Demanda Marítima

Carlos Mesa: Chile, al tocar el fondo del juicio, vulneró la norma de la Corte

‘La lógica de Chile  es bloquear porque no tiene una voluntad verdadera’

Evaluación. El expresidente Carlos Mesa responde a los periodistas al dejar las instalaciones del Palacio   de La Paz, sede de la CIJ, en la    ciudad holandesa de La Haya.

Evaluación. El expresidente Carlos Mesa responde a los periodistas al dejar las instalaciones del Palacio de La Paz, sede de la CIJ, en la ciudad holandesa de La Haya. AFKA.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar / La Paz

03:47 / 09 de mayo de 2015

El representante oficial de Bolivia para la Causa Marítima, Carlos Mesa, considera que Chile se vio forzado a abordar el fondo de la cuestión de la demanda boliviana en la Corte Internacional de Justicia. Esto tiene dos consecuencias lógicas: primero, que el argumento de que todo acaba con el Tratado de 1904 fue insuficiente para el intento chileno de probar la incompetencia de la Corte y, segundo, que vulneró las normas del Tribunal, que prohíben ese procedimiento en la fase preliminar.

— ¿Cómo evalúa los segundos alegatos de Bolivia en la Corte?

— Me parecieron sólidos y brillantes porque fueron al punto. Primero desmontaron la tesis de Chile de que el Tratado de 1904 sea el principio y el fin de las cosas y que resuelva todas las controversias entre los dos Estados, que  es por lo que Chile pide la incompetencia de la Corte. Nuestros abogados plantearon que el Tratado de 1904 es un punto de referencia después del cual Chile se avino voluntariamente a abrir una negociación que planteaba un diálogo para otorgarnos una salida soberana al mar. En ese sentido respondieron la pregunta del juez Greenwood y lo hicieron en una dirección muy clara: no se puede establecer un momento mágico, un día exacto por una razón simple, porque Chile hizo muchísimos compromisos, todos ellos igual de importantes e igual de válidos, todos ellos enmarcados en la lógica del Pactum de Contrahendo que es el acuerdo entre dos Estados, en este caso, para negociar un futuro acuerdo, no es un juego de palabras.

— Entonces se satisfizo la curiosidad de Greenwood.

— Lo que el abogado Akhavan dijo al juez Greenwood es: Señor juez ésta es una acumulación, una agregación de una sucesión de momentos, cualquiera de los cuales podríamos escoger como fecha que define ese planteamiento, ese compromiso por parte de Chile. Finalmente, se desmontó el argumento de Chile de que 1948 marca un antes y un después, y que todo lo que se hizo después de 1948 no tiene valor, fundamentalmente porque los dos argumentos básicos de Bolivia dentro de los varios que tiene están en 1950 y 1975.

— ¿Cuál es su apreciación sobre el triple bloqueo de Chile, como decía Rodríguez Veltzé, al mar, a la negociación y al acceso a la justicia internacional?

— Coincido plenamente con el planteamiento del expresidente Rodríguez. Creo que en efecto la lógica de Chile es bloquear porque no tiene una voluntad verdadera de negociar, porque estaba muy cómodo en la anterior posición de decir que es un tema bilateral que lo vamos a negociar entre partes. Eso significaba alargar, dilatar, dar vueltas y nunca responder, o responder que no. En consecuencia, la posición de Chile es incómoda ahora porque no le gusta tener que dar explicaciones y quisiera que la Corte no acepte la competencia para este caso. Eso no va a ocurrir, no puede ocurrir porque los argumentos de Bolivia son incontrastables.

— Mencionó a la pregunta de Greenwood, ¿qué es lo aconsejable hacer sobre el hecho de que asesoró a Chile?

— Creo que hay que olvidarse de una posición victimista de parte de Bolivia, creo que Bolivia tiene armas jurídicas extraordinarias, armas morales y legales incuestionables y el papel de los jueces de la Corte es preguntar y eventualmente un juez puede tener una posición ya tomada o una línea favorable a un país o a otro. No hay por qué preocuparse. Vino la pregunta del juez japonés que también nos da una oportunidad de explicar la gran amplitud que tiene el concepto de soberanía entendida como lo plantearemos en el momento de dar la respuesta. En consecuencia, la pregunta del juez Greenwood fue una oportunidad extraordinaria para fortalecer la posición boliviana. Lo que hay que asumir es que nuestros argumentos enfrentan el juicio de 16 magistrados. Estamos hablando de una posición de uno y de una Corte que va a definir y fallar en derecho, en consecuencia a mí no me preocupa en lo más mínimo.

— La segunda pregunta (¿qué se entiende por “acceso soberano”?), como la primera, es de fondo, no responde a una fase preliminar…

— En efecto, y la prueba de que son de fondo es que ése fue un elemento que Chile utilizó para entrar en una acción que vulnera la propia lógica en que planteó su demanda de incompetencia. El reglamento de la Corte establece que el país que hace una demanda preliminar de incompetencia no puede tocar elementos de fondo y gran parte del alegato de Chile fue ir al detalle, al debate de los asuntos de fondo, lo que demuestra dos cosas: la vulneración del reglamento y la falta de solidez del argumento chileno planteando que hay incompetencia de la Corte por el Tratado de 1904. Se vieron obligados a entrar al fondo para tratar de desnaturalizar el texto de compromisos tangibles, serios y oficiales que tuvieron.

— Retrocediendo. ¿Cómo se ha recibido la segunda ronda chilena expuesta el jueves?

— Creo que Chile mostró que no le alcanzaba con el Tratado de 1904, que era una base muy poco sólida, como el intento de descalificar el Pactum de Contrahendo o sus actos unilaterales que se vienen dando desde 1920 (e incluso podríamos incluir el acuerdo de la Agenda de los 13 y la voluntad de empezar la negociación marítima). No hay dónde perderse, Chile no tuvo la consistencia suficiente para que en su réplica pudiera evitar los asuntos de fondo. No pudo evitarlo porque su fundamento estaba claramente descentrado.

— Koh (abogado de Chile) fue de los más duros al sembrar el miedo.

— Como lo dijo el abogado Remiro, Chile viene aquí con una lógica de generar una especie de miedo a la Comunidad Internacional. Tanto la doctora Chemillier como Remiro establecieron con claridad que Bolivia no está cuestionando el Tratado de 1904; Bolivia no basa su alegato en el Tratado; Bolivia, a pesar de que ese Tratado es injusto, lo respeta y lo cumple. Chile no lo cumple, pero ése es otro tema que va a otro tribunal y, en consecuencia, la evidencia de Bolivia de que está en la lógica de respetar el derecho internacional de fronteras desnuda la supuesta amenaza que esta petición tuviera sobre el sistema internacional.

— ¿Qué es lo inmediato para el equipo y para usted?

— Mi trabajo continúa, ahora hay que esperar la decisión de la Corte que se pronunciará a finales de 2015, esperamos que antes de diciembre, lo que no quita la labor de seguir difundiendo nuestra lógica, nuestros argumentos, porque estamos convencidos de que esto es una primera fase. Por lo tanto, el trabajo después de un descanso de unos días va a continuar el segundo semestre. El equipo jurídico tiene que trabajar en estos días en la pregunta del juez japonés y mantenerse a la expectativa de la decisión de la Corte de comunicar cuándo va a hacer conocer su fallo.

— Una pregunta personal, me acordaba del juicio de Tamayo, estos eventos pasan una vez cada 100 años. ¿Cómo se siente experimentarlo?

— Sin duda, una experiencia única, intransferible, que agradezco profundamente, es algo que recordaré toda mi vida, y esto es parte del comienzo de un proceso histórico más largo, estamos convencidos de que éste es el primer paso, que la Corte declarará su competencia y por tanto nos queda mucho camino por recorrer.

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