Demanda Marítima

Chile preparó ocupación al puerto de Antofagasta con red de espías

Chile se preparó para la invasión del Litoral bajo la tesis de su política del siglo XIX: ‘supremacía en el océano Pacífico’. Para ello empleó a varios informantes

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar / La Paz

00:00 / 14 de febrero de 2015

Supremacía en el Pacífico a cualquier costo es el horizonte que se trazó Chile en el siglo XIX. Para ello se montó una red de espías repartidos por todo el territorio boliviano con anterioridad al 14 de febrero, día que se inicia la invasión.

Años antes de 1879, Chile tenía operando una red de espionaje para ejecutar la política expansionista pensada por Diego Portales.

Decenas de espías, muchos amparados en cargos diplomáticos, filtraron información para asegurar que la resistencia boliviana sea mínima. Evaristo Poublete, desde la Empresa de Salitre de Antofagasta, “Agente X”, Salvador Reyes y Matías Rojas, desde el consulado chileno en Antofagasta, serían algunos de los encargados del espionaje, según la investigación de Enrique Vidaurre El Presidente Daza (Biblioteca del Sesquicentenario, 1975).

El Consulado de Chile en Antofagasta fue el centro de la inteligencia chilena que coordinó con Valparaíso. Por ejemplo, uno de los espías, de nombre Y. G. Clavero, avisó una estimación del Ejército boliviano: 2.000 hombres, un efectivo de campaña de 10.000 y una caballería y artillería “nominales”.

En enero se intensifica el intercambio de información cifrada. Un mensaje del 30 de enero del agente Nicanor Zenteno a Enrique Villegas señala: “Por el puesto oficial que desempeño de observar vigilantemente la actitud, medidas y movimientos del Gobierno y autoridades bolivianas, que pueden en cualquier manera afectar el desarrollo posterior de los sucesos”, rescata Vidaurre y hace notar que los agentes saben de la invasión.

Ese mismo autor cuenta que los primeros días de febrero los espías chilenos avisaron a Valparaíso que el presidente Hilarión Daza fue amenazado por una conspiración de Belisario Salinas; deciden atacar. Meses antes, el Gobierno chileno facilitó medios a todo desocupado dispuesto a ir al territorio del Litoral para así formar una “quinta columna”. Le Siecle (París) dice: “De cada 20 habitantes, se pueden contar 17 chilenos, un peruano, un europeo y un coronel boliviano. El boliviano es la autoridad”, citó Vidaurre.

Bolivia, sin un solo buque de guerra y poca tropa, es vulnerable. El cónsul chileno Salvador Reyes creó tensión diplomática bajo el pretexto del impuesto al salitre. Bolivia dejó sin efecto ese tributo el 1 de febrero, dos semanas antes del ataque. El 13, Chile advirtió a su ministro en La Paz: “Gobierno decidió ocupación de Antofagasta, retírese inmediatamente”. El viernes 14 Chile desembarcó en Antofagasta.

El sábado 15 la tropa chilena saqueó Antofagasta. El domingo 16, el prefecto Severino Zapata, las autoridades y las familias bolivianas se embarcaron en el buque Amazonas para escapar. El 17, el navío llegó a Tocopilla. El 18 partió hacia Iquique y se envió un telegrama al cónsul boliviano en Tacna, Manuel Granier. El 19 llegó el vapor a Arica. En el muelle estaba Granier para recibir la información y mandarla al correo urgente a La Paz.

El 20 (Jueves de Comadres) partió de Tacna Gregorio Choque (Goyo) con la noticia e hizo un recorrido de 76 leguas (más de 450 kilómetros) en seis días.

El itinerario de Goyo fue el siguiente: el 20 de febrero fue de Tacna a Palca; el 21, de Palca a Huchusuma. El sábado 22 recorrió el trayecto de Huchusuma a la posta de Chulluncayani; el 23, de ese último lugar a San Andrés de Machaca. El 24, de esa localidad a Tambillo, y el 25 (Martes de Carnaval), de Tambillo a la ciudad de La Paz. El martes de Carnaval, Daza se enteró de la noticia cerca de la medianoche y declaró la guerra a Chile.

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