Demanda Marítima

Jornada de repaso a las promesas incumplidas de Santiago

El presidente Morales asistirá otra vez a la sesión de hoy en la Corte.

Alegatos. El Palacio de la Paz fue la sede de las presentaciones.

Alegatos. El Palacio de la Paz fue la sede de las presentaciones. Foto: CIJ

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Antonio Carrasco - enviado especial a La Haya

10:37 / 20 de marzo de 2018

El radiante sol y el frío intenso en La Haya no impidieron que desde tempranas horas de ayer un nutrido grupo de bolivianos se apostara frente a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con banderolas alusivas a la reivindicación marítima y en medio de emotivas notas del folklore altiplánico.

A pocos metros, una docena de ciudadanos chilenos hacía lo propio, aunque con menor entusiasmo. En tanto, pocos minutos antes de las 10.00 llegaba a las puertas del Palacio de la Paz, la sede de la CIJ, el presidente Evo Morales, precedido de seis motocicletas de seguridad. Philippe Courvoyer, secretario de la Corte, le dio protocolar bienvenida y lo acompañó a la sala de audiencias, donde ya estaba instalada la delegación chilena presidida por el canciller Roberto Ampuero.

Instalada la sesión, el presidente Abdulqawi Yusuf comenzó por anunciar que el juez japonés Hisashi Owada no participaría de la audiencia en virtud de su renuncia que se hará efectiva el 18 de junio. Otro cambio cualitativo e inexplicable fue la renuncia de la jueza ad hoc de parte de Chile, la canadiense Louise Arbour, a quien, luego de un inmediato juramento, lo reemplaza el neozelandés Donald Mac Gray.

Luego de recordar los procedimientos de la fase oral del caso Bolivia-Chile, el juez cedió la palabra al agente boliviano Eduardo Rodríguez Veltzé, quien, titular de una serenidad sin par y en perfecto inglés, recitó la introducción pormenorizada del tema, en la que remarcó la unidad del pueblo boliviano que reclama de la Corte un veredicto en estricta justicia. Enseguida presentó como primer orador de su equipo a Payam Akhavan, de origen iraní, encargado de sustentar la tesis sobre “la obligación de negociar” como corolario a múltiples promesas incumplidas e insinuadas por Chile, a lo largo de 139 años.

Correspondió a la francesa Monique Chemillier-Gendrau refrendar a su antecesor con citas precisas enunciadas por autoridades chilenas. Cuestión de detalle, pero importante a la receptividad de los argumentos por parte de los jueces, fue que de uno a otro la alternancia lingüística ora inglés, ora francés, rompió la monotonía académica, incluso por el marcado acento catalán en la disquisición francesa del profesor Antonio Remiro Brotóns, quien justamente se detuvo en hondas reflexiones sobre la traducción de conceptos vitales para los alegatos, que no siempre reflejan la intencionalidad original.

Terminó la mañana de esta fase oral con la intervención del británico Vaughan Lowe, cuya peluca de cabellera empolvada imponía solemnidad, para apoyar su disertación sobre los cuatro elementos en que se respalda la “obligación de negociar”, en la que la buena fe resulta un elemento clave de la demanda.

Poco después de las 13.00 la jornada había llegado a su fin y la nube de camarógrafos, en su mayoría chilenos, aguardaba a Evo Morales, sin duda alguna el personaje faro del ejercicio. Tuvieron que trasladarse en cascada al Crowne Plaza Hotel, donde se convocó a la rueda de prensa.

La sala resultó pequeña para albergar los trípodes de la televisión y la enorme delegación boliviana compuesta de 45 personas acreditadas, además de los exiguos periodistas bolivianos, altamente sobrepasados por la contraparte chilena.

Morales leyó en un introito la posición boliviana y su disposición al diálogo. “Los bolivianos alentamos a que juntos construyamos un ambiente propicio al inicio de esta nueva era para el restablecimiento de relaciones diplomáticas”, auguró.

Una conducción staliniana de la conferencia solo permitió dos preguntas a reporteros chilenos que giraron en torno a la situación de Antofagasta evocada en sendas declaraciones de Morales y de su colega Sebastián Piñera en la misma mañana. Éste dijo que “Antofagasta ha sido, es y va a seguir siendo chileno”.

El acto concluyó con la entonación de la Marcha Naval, cuya letra precisamente alude el retorno del territorio de Antofagasta a la heredad nacional.

A la salida del presidente Morales del recinto, seguido en tropel por sus acompañantes, quedó solo el vocero Carlos Mesa, quien fue asediado inmisericordemente por decenas de periodistas chilenos que, literalmente, lo bombardearon con preguntas, interpelaciones y reclamaciones. El expresidente contestó, explicó y rebatió, lúcido como de costumbre, uno a uno los tópicos indagados.

Hoy, martes 20, proseguirá la fase oral por parte de Bolivia, ocasión que también contará con la presencia del presidente Morales.

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