclusos que se encuentran hacinados en la carceleta de la capital norteña.  

Inmueble

El recinto carcelario está construido sobre una superficie de cuatro hectáreas. Tiene 48 celdas para acoger a más de 300 personas. La inauguración de la obra estaba prevista para septiembre, pero el retraso en los trabajos postergó la apertura hasta noviembre. Se prevé el funcionamiento de la nueva cárcel —ubicada en el camino a Okinawa, a 17 kilómetros de Montero— a partir de enero de 2013.

Impedirán ingreso de infantes

Desde enero de 2013 impedirán el ingreso de niños a las cárceles del país, en el marco del Reglamento General de Régimen Penitenciario, aprobado por el Gobierno en septiembre. La directora departamental de Régimen Penitenciario, Vanesa Gómez, adelantó que el nuevo interno que ingrese a Palmasola con detención preventiva o sentencia ejecutoriada, a partir del 1 de enero de 2013, será notificado con una resolución del Consejo Penitenciario que prohíbe el acceso de sus hijos y esposas; la restricción es a convivir dentro de la cárcel y no así a las visitas.

“Los nuevos internos firmarán este compromiso bajo la previsión de ser sancionados administrativamente en caso de incumplimiento”, manifestó Gómez y luego aclaró que la norma se ejecutará en el futuro y no afectará a los niños que actualmente viven en Palmasola.

Intento fallido de desalojo

En 2011, el exdirector de Régimen Penitenciario, Jorge Sueiro, expresó su intención de trabajar con organismos específicos para la niñez para evacuar a niños de las cárceles, pese a la resistencia que puedan ejercer los padres de familia que están presos. “Ellos (los internos) dicen ‘el niño está ahí para no romper el vínculo familiar’, pero eso tiene un alto costo”, señaló, luego de que en Palmasola lincharon a un reo acusado de violar a hijas de reclusos.

La población carcelaria

Según datos de la Dirección Nacional de Régimen Penitenciario, la población penal subió a más de 13 mil presos. De esta cantidad, alrededor del 84%, unos 11 mil internos, son detenidos preventivos que no cuentan con sentencia ejecutoriada, mientras que el resto ya cumple una condena. Con el fin de reducir la cantidad de reclusos, en el Gobierno promueven la aprobación de una ley de indulto para “primerizos” y personas de la tercera edad.

Más presos en San Pedro

La Dirección de Régimen Penitenciario, en el caso específico del penal de San Pedro, evidenció un incremento ascendente de internos en los últimos cinco años. Si bien en 2007 se sumaron 34 personas a la población de esta cárcel, en 2008 fueron 107; un año después la cifra se duplicó (214). Entre 2010 y 2011 aumentaron 1.014 privados de libertad y en lo que va del año sumaron otros 789, según sus datos estadísticos a octubre de 2012.

Campaña por los niños

“Visitar el penal de San Pedro me impactó mucho y me indignó el ver tanta injusticia. Hay niños que comen una vez al día, no saben lo que es papel higiénico, se bañan una vez cada dos semanas y no tienen una cama dónde dormir”, afirmó la actriz Carolina Zaballa, quien justificó con esa experiencia el lanzamiento de la campaña “Por un vaso de leche”, para  garantizar ese alimento diario a menores que viven en  las 15 cárceles más grandes del país.

Reos se oponen a que los separen de sus hijos

La oposición tenaz de los padres que purgan una condena en la cárcel de Palmasola junto a sus hijos impidió la implementación del sistema de traslado de los niños del penal a los centros de acogida de la Gobernación cruceña. El director de Política Social de la Gobernación, Duberti Soleto, manifestó que hay una resistencia total de los progenitores a que sus hijos sean retirados de las celdas de presión. “Este tipo de actitud no ha permitido implementar el rescate de los chicos”, sostuvo.

Soleto señaló que, a fin de sensibilizar a los internos sobre los riesgos que corren los niños en el interior de la cárcel, se implementó una escuela de padres a la que asisten cerca de 100 personas.

“Los padres prefieren tenerlos cerca a sus hijos, ellos creen que así están más seguros, pero esto es falso porque están expuestos al peligro constante de los internos que purgan condena por diferentes delitos”, aseguró.

En los últimos meses logramos retirar a 70 niños que ahora permanecen en las casas de acogida de la Gobernación, añadió. “La salida de los chicos se hizo bajo la condicionante de que todos los días ellos los verían”, indicó Soleto. El funcionario sostuvo que actualmente cuenta con dos centros de acogida habilitados para trasladar a los menores. “Las infraestructuras están listas, lo único que falta es que los padres autoricen el traslado”, agregó.

La directora de la Defensoría del Menor del municipio de Santa Cruz, Rosee Valencia, coincidió en señalar que lo dificultoso de trabajar con los niños de la cárcel es la oposición de los padres. Valencia declaró que es muy difícil retirar a los menores de Palmasola porque ni la misma Policía se anima a ingresar a raíz de la falta de garantías.

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