Animal Electoral

Carlos Romero habla con la Chiquitanía; busca el voto

La Razón acompañó al candidato senador de Santa Cruz Carlos Romero a una gira por la Chuiquitanía.

Carlos Romero llega al hostal donde se hospeda en Santa Cruz. Foto: I. Condori.

Carlos Romero llega al hostal donde se hospeda en Santa Cruz. Foto: I. Condori.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Condori / Santa Cruz

09:01 / 01 de septiembre de 2014

No hay nubes en el cielo celeste y las manecillas del reloj marcan las 07.15 del domingo. Se pronostica una temperatura por encima de los 36 grados centígrados en la tierra donde un río de personas aferradas a sus banderas del Movimiento Al Socialismo (MAS) se prepara para inaugurar las casas de campaña de los municipios cruceños de Carmen Rivero Tórrez, Puerto Suárez y Puerto Quijarro, ubicados en la frontera, donde comienza Bolivia, en las siempre colorada tierra chiquitana. Allí, los militantes esperan la llegada de Carlos Romero.

El abogado, quien hasta hace un mes era ministro de Gobierno, quiere convertirse en senador por el departamento de Santa Cruz. Según las encuestas de percepción ciudadana, el gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) lograría en esa región tres de los cuatro senadores. De mantenerse esta tendencia, el MAS marcaría un hito. En la provincia Chiquitos, la agrupación del presidente Evo Morales aún no ha ganado ninguna elección y Romero lo sabe.

Está hospedado en un hostal de Roboré, localidad distante a 420 kilómetros al este de Santa Cruz. Está lejos de las banderas y de los militantes; toma un baño de agua tibia y baja hasta el restaurante para desayunar junto con sus colaboradores más cercanos. Mientras le preparan el menú, revisa su agenda programada para ese día y responde algunos correos que le llegan a su teléfono móvil.

Un jugo de piña, café con leche, panecillos criollos del lugar acompañados por emparedados de mantequilla forman parte del desayuno de Carlos Romero, quien sabe que debe recargar energías ya que se avecina una jornada ajetreada, pues en la agenda figura la visita a tres municipios de la Chiquitanía. Los rayos del sol cobran mayor fuerza con el pasar de los minutos y el movimiento se hace intenso; ya es tiempo.

Romero aborda el vehículo que lo trasladará hasta el aeródromo de Roboré, donde le espera una avioneta privada en la que volará a Puerto Suárez. Durante el viaje está acompañado por el postulante a diputado Roberto Vaca y sus colaboradores que le asisten en las tareas de campaña electoral.

Ya en la avioneta, cuando la nave logra la altura necesaria, recuerda que tiene pendiente la lectura del aún inédito libro Del Estado ficticio al Estado real, recientemente escrito por el coronel Humberto Echalar. Pide un lapicero y una hoja para apuntar lo más relevante del material. “Es que me pidieron que escribiera el prólogo, estoy atrasado, solo falta eso para que entre a la imprenta”, dice sin perder de vista el texto.

Han transcurrido unos 20 minutos de viaje, incluidos en las operaciones de aterrizaje, para llegar a Puerto Suárez. Una vez allí, un vehículo espera para llevar al aspirante al poblado de Carmen Rivero Tórrez, distante a 90 kilómetros. El recorrido por la tierra colorada demora cerca de dos horas. Al final de la ruta, están las banderas, los nuevos y los antiguos militantes del MAS. A pocos metros de la plaza principal se ve a la Desarrollo Rural, Nemesia Achacollo, junto con candidatos y seguidores. Aún son pocos y el clima no es como en las ciudades. Romero se siente cómodo, ya no hay un guardaespaldas ni policías que le cuiden.

Tras descender del vehículo, se entremezcla con la gente; hay aplausos, abrazos, felicitaciones. Es el clima festivo de la campaña electoral en una tierra donde el MAS no ha logrado controlar la Alcaldía; tampoco hay diputados uninominales que hayan sido electos en 2009.

“Me siento más libre sin los custodios, porque uno se ve prisionero, ahora puedo ser yo mismo y tener ner contacto directo con la población, a veces tanta vigilancia nos aleja de las clases sociales, pero qué le podemos hacer cuando las normas son así”, afirma.

Romero conoce de las necesidades de la población de la zona, rica en recursos naturales y poseedora de uno de los bosques secos más extensos de Sudamérica. La ganadería y la producción forestal, además de las actividades comerciales por su vinculación con Brasil, marcan el ritmo de las actividades que se desarrollan allí.

Abogado, investigador en temas constitucionales, problemática agraria e indígena de tierras bajas, analista social, escritor, fue primer asambleísta constituyente de Santa Cruz por el MAS. Dirigió la Comisión de Recursos Naturales Renovables en la Asamblea Constituyente. Entre 1995 y 2000 fue responsable del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social CEJIS-Trinidad, en el que participó en la formulación técnica de 16 demandas de tierras colectivas a favor de pueblos indígenas de la Amazonía y coadyuvó en la elaboración de propuestas de reformas legales sobre derechos indígenas. A fines de 2000 asumió la dirección ejecutiva nacional del CEJIS, para apoyar el proceso de titulación de tierras indígenas y campesinas.

Entre mayo y junio de 2002 acompañó a las organizaciones indígenas y campesinas en la demanda por una Asamblea Constituyente. Fue ministro de Autonomías y de Desarrollo Rural, antes de ocupar la cartera de Gobierno.

Ha pasado el acto proselitista que se desarrolló en la Casa Azul. También ha transcurrido el mediodía. El “ministro”, como le llaman los pobladores, comparte un asado en olla preparado por los lugareños y disfruta de la chicha de maíz, mientras les pide a los dirigentes convertirse en promotores de la campaña; necesita ayuda para vencer a los opositores que tradicionalmente han ganado en esa región cruceña.

 

Ha pasado el acto proselitista que se desarrolló en la Casa Azul. También ha transcurrido el mediodía. El “ministro”, como le llaman los pobladores, comparte un asado en olla preparado por los lugareños y disfruta de la chicha de maíz, mientras les pide a los dirigentes convertirse en promotores de la campaña; necesita ayuda para vencer a los opositores que tradicionalmente han ganado en

esa región cruceña. Desde hace mucho está aleja-

do de su vida privada; prácticamente desde que fue asambleísta para la redacción de una nueva Constitución, la que rige desde 2009. Recuerda a sus tres hijos con quienes acostumbraba pasar los domingos cuando cumplía funciones en el Gobierno. “Es sacrificado el ejercicio de la vida pública, pero la recompensa es haber trabajado a favor de la población. Hay ocasiones en las que existen ventajas cuando uno ha sido autoridad de Estado, más aún cuando se está en una cartera relacionada con la seguridad ciudadana, porque mucha gente me sigue llamando ministro, creo que esto es una ventaja y esperemos que así sea”, dice mientras sonríe.

A esta altura del día, Carlos Romero ya es uno más del lugar; usa un sombrero blanco, una camisa a rayas y un jean azul, siempre mantiene el buen humor. Pasadas las 14.00 abandona Carmen Rivero Tórrez agasajado con gritos de júbilo y ovaciones de la gente.

Acompañado de un asistente y un periodista de L A RAZÓN sube al vehículo que lo espera con el motor encendido para volver a Puerto Suárez. Durante el viaje un ave impacta contra el parabrisas del rodado. ¡Fue un susto! El conductor reduce la velocidad y explica que el incidente no causó daños. Ahora el destino es Puerto Suárez y Puerto Quijarro, donde un grupo de seguidores del partido azul preparó desde temprano un acto público para recibir a los candidatos del MAS; pero antes hay la necesidad de hacer una visita a la gente de la comunidad Guapurú, donde unas 20 personas, en su mayoría dirigentes, comprometieron su apoyo. Ya el sol se ponía de un lado, entonces el postulante a senador vuelve al vehículo para retomar el viaje. La carretera biomecánica luce despejada y permite alcanzar velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora. Romero revisa su teléfono móvil y ve que tiene llamadas pérdidas, entonces empieza a devolverlas. En el ingreso a Puerto Suárez, una caravana de motocicletas y vehículos esperaba a Romero.

Todos llegan para la presentación de los postulantes de la región. Allí no dudó en bailar una pieza al ritmo de la batucada con un dúo de señoritas que animaba la concentración en Puerto Suárez. Cae la noche y aún queda por llegar a Puerto Quijarro, que está a menos de 15 kilómetros. Es tiempo de partir; el viaje dura poco, pero Romero resulta afectado por varias picaduras de mosquitos. Finalmente, la caravana concluye en el casco viejo de Quijarro, que está situado en la frontera con Brasil. El reloj marca las 21.30. Ha sido un día largo y cálido como el resto de las jornadas que vienen hasta el 12 de octubre. El candidato se retira a descansar a una habitación de un hotel de la zona y a recargar energías para el día siguiente.

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